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El control de la dinámica de una aula 2.0

Niños con sus tablets en el aula

¿Por qué ahora? Este es un tema siempre abierto, especialmente, desde que la tecnología entró en el aula.

“Antes”, en el aula, había un escenario principal: la pizarra. Sin tecnología de por medio, el profesor explicaba lo que creía oportuno, cuándo lo creía oportuno y, con cambios de voz, saliendo a la pizarra, haciendo que los alumnos saliesen, interrumpiendo una explicación y reiniciándola cuándo lo creía necesario… ejercía, quizá sin darse demasiada cuenta, el control de la dinámica de la clase.

Era él quién decidía qué se hacía, cuándo y cómo. Con qué intensidad y qué duración. Y esto era así porque había sólo “dos” escenarios. Uno, principal, dominado por la pizarra, y “otro” escenario que era el pupitre de cada alumno, diáfano para el profesor. Por tanto, sólo había dos opciones: o se “actuaba” en la pizarra o se “estaba” en el pupitre. Y, todo, siempre, bajo la atenta mirada del profesor. Sin ningún elemento entre los alumnos y él. Sin nada que “estorbase”.

¿Qué ha cambiado?

Ahora, en una escuela 2.0 cada alumno tiene un PC o una tablet y, por tanto, con capacidad autónoma para hacer lo que cada cual desea. En consecuencia, ahora hay tantos escenarios como elementos tecnológicos están presentes en el aula. Esto complica el control de la dinámica de la clase por parte del profesor, que en muchas ocasiones tiene la sensación de haberla perdido y que la clase, como tal, sigue por una senda con cierta vida propia.

¿Qué hacer frente a esta situación?

Aprovecharla. Aprovecharla para convertir debilidades en fortalezas. La tecnología permite que el profesor se comunique, de forma personalizada con cada alumno y pueda revisar sus progresos, en tiempo real y mientras los alumnos están trabajando. Permite tener un control absoluto de qué hace cada alumno, incluso si es necesario cortar su acceso a Internet si eso es lo que el profesor considera oportuno. Asimismo, el profesor tiene la posibilidad de poner un cuestionario on-line a la clase (cuestionario que corregirá el propio sistema en tiempo real) para ver qué se ha entendido y hasta qué punto. En definitiva, los profesores pueden recuperar el control de la dinámica de la clase.

Es más, pueden personalizar la clase con ayuda de la tecnología. ¿Qué pasos hay que dar? En primer término se deberá de dotar al profesorado del software para que tenga la posibilidad de realizar el conjunto de estas tareas, y por otro lado, será necesario formarles para que se acostumbren a una gestión de la clase más compleja que antes. Los anteriores son tiempos que, por decirlo de alguna forma, no volverán.

Que concluya R. Tagore: “No llores porque el sol se esconde; las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.

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Eusebi Graners