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Las smart cities: una visión personal

Las smart cities: una visión personal

“No hay que tener miedo a los avances tecnológicos emergentes”, dice la autora de este artículo y del libro que le sirve de referencia. Cuando hablamos de smart city “estamos hablando ya de realidades”.

Comienza en la Fira de Barcelona el congreso mundial de smart cities (14-16 de noviembre) con la presencia de 700 ciudades de 120 países del mundo. Más de 600 empresas expondrán sus soluciones de innovación para la transformación digital de las ciudades y se esperan, según la organización, más de 17.000 visitantes del mundo. Estas cifras superan a las del pasado congreso lo cual indica que el interés por este tema está creciendo. Un congreso que el año pasado acogió a muchas personas de todo el mundo –más de la mitad de los asistentes era de otros países– lo cual confirma el carácter internacional del evento.

Este año también contará con la presencia del Circular Economy European Summit, un foro liderado por la comisión europea para el desarrollo de un ambicioso plan que aborde desde la producción al consumo, la gestión de residuos y el mercado secundario de materias primas. Mientras el año pasado el motor del congreso era “Cities for citizens”, este año 2017 el congreso se presenta bajo el mensaje “Empower Cities, empower people”, mostrando así el creciente y crucial papel de los ciudadanos en el desarrollo digital, social y económico de las urbes. Y es que el siglo XXI será el siglo de las ciudades.

Pasión por la innovación

Fue precisamente en el congreso de Smart Cities del año 2015 cuando me decidí a escribir el libro Smart cities, una visión para el ciudadano. Terminaba una ponencia en el congreso y la editorial LID me propuso crear una obra que acercase a los ciudadanos la revolución digital, social y económica que estaba produciéndose en los entornos urbanos.

En esa época de mi carrera profesional, en Telefónica, me había convertido en una experta en este tema liderando la estrategia y desarrollo de negocio del área de digitalización de industrias del operador a nivel mundial y participaba en muchos foros de referencia sobre este área de la industria. En esas conferencias siempre había un tema común: el interés de las audiencias diversas por entender para qué sirve la tecnología y qué beneficios concretos se derivan de su aplicación en nuestro entorno más cotidiano: la ciudad. Recuerdo como anécdota una conferencia que impartí en el Hay Festival en Segovia, donde su alcaldesa, Clara Luquero, me agradeció la conferencia diciendo que “por fin alguien había explicado de forma simple, fácil y apasionada lo que es una smart city”.

Otro objetivo primordial de este libro es mitigar el miedo a los avances tecnológicos emergentes. Algunos medios de comunicación cuando cubren el tema de la innovación lo hacen desde una perspectiva “poco positiva”, es decir, si hablan de robots plantean las bolsas de desempleo, si lo hacen del coche conectado inmediatamente emerge el número de accidentes… Como dice Bill Gates, algo mal estaremos haciendo si la sociedad siente miedo y no pasión por la innovación. Sin perder la perspectiva del cambio continuo y la fragilidad del entorno en el que vivimos, mi visión es bastante positiva y la comparto basándome en ejemplos reales para transmitir que ya podemos disfrutar de muchos servicios y que estamos hablando de realidades.

El libro comienza con un prólogo de José María Álvarez-Pallete, actual presidente ejecutivo de Telefónica, y uno de los líderes de referencia en el mundo de la revolución digital, no sólo en el ámbito nacional sino también en el panorama internacional. Su visión inspira la obra definiendo el marco actual tecnológico y el futuro exponencial en donde las reglas no están escritas. El epílogo lo escribe Yolanda Kakabadse, presidenta de la organización WWF, que nos aporta una visión sobre el papel de las ciudades como aliadas del planeta.

La obra se estructura en varios capítulos que abordan los temas que me parecen más críticos en el desarrollo de las ciudades inteligentes, tras describir el contexto global en que nos encontramos. Y es que en pleno siglo XXI asistimos a un momento de disrupción social y económica en el que el papel de la tecnología adquiere un protagonismo cada vez más relevante. Atrás quedan las grandes innovaciones que lideraron el crecimiento en el siglo XX como la electricidad, las autopistas, los aviones o los ordenadores. Dejan paso a un ciclo de innovación que transformará nuestras vidas en algo que no alcanzamos a imaginar: la inteligencia artificial, los robots, las máquinas que aprenden, la realidad aumentada, las impresoras 3D, la nube, el big data, la economía colaborativa, los objetos conectados, los teléfonos inteligentes…

Ventajas para el ciudadano

Pretendiendo ser una visión para el ciudadano, había que empezar por e-goverment. La participación ciudadana en la era digital es una consecuencia de ese poder del consumidor que antes mencionaba. En el pasado, la característica de la democracia representativa eran las elecciones. Cada cuatro años –a veces menos– decidimos quienes nos representan y los representantes políticos rinden cuentas en las siguientes elecciones. Las elecciones siguen siendo clave en una sociedad democrática, son necesarias pero han dejado de ser suficientes. Desde hace tres años, los ayuntamientos tienen que cumplir con la ley de transparencia. Una serie de obligaciones que suponen, entre otras cosas, conocer el plan estratégico de tu ciudad y poder aportar ideas, qué contrataciones de servicios se hacen, los presupuestos de tu ayuntamiento, los proyectos elegidos… Portales de transparencia como el de Santander, Valencia, Málaga, Barcelona o Madrid son ejemplos reales de implementación.

Una de las prioridades del plan europeo Horizonte 2020 es la mejora de la movilidad en las ciudades. Una movilidad inteligente y sostenible debe permitirnos no perder el tiempo en nuestros desplazamientos. En megaciudades como Ciudad de México el índice de tiempo perdido es del 59% y en ciudades como Londres un ciudadano pierde 101 horas al año en atascos. Además el transporte es la principal fuente de emisiones de CO2, un 22%, causando polución en nuestra atmósfera. Ante esta situación en Santander, por ejemplo, se están incorporando autobuses híbridos, en Madrid el 85% de los nuevos autobuses serán de gas, hay abonos de transporte a precios competitivos, aparecen apps como Moovit o Waze, que aconsejan la ruta más interesante de transporte público, prolifera el parking inteligente, las rutas compartidas, el coche eléctrico compartido como Car2go, las bicicletas inteligentes…

La seguridad física y la seguridad en la gestión de los datos tratados en plataformas digitales son aspectos muy importantes. La primera pasa por dotar a la ciudad de sistemas inteligentes que permitan asegurar una vida tranquila. En materia de seguridad cibernética estamos todavía en un momento frágil en donde los posibles ataques de hackers pueden desencadenar grandes emergencias. Para evitar este tipo de situaciones la ciudad debe contar con un CIO con competencias transversales a todos los servicios municipales que asegure que las plataformas y sistemas estén debidamente protegidas. Un panorama que abre el debate de la privacidad versus seguridad.

Por otra parte, según un estudio del IDIS, el gasto necesario para dar una cobertura sanitaria universal en el año 2020 sería el doble debido al envejecimiento de la población, cronificación de las enfermedades, gasto tecnológico, mayor información de la población… La tecnología y la digitalización deben aportar eficiencias mediante nuevas formas de acceder a la sanidad. Europa con su programa Health 2020 plantea un marco de recomendaciones a nivel ciudad, región y país para favorecer y maximizar el acceso a los servicios como la telemedicina, el doctor en mi bolsillo con el móvil como herramienta, herramientas de self care para darnos más autonomía y menos dependencia de las consultas presenciales, el uso del big data para poder prevenir enfermedades, entre otros.

Las ciudades serán aliadas del planeta si se convierten en centros de innovación. De los 17 objetivos definidos por la ONU en materia de sostenibilidad elegí dos de ellos para desarrollar en el libro: la energía y el agua. En el área de energía la compañía Scheneider Electric ha contribuido a este libro como líder en eficiencia energética. El consumo de energía tiende a duplicarse con más coches, más aparatos eléctricos… pero, a su vez, queremos disminuir las emisiones de CO2. Para afrontar este paradigma, el libro explica las alternativas como las energías renovables, los sistemas de eficiencia energética –según Scheneider, la mejor forma de energía verde es ahorrar energía–, las redes de transporte inteligente de energía como las smartgrids… Y en el lado de la demanda, los ciudadanos cuentan con herramientas de control del consumo para contribuir a ser más responsables.

España se sitúa como el primer destino del mundo en turismo vacacional. Para estar a la altura de nuestras ventajas competitivas es necesario transformar el sector en muchos de los eslabones de la cadena de valor. Desde el área de infraestructuras de conectividad (wifi, beacons, sensores, banda ancha) pasando por la transformación de la hostelería –hoy muy atomizada– y el comercio electrónico en el plano de la oferta, desarrollando fórmulas para personalizar más las experiencias.

Marieta del Rivero

Autora de Smart Cities (LID Editorial)

Speaker en LID Conferenciantes