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Los directivos deben hacer autocrítica en el verano

Los directivos deben hacer autocrítica en el verano

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Se suele decir que las vacaciones están para descansar y no pensar en el trabajo. Y está bien, y así debe ser en general. Sin embargo, los jefes tienen en el verano los deberes que no hicieron durante el año. Me refiero al balance sobre su gestión. La tranquilidad que ofrecen las vacaciones, así como la distancia emocional o física con el trabajo, son el escenario idóneo para practicar el sano deporte de la autocrítica.

El balance sobre los aciertos y errores en los asuntos que has gestionado durante el año no es interesante porque seguro que está más que hecho, entre otras cosas porque toca de lleno a la motivación por logro y esa sí que la sometemos a evaluación con frecuencia. El balance verdaderamente interesante es el de “tu calidad como directivo” o como jefe. ¿Te merece tu equipo? ¿Eres el mejor jefe que podrían esperar? ¿En qué acertaste en la gestión de personas y en qué erraste? Tus colaboradores no te escogieron como jefe, así que debes mostrar el máximo respeto hacia ellos en forma de autocrítica.

Para guiar el proceso autocrítico te propongo evaluarte en los siguientes 3 elementos clave del liderazgo: visión, ilusión, ejecución.

Respecto a la visión: ¿He aportado Norte a mi equipo? ¿He mostrado con claridad dónde queremos estar en los próximos 2 o 5 años? ¿He compartido y debatido sobre los grandes retos a los que nos enfrentamos? ¿Me he esforzado en que la visión o la estrategia de la compañía sea conocida y compartida por el máximo número de colaboradores? O, por el contrario, ¿les he sumido en el caos y trabajan por inercia sin saber a dónde vamos?

Respecto a la ilusión: ¿He creado un entorno en el que cada cual encuentre su motivación? ¿Qué les transmito: que simplemente ponen ladrillos o que están construyendo una catedral? ¿Les comunico pasión, o les comunico rutina? Solamente se puede dar aquello que se tiene, así que si no sientes ilusión no podrás transmitir ilusión. Si ese es tu caso, si no encuentras ningún anclaje en tu trabajo para sentir esa emoción, plantéate qué quieres hacer con tu futuro. E interioriza que tus emociones las contagias, tanto la alegría como la tristeza.

Repecto a la ejecución: ¿Das a tu equipo los medios para que puedan realizar bien su trabajo? ¿Dejas espacio para que aporten sus iniciativas? ¿Das feedback sobre la calidad del trabajo realizado? El verdadero reto de las empresas no es el diseño de una buena estrategia. El verdadero reto es su implementación. Es lo más complejo. ¿Haces lo posible para que cada persona conozca la visión y la estrategia de la compañía? Y el más difícil todavía: ¿te preocupas para que esa estrategia impregne el quehacer diario, o te limitas a perpetuar la inercia?

La autocrítica también es para el verano, sobre todo para los jefes.

Te deseo lo mejor.

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Daniel Sánchez Reina
Socio-Director en E2 Eficiencia Empresarial