Sin duda, siempre hay personas que contribuyen a pervertir la implícita y sana naturaleza que tienen muchas profesiones. El coaching es una maravillosa herramienta que en muchos contextos a cualquiera nos puede ayudar. Nos permite encontrar en nosotros más recursos de los que creíamos tener para conseguir diferentes metas o desarrollar habilidades que necesitamos.

Es normal que quienes no están familiarizados con el coaching se queden perplejos ante las parrafadas que escuchan de algunos cuentistas motivadores revestidos de conferenciantes y que en muchas ocasiones se han autodenominado coach (el hartazgo de más de lo mismo posiblemente haya devaluado y desgastado el nombre de esta profesión).

Lo bueno de lo malo es que ahora estos cuentistas ya se autoproclaman con otros nombres, suplantando –también de estos– su verdadera originalidad (mismos personajes con diferente denominación). Es desagradable la falta de respeto que a veces tienen hacia las personas. Los cuentistas de este tipo no ofrecen ningún saber específico de una materia, y sí un show vulgar y oportunista que parece pensado para generar idiotez. Evidentemente, esta acción no corresponde a ningún proceso de coaching, ni es el trabajo de un coach.

No somos tontos, y estamos hartos de oír banalidades como las de salir de la zona de confort o de bienestar. ¿Es que acaso consideran estos cuentistas que toda la población tiene puestos institucionales blindados y que eso aburre?, ¿saben que millones de personas no pueden salir de la zona de confort o bienestar porque nunca han estado dentro, ni tenido las necesidades básicas cubiertas? Y rematando las tonterías, pueden predicar que hay que reinventarse…

Quienes no están acomodados, cada día inventan cómo salir adelante. Saben que cada momento que pasa y aparece una cana más, hay menos oportunidades para entrar en la zona de confort (de tener un trabajo que produzca bienestar).

Y estos motivadores que desmotivan incluso a estudiar, exagerando sobre la cantidad de exitosos que hay por el mundo sin estudios, son capaces de tildar de tóxica a toda persona realista que no se deje embriagar por tanto camelo. Puede que engatusen a algunas personas, pero me parece que estos medios que usan se acercan a ser una forma de manipulación del pensamiento (algo parecido a lo que se denomina psicopolítica).

Que bien estaría si apareciera algún experto/a –con experiencia contrastada– y en vez de animar a que la gente salga de su zona de confort que es donde está a gusto y disfruta, ayude a que entren en ella muchas personas, todas las que lo necesiten. Y que en vez de tanto cuento, le diera por enseñar la canción de: Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor. Y quien tenga estas tres cosas que las cuide… y le dé gracias a Dios. Tal vez sea algo más integral e íntegro, por su contenido físico, material, emocional y también espiritual.

Y por qué no, hasta podemos hacer un “juego limpio” con las palabras, para que salir de la zona de confort jamás signifique un despido y sí aficionarnos al deporte de aventura.