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¿Cómo introducir los global risks en la comunicación de crisis?

¿Cómo introducir los global risks en la comunicación de crisis?

Supongamos que coincidimos en que las fases de una gestión de comunicación de crisis pasan por la prevención, detección, contención, recuperación y la gestión del conocimiento generado. Probablemente, entonces estemos de acuerdo en que las compañías e instituciones han de centrar su esfuerzo en las dos primeras: la prevención y la detección. Y todo ello, pese a que los consultores sabemos que es más habitual de lo deseable el porcentaje de clientes que se acercan a la consultoría profesional cuando la crisis está más cercana al chisporroteo previo que a las brasas sofocantes.

A todos nos gustaría trabajar con compañías GL2C (green, low cost/luxury y cool). Pero, hay más mundo alrededor.

Atrás queda –por asumido– la necesidad de defender que los mercados son globales, desde el Bloomberg terminal y la aparición de las cadenas globales de televisión, primero, y el desarrollo de internet después. Y también debería formar parte de nuestro ADN personal, profesional y corporativo, que los mercados son conversaciones. Y que esas conversaciones han crecido exponencialmente en número por la acción de los ciudadanos y las organizaciones en las redes sociales, viralizando mensajes y actuando poderosamente sobre la agenda setting de los diferentes actores sociales.

¿Cómo prevenir y detectar posibles crisis, hoy? Desarrollando equipos de trabajo interdisciplinares entre los directivos de las compañías cliente y las consultoras de comunicación, junto a otros consultores externos que aporten valor al debate.

La globalidad ha provocado un mundo tan pequeño, que las consecuencias de un efecto mariposa vienen de cualquier lugar. Por eso, la interacción entre clientes globales y consultoras locales aportan un expertize, que refuerza los mejores Q&A capaces de venirse abajo ante la visión atomizada de un grupo de interés micro geolocalizado.

Hoy no es suficiente hacer las cosas bien, sino hacerlas bien y rápido. Y esta máxima creciente en la gestión personal, profesional y corporativa es una oportunidad o una amenaza creciente, dependiendo de la estrategia que adoptemos.

Por eso, en la línea estratégica de conocer, a nivel global, y debatir, en entornos regionales, es de gran utilidad conocer el trabajo que diferentes organismos internacionales públicos y privados vienen desarrollando en el campo de los global risks.

Es el caso del estudio anual “The Global Risks Report” que el World Economic Forum (WEF) publica anualmente. En el informe, tan interesante es conocer cuáles son los principales riesgos en cuanto a probabilidad y en cuanto a impacto como la foto fija de la evolución de los riesgos globales.

Por ejemplo, algunos riesgos que han de ser analizados por las compañías para evaluar su impacto (nulo, medio o crítico) y horizonte temporal (corto, medio o largo plazo) son: eventos climáticos, crisis del agua, precios en la energía, migración involuntaria, conflictos interestatales con consecuencias regionales…

Es, sin duda, un reto abordar desde la empresa un análisis de los global risks, estableciendo marcos adecuados para lograr una canalización del debate que genere conocimiento susceptible de aportar valor preventivo a la organización.

Rechazar los global risks en la comunicación como una derivada que puede afectar a las crisis potenciales de “mi empresa” significa vadear una realidad mirando hacia un ángulo ciego. Responder a los problemas como los sagaces pingüinos de la película Madagascar con un: “Sonreíd y saludad, chicos; sonreíd y saludad”, puede ser la mayor de las osadías y, tal vez, el auténtico origen de una crisis futura que no habrá sido prevista ni detectada adecuadamente.

César Cajete

Consultor en Comunicación y responsable de Formación de Comunicación Profesional