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Liderar es cosa de dos – liderazgo

Liderazgo

En ocasiones me parece como si se hubiera parado el tiempo. Mucho se ha escrito sobre liderazgo y parece que hemos superado a los líderes de la época precristiana a tenor de los ríos de tinta impresa que fluyen.

Antes de empezar, rescataré dos definiciones sobre el liderazgo:

“Es la influencia interpersonal ejercida en una situación y dirigida a través de procesos de comunicación orientados hacia el logro de una determinada tarea” (Tennenbaum, Wechler y Massarik, 1961).

¿Sencillo no? Veamos una definición posterior:

“Liderazgo consiste en establecer una dirección, alinear al equipo, y motivarlo e inspirarlo para conseguirlo” (John Kotter, 1995).

Sin embargo, cuando pienso en la vieja retórica aristótelica (expresada en Liderazgo feliz y Sostenible: clikea aquí), compruebo que de estas tres máximas, ethos (ética del carácter), pathos (empatía), logos (parte racional), las dos primeras brillan por su ausencia, y la parte racional es la que aplicamos disfrazándola de emociones.

Mucho camino por recorrer desde Aristóteles, y muchos tipos de liderazgo han inundado blogs y revistas. Todos entendemos de:

– Liderazgo de tarea.
– Liderazgo de relaciones.
– Liderazgo transaccional.
– Liderazgo carismático.
– Liderazgo pétreo, ambarino y líquido ( by @editaola).
– Liderazgo transformacional.

Y para el final dejo el más poderoso de todos ellos:

– Liderazgo positivo.

Este último recoge todos los anteriores, y se centra en el recurso más valioso de las empresas: las personas.

Este último estilo de liderazgo pivota sobre las fortalezas de las personas, y aquí hay trabajos muy interesantes. Por un lado, el que estaba desarrollando antes de morir uno de los fundadores de la psicología positiva, Chris Peterson, y el otro, el que realiza mi socio de Felicidad Sostenible, Tony Corredera. El primero de ellos estaba realizando un estudio sobre los efectos que el exceso de aplicación de fortalezas personales tenía sobre el bienestar del individuo. Tony lo está testando en familias y equipos. Determina de qué manera afecta la interacción de las fortalezas de un equipo entre sí.

Cuando los miembros de un equipo forman un equipo en el que se nutren los unos de los otros, y es puesto en juego aquello en lo que son fuertes, los resultados se traducen en distintos ámbitos, como lo son el aumento de la productividad, disminución de las bajas, disminución de la rotación, aumento del compromiso, etc.

Si ya el uso de nuestras fortalezas en nuestro trabajo es muy potente, ni que decir tiene el efecto que tiene la interacción en base a nuestras respectivas fortalezas de los distintos miembros del equipo entre sí. Esto da para otro artículo.

El basado en fortalezas es el más potente de todos ellos, y si además le añades que es posible aplicarlo siguiendo un modelo, el nuestro de Felicidad Sostenible, los resultados no sólo no son reales, sino que son saludables y sostenibles en el tiempo.

Centrarse en lo que funciona bien en el ser humano es la estrategia más inteligente para asegurar la supervivencia de nuestras empresas.

Iosu Lázcoz

CEO Optitud