Hay un programa televisivo llamado “El jefe infiltrado”, donde el dueño o un alto ejecutivo de la empresa se “infiltra” de incógnito en distintos puestos de su empresa para conocer su funcionamiento. Más allá de la calidad o no del programa, nada sería más valioso para la empresa que el que un Director de RRHH desempeñara durante al menos un día completo cada uno de los puestos que componen su empresa, incluyendo la experiencia del cliente y del proveedor.  El propósito último no sería tanto la empatía con el trabajador (que también), sino una experiencia de primera mano de lo que está promoviendo o frenando el éxito de la empresa desde el quipo humano, así como una comprensión de todo el proceso y elementos del negocio.

… O las 3 claves para que RRHH sea un socio estratégico en la empresa

Esta experiencia nos llevaría a las claves que harían de RRHH un socio estratégico en la empresa.

El líder de RRHH tiene que conocer en profundidad lo que la empresa necesita, no necesariamente lo que la empresa demanda.

Debe ver más allá de su propio departamento, debe ser capaz de tener una visión profunda del negocio que le haga entender a la perfección la conexión entre el fin último de la empresa y el capital humano. Dicho de otro modo, no es “la empresa” quien establece los parámetros del equipo humano que la llevarán al éxito en su cometido y RRHH se encarga de seleccionarlo, sino que es RRHH quien diseñará el equipo humano necesario (en obvia sinergia con “la empresa”) para alcanzar sus objetivos.

Tiene que pasar de ser un organizador a un estratega.

Un organizador pone en orden elementos que le son dados para cumplir con una función; un estratega organiza, pero también genera, con una visión enfocada en resultados, las condiciones necesarias para alcanzar la victoria. Organizar apenas tiene riesgos y sus resultados son previsibles y limitados. La estrategia conlleva el riesgo de un proceso de decisión, adaptación y cambio continuos, pero a la vez su impacto en resultados pueden ser mucho mayores. El organizador, en muchas ocasiones, no alcanza a comprender por qué le piden que haga lo que le piden, simplemente lo hace como parte del engranaje. El estratega es quien decide qué engranajes son necesarios, dónde, cuándo y cómo, y ordena al organizador. Para poder cumplir con esta clave estratégica, es necesario haber cumplido con la del conocimiento de la empresa.

Necesita diseñar una estructura humana con principios orgánicos, no mecánicos.

En muchas ocasiones nos referimos a la empresa como una “maquinaria”, yo mismo he hablado de “engranajes”. Sin embargo, toda empresa, incluyendo las más tecnológicas o mecánicas que podamos imaginar, al final dependen de su equipo humano, lo que es un sistema orgánico y social. Un sistema mecánico es cerrado, limitado, difícil de modificar, transformar o adaptar. Un sistema orgánico es simbiótico, adaptativo, evolutivo, regenerativo. Diseñar la estructura y cada puesto con una base orgánica de funcionamiento es fundamental, pero no se logrará si no se cumple con las dos claves anteriores.

Para ser un socio estratégico, una gran parte del éxito de la empresa debe recaer sobre ese socio, si no es así, o no es percibido de esa forma, no es estratégico. Habrá responsables de RRHH que prefieran seguir siendo “jefes de personal” y habrá una generación de líderes de RRHH que asuman el riesgo, la responsabilidad y las consecuencias de llevar a sus empresas a nuevas cotas de éxito en su visión estratégica de su labor profesional.