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El (des)conocimiento de la inteligencia artificial

El (des)conocimiento de la inteligencia artificial

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¿Cómo incide la inteligencia artificial en nuestro entorno? ¿Se trata de algo positivo, o su evolución a más niveles nos afectará negativamente? ¿Qué pasará con el empleo? Estas suelen ser algunas de las principales cuestiones que surgen cuando se habla sobre la inteligencia artificial (IA), pues es un tema conocido y que lleva décadas entre nosotros, pero que al mismo tiempo no deja de generar incertidumbre.

Las nuevas tecnologías y el mundo digital han demostrado una evolución sin precedentes, que sin lugar a duda pone en evidencia la llegada de una nueva revolución industrial. Su desarrollo y rápido crecimiento generaban reparos en un primer momento, pero hoy en día, viendo las aportaciones positivas de las TIC a nivel social y económico, las dudas son más bien un tema del pasado. ¿Por qué no debería ser igual con la inteligencia artificial?

Actualmente se encuentran incorporaciones de IA o más concretamente machine learning, en sistemas inteligentes como en SIRI de Apple o en Alexa de Amazon, servicios que permiten una interacción con los dispositivos para que éstos resuelvan las peticiones de los usuarios. El rápido desarrollo de esta tecnología ha permitido incluso las primeras pruebas de conducción de automóviles o de respuestas telefónicas automáticas en teleoperadoras. Sin embargo, la labor actual de la inteligencia artificial tiene un nivel básico, como el reconocimiento facial, hacer búsquedas en internet o conducir coches. Nos encontramos en los albores de una tecnología que puede tener un impacto enorme en la economía tal y como la entendemos hoy, pero, por el contrario, está en una fase muy primigenia como para extraer conclusiones definitivas.

Administraciones como la Casa Blanca o el Parlamento Europeo ya han elaborado marcos legales y principios de resoluciones administrativas que permitan, entre otras cosas, abordar los numerosos retos que la economía mundial deberá afrontar en breve. Es verdad que muchos expertos coinciden en apuntar que esta nueva tecnología hará desaparecer empleos, pero también dará pie a la creación de muchos otros nuevos y que cubrirán las nuevas necesidades del mercado. Por ejemplo, habrá quien tendrá que educar, analizar y hacer la manutención de los nuevos sistemas domóticos, supervisarlos, arreglar sus errores, crear versiones nuevas de su software o actualizarlos, etc. Por lo que habrá demanda de profesionales como ingenieros, diseñadores, investigadores o desarrolladores de sistemas de inteligencia artificial.

Muy probablemente se necesiten perfiles y expertos con roles que ahora mismo no somos ni siquiera capaces de describir o precisar. Con la evolución de la IA también evolucionarán empleos que ya existen actualmente, pero que requerirán habilidades que hasta ahora no eran necesarias. Esto hará que cambie el modelo de negocio de las diferentes industrias y sistemas educativos, pues habrá nuevas asignaturas, grados y especializaciones.

La IA nace para mejorar el rendimiento de las empresas, no para estancarlo. El factor humano seguirá siendo imprescindible en muchos casos, mientras que la inteligencia artificial funcionará como un ayudante en tareas secundarias, como una herramienta de trabajo. Por ejemplo, el hasta ahora responsable de atención al cliente está dando paso a los chatbots, pero no para perder su posición, sino para entrenar y enseñar a la tecnología cognitiva, o robots, a responder correctamente, a entender las sutilezas del lenguaje humano y corregirlo cuando sea necesario.

La evolución siempre ha ido acompañada de cambios, y adaptarse a ellos forma parte de esta evolución. En un futuro se conseguirán diferentes niveles de inteligencia artificial, pero para entonces ya tendremos a nuevos profesionales que estarán llevando a cabo empleos hasta hace unos pocos años inimaginables.

Dionís Guzmán

Director de ISDI Barcelona


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