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Estrategia para ser más asertivos

asertividadLa asertividad se define como la habilidad para ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere decir, sin herir los sentimientos de los demás, ni menospreciar la valía de los otros, defendiendo los derechos propios y los ajenos.

La asertividad tiene una relación directa con la autoestima. Las personas que no se consideran valiosas optan habitualmente por no defender sus derechos de forma activa. Por el contrario, las personas cargadas de hiperego no respetan los derechos de los demás.

La asertividad se encuentra en el punto medio entre dos comportamientos extremos: el de sumisión y el de agresividad. El sumiso desea complacer a los demás a toda costa, mientras que el agresivo desea complacerse a sí mismo y a sus objetivos a toda costa.

Ambas conductas se retroalimentan a sí mismas: el sumiso está condenado a tener una autoestima baja porque eso es lo que sus interlocutores esperarán de él y así se comportarán con él; el agresivo está condenado a seguir siéndolo por la mayor ansiedad que le provoca el rechazo de los demás. Un círculo vicioso.

Hay motivos ambientales –como puede ser el caso de organizaciones muy jerarquizadas en las que la sumisión al líder es el valor esperado– y estados emocionales temporales –como por ejemplo una alta carga de estrés que puede provocar una conducta agresiva– que no tienen que ver con nuestra tendencia natural. Sin embargo, los efectos que produce son los mismos.

¿Cuáles son los efectos de la falta de asertividad en los jefes?

Un jefe con tendencia a la sumisión provocará los siguientes efectos:

– Creará confusión en su equipo porque dará mensajes contradictorios en función de lo que cada colaborador quiera oír.
– Intentará agradar a todo el mundo, y por tanto no agradará a nadie, ni siquiera al jefe del jefe.
– Su equipo estará sobrecargado porque aceptará toda la carga de trabajo que le llegue de otros departamentos.
– No contribuirá al crecimiento de sus colaboradores porque no les dirá lo que necesitan cambiar o mejorar.
– No pondrá objetivos, y por tanto la gente estará desorientada.
– Desmotivará a los buenos trabajadores porque tolerará la conducta de los malos.

Un jefe con tendencia a la agresividad provocará los siguientes efectos:

– Utilizará el argumento “yo soy el jefe y aquí se hace lo que yo diga”, lo cual desmotivará a los buenos profesionales.
– Tenderá a la humillación pública cuando confronte ideas con los colaboradores.
– Nadie se sentirá motivado a pensar nuevas ideas, ya que se expondrían a soliviantar al jefe; así que las ideas tendrán que ocurrírsele solo a él.
– Buscará culpables de todo lo que ocurra.
– Se recreará en los fallos ajenos y no celebrará los éxitos, excepto si se trata de un éxito propio.
– Hará bueno el dicho de que “cuando el miedo entra por la puerta, el talento sale por la ventana”… o, lo que es peor, se queda en la forma de zombi profesional.

Las causas de la falta de asertividad, tanto la sumisa como la agresiva, se pueden resumir en una sola: la falta de confianza en nuestras habilidades.

Veamos algunos trucos para ser más asertivos, tanto si eres jefe como colaborador:

– Auto-recordarnos cada día que nuestras necesidades y nuestros derechos son tan importantes como los de los demás.
– Planificarnos bien los mensajes y los objetivos antes de mantener una conversación, en especial la recopilación de evidencias de lo que decimos. Eso nos aportará seguridad.
– Ir al grano. No disminuyas la importancia de tu mensaje con circunloquios, porque tu interlocutor no entenderá la gravedad de la situación ni, quizá, cuál es el problema.
– Exponer la opinión propia sin negar la del otro, de manera educada. Los derechos del otro son igual de importantes que los nuestros.
– Reconocer el mérito a los demás.
– Ser honesto, es decir, halagar o corregir según lo estimemos necesario.
– Nunca recurrir a las amenazas. Sustituirlo por la exposición de los pasos que se está dispuesto a seguir en función de cómo evolucionen los acontecimientos.
– Reconocer los fallos propios con elegancia y propósito de enmienda.
– Pedir a las personas con las que tienes mayor confianza que describan tu estilo comunicativo, ya que es difícil evaluar la propia asertividad.

Resumo en uno los méritos de la asertividad: ganarnos el respeto y la confianza, elementos esenciales para construir un equipo de alto rendimiento.

Te deseo lo mejor.

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Daniel Sánchez Reina
Socio-Director en E2 Eficiencia Empresarial