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La bioeconomía en la industria sostenible

Si la economía es la gestión eficiente de los recursos escasos, la bioeconomía es la gestión eficiente de los recursos escasos y biológicos. En bioeconomía, la oportunidad de negocio surge de buscar la forma en que los residuos de unas industrias sean las materias primas de otras. Pero no sólo eso. Disciplinas como la biotecnología, la silvicultura, la agricultura y la pesca, forman parte de este enfoque de la economía que basa la fabricación de productos en materiales y procesos naturales.

La bioeconomía en la industria sostenibleLa bioeconomía centra su estrategia en la economía circular y en las tres dimensiones del desarrollo sostenible; dimensión económica, dimensión ecológica y dimensión social. Se trata, por tanto, de crear modelos de negocio que regeneren los elementos procedentes de la naturaleza aplicando el uso de otras herramientas como el conocimiento y la tecnología. Por ejemplo, las almazaras de aceite de oliva utilizan el hueso de las aceitunas como biomasa que se convierte en biocombustible utilizado para generar energía en las propias máquinas utilizadas en el proceso productivo.

Son muchos otros los sectores que ya están aplicando la bioeconomía en modelos industriales sostenibles. El más conocido es el ya mencionado de los biocarburantes obtenidos a partir de biomasa forestal y agrícola, pero existen infinidad de proyectos, como la empresa finlandesa Paptic, que genera bioplásticos a partir de cartón reciclado. En España, este nuevo tipo de economía tiene especial impacto en el área forestal. PEFC España, la Asociación Española para la Sostenibilidad Forestal, apoya el desarrollo de este nuevo sector económico aplicando a los bosques un certificado de sostenibilidad en toda la cadena de suministro de materiales (madera, papel, corcho, resinas, esencias…). El uso de estos materiales sostenibles certificados se hecho realidad en algunas de las colecciones de la diseñadora María Lafuente, quien utiliza fibras celulósicas, como el Lyocell, el Modal y la Viscosa, procedentes de bosques con la certificación PEFC.

Para que los modelos de negocio se enfoquen a la reutilización de recursos naturales, es necesaria la concienciación social respecto a esta nueva forma de producir. En muchos casos, la demanda de los bioproductos no se realiza directamente por los consumidores finales, sino que son los intermediarios en la actividad económica quienes demandan estos productos para sucesivos procesos de fabricación. En este punto, el papel de la comunicación sobre la bioeconomía es fundamental para lograr su éxito. Los costes imputados al producto final en un modelo productivo basado en materiales renovables son aún superiores al del producto realizado con materiales no renovables, empezando por el mayor coste de la cadena de suministro. Esto implica que en muchos casos el precio final también sea más alto. Por eso, la tarea de comunicación tiene especial relevancia a la hora de crear conciencia sobre la ética y sostenibilidad del producto que vamos a obtener.

Además, desde el punto de vista social y económico, la bioeconomía supone una oportunidad de desarrollo en las zonas rurales, especialmente los sectores relacionados con los recursos forestales (silvicultura), la ganadería, la agricultura y la pesca. El aumento de valor en el uso de recursos naturales, favorece el aumento de la inversión y del empleo en las áreas donde se generan estos recursos, puesto que es en la tierra y en el agua donde comienza el proceso productivo. La innovación y el emprendimiento se llevan a cabo en lugares donde la población disminuye por falta de actividad económica.

Por último, cabe mencionar que en última instancia corresponde a los inversores e instituciones apostar por estos modelos de negocio que ya dan empleo en Europa a 17 millones de personas. El valor añadido de este nuevo sector está relacionado con el alto grado de innovación que requiere de sectores como la bioingeniería, y con la menor dependencia de los escasos y nocivos recursos fósiles. Una tendencia, la bioeconomía, que va a seguir ofreciendo grandes oportunidades de crecimiento económico, pero también social y ecológico.

Ana González

Analista de Finanzas Corporativas y blogger.

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