Un centro de excelencia es un centro de trabajo formado por expertos cuyo conocimiento y experiencia sirven de referencia para una comunidad en concreto.

En el mundo de la empresa y en el contexto de la economía del conocimiento, los centros de excelencia se crean para dar servicio especializado, bien a sí mismos, en el caso de los grandes grupos empresariales, o bien a terceros que necesitan ese conocimiento y experiencia.

Estos centros de excelencia, conocimiento y experiencia, también llamados centros de competencias, suelen integrar una parte de la cadena de valor. Los grandes grupos multinacionales toman la creación de este tipo de centros como parte fundamental del desarrollo de su estrategia.

España es, además, destino de muchas de estas inversiones. Muchas empresas como Roche, Daimler, Altran, Bayer, etc. están desarrollando aquí sus proyectos de gestión del conocimiento en centros de competencias o excelencia, en áreas tan dispares como la informática, las finanzas o los desarrollos tecnológicos avanzados.

Este tipo de modelos de trabajo supone un punto de encuentro para expertos en materias específicas. Desde la gestión de personal al diseño de producto pasando por finanzas, marketing y el tan demandado big data, los centros de excelencia son una forma de estandarizar procesos y metodologías que ayudan al logro de la eficiencia empresarial.

La evolución de un centro de excelencia ha de pasar por diferentes fases; desde la decisión de inversión en un lugar determinado y la captación del talento necesario, hasta convertirse en un elemento clave en la toma de decisiones de la compañía. Dependiendo del tipo de actividad a realizar, la creación de este centro será más o menos escabroso. En aquellas materias cuya actividad no sea el desarrollo del negocio, la creación de este tipo de centros conlleva una reducción de costes aparte de la mejora y ampliación de funciones. La concentración de tareas del mismo tipo ayuda a un uso más eficiente de los recursos. Así, por ejemplo, si una multinacional crea un centro de competencias informáticas, este puede colaborar en el desarrollo de un programa que una filial necesite de forma local y después, “vender” este software a una filial que necesite un programa similar en la otra punta del mundo. De esta forma se evitará tenerlo que comprar a un proveedor externo. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con las finanzas. Si se encuentra un método de cobros eficaz, es más fácil extenderlo al resto de filiales una vez la gestión de cobros se encuentre bajo el mismo control en el centro de competencias.

La gestión del conocimiento es una cuestión estratégica en las compañías. Una red de mentores concentrada en un mismo centro de trabajo donde puedan aportar su punto de vista a diferentes proyectos y a su vez colaborar con otros centros de excelencia o sectores del negocio. Un centro de excelencia habrá alcanzado la fase de madurez cuando sea capaz de demostrar en qué es bueno que no lo son el resto de partes, es decir, cuando demuestre el valor añadido a la compañía en la gestión de un proceso de manera centralizada.

Este es el principal reto al que se enfrentan los centros de excelencia, lograr demostrar a sus clientes (externos o internos) que la gestión de su empresa es mejor a través de estos centros de experiencia. Además, existen otros retos para estos modelos de trabajo, la gestión del talento, la lejanía al negocio y la desconexión con otras partes de la cadena de valor como consecuencia de la extrema centralización de tareas.