Este año el Salón del Automóvil de Barcelona, que ha celebrado su XXXIX edición, ha cambiado de prioridades y de enfoque principal para adaptarse a las nuevas realidades que estamos viviendo actualmente.

El Salón más antiguo de la ciudad condal se reformula, según la oferta y la demanda de la industria automovilística. Este evento siempre se ha centrado en motores, caballos y cilindradas y un espacio referente en la presentación de nuevos modelos competitivos.

Los mercados cambian, las nuevas tecnologías invaden cada vez más uno de los sectores e industrias existentes más potentes y los compradores son cada vez más exigentes en su demanda para conseguir una mayor oferta, más especializada y más competitiva.

Y es por eso que en esta nueva edición del Salón hemos visto cambios muy representativos. Comenzando por el nombre del Salón e introduciendo el concepto automobile. En un principio parecía que esto podía representar que el certamen entraba en decadencia, ya que los augurios de cambios de nombre normalmente presagian cosas negativas.

Pero parece ser que, a medida que se iba avanzando en la programación de la agenda y en la construcción de las actividades y cronogramas, las voces decían lo contrario. Y llegado el momento, las previsiones han cumplido, parece ser, con todas las expectativas generadas al público asistente, a los expositores y al público en general receptora del alud de mensajes publicitarios y promocionales.

Por el contrario de lo que muchos piensan y dicen sobre la poca rentabilidad de las ferias comerciales, los datos no engañan y cada vez más son los mejores espacios para comercializar, promocionar y vender directamente a un público finalista.

Un Salón del Automóvil que en 2017 ha llegado casi a los 800.000 visitantes y 114 expositores, según los datos de IDESCAT y recogidos por algunos medios como El Periódico. Y es que las ferias funcionan si se adaptan a la evolución social y del mercado, y tienen en cuenta los hábitos de compra y de consumo de los usuarios (impactados y no impactados por la publicidad) y planifican sus estrategias en función de estos cambios.

Y es esto lo que ha hecho que este Salón haya evolucionado positivamente y de manera creciente. Pasando de la simple exposición y competición de caballos y motores a la conectividad que hoy demanda el público.

Esto demuestra que los individuos tenemos nuevas prioridades también con nuestros vehículos, siendo más importante o dando más valor a la seguridad conectada y a la posibilidad de establecer vínculos tecnológicos con el propio coche, que no tanto a la capacidad de llegar a velocidades que las normativas legales no permiten.

Y las marcas, que sí que están siempre latentes con el mercado y las demandas, son las primeras que han adquirido estas tecnologías emergentes y ya permanentes en sus nuevos modelos. Y no solamente hablamos de ser sostenibles e ir hacia el vehículo eléctrico, sino que ahora también hablamos de conectividad y digitalización.

El año 2016 KPMG International Cooperative publicó la encuesta global a directivos del sector del automóvil donde se plasman las 9 tendencias que marcan el sector:

1. Conectividad y digitalización.
2. Vehículos híbridos.
3. Movilidad con vehículos eléctricos.
4. Crecimiento en mercado emergentes.
5. Vehículos eléctricos como pila de combustible.
6. Movilidad como servicio.
7. Big Data y datos de clientes.
8. Estrategias en cuanto a plataformas y sistemas modulares de producción.
9. Coche autónomo.

Estas tendencias son las que dan soporte a los cambios del Salón del Automóvil, un salón más móvil que no auto. Un espacio donde poder ver que el negocio automovilístico, ahora, va más allá del chasis y el cuentaquilómetros. Actualmente, en el Salón del Automóvil, o el Automobile, no solamente encontramos marcas de coches sino que también podemos encontrar estands de gigantes tecnológicos como Google, Facebook o Apple.

Este cambio en el salón significa que los organizadores han hecho un gran trabajo de escucha activa, tanto para los usuarios que asisten como para las marcas que exponen sus productos más novedosos. Y han sido conscientes de que el modelo de negocio ha cambiado y ahora pivota sobre otras bases y conceptos más enfocados a las tecnologías y la sostenibilidad y no a las características de los motores.

Es este el futuro que las diferentes industrias empresariales están viviendo de manera presente. Adaptarse, escuchar el mercado, evolucionar y madurar con él. Ser parte de la evolución social y vivirlo con ambición y ganas de formar parte.