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Black Mirror y el envejecimiento digital

Black Mirror y el envejecimiento digital

No me gusta hacer spoilers, de hecho, cuando mi compañera cinéfila Anna, storyteller como nadie, me cuenta lo interesante que está la serie del momento, a veces tengo la tentación de taparme los oídos para no escuchar. Pero no lo hago y la escucho porque sé que lo que me va a decir me sorprenderá. Black Mirror consigue el mismo efecto cada vez que empiezo un capítulo. Y llegar al paraíso de San Junipero me ha hecho pensar en cómo envejecerán digitalmente nuestras futuras generaciones gracias a la tecnología.

 

No solo envejecemos físicamente y mentalmente, sino también digitalmente

¿Cuál es la mejor manera de abordar la tecnología cuando nos volvemos mayores? Siempre hablamos de niños y seguridad en Internet pero, ¿y nuestros mayores? ¿Qué papel tienen? ¿Qué precauciones deben tomar? ¿Cómo deben prepararse las marcas para el público sénior? Vayamos por partes.

La vejez del futuro no tendrá nada que ver con la de nuestros abuelos, esto es una obviedad que todos tenemos clara. Cuando los hijos de los millenials envejezcan, aunque seguramente sentirán que están perdidos en los avances tecnológicos, tendrán habilidades innatas para buscar y comparar, diferenciar entre contenidos y anuncios, opinar, puntuar y compartir. Con esto, ya tendrán mucho ganado respecto a nuestros mayores actuales.

 

¿Cómo envejecerán las marcas digitalmente?

¿Serán como Walt Disney, cuyos personajes siguen cautivando la atención de los más pequeños aunque no saben prácticamente nada de ellos? Por ejemplo, mi hijo de dos años está fascinado con Mickey Mouse y en casa no tenemos ni una referencia al ratón y en el cole muy pocas. El hecho que este personaje haya llegado a su vida a su temprana edad y de manera tan innata, me hace pensar que, del mismo modo, la tercera edad del futuro, vivirá digitalmente sin apenas tener referencias directas.

 

Antes necesitamos entrenamiento

Está claro que tanto las empresas como las personas debemos estar preparadas desde hoy mismo para este escenario futuro, ya que si, a día de hoy, ya hay más de 39 millones de usuarios de más de 65 años activos en Facebook, Twitter y Skype, en 2020 se prevé que sean 55 millones. Y estamos solo a 3 años.

¿Cómo pueden prepararse las empresas para trabajar este público en transición?

  1. Formándole y acompañándole. Si una tienda está especializada en ortopedia, ¿por qué no crear un taller para que sus clientes aprendan a comunicarse con las marcas a través de las nuevas tecnologías? Además de prestarle un servicio, le ayudarán a combatir el aislamiento y la soledad.
  1. Creando campañas específicas para ellos. Hablando en su lenguaje y por los canales en los que está presente. Cada vez tendrán más capacidad para decidir y comparar (actualmente, la selección de información suele recaer en los hijos).
  1. Diseñando tecnología que les ayude a sentirse cómodos y seguros en los nuevos medios. Las empresas tendrán la necesidad de crear canales que les permitan conectar con su público más adulto. En una entrevista a la NBC News, el director del Centro de Tecnología para la Rehabilitación y el Cuidado de la Tercera Edad de la Universidad de Missouri constata que los mayores están dispuestos a integrar la tecnología en sus vidas siempre y cuando aporten una función útil para ellos.

 

¿Qué pasará en 2050?

Me emociona pensar que la ficción de Black Mirror pueda superar la realidad y podamos escoger cómo continuar nuestra “vida” postmortem gracias a la tecnología. Me produce tanto miedo como curiosidad.

De momento, nos conformaremos con seguir educando digitalmente a los nativos digitales y a los abuelos analógicos.

Marta Bertran Perello

CEO de I love me, agencia de comunicación y marketing online