Que muchos trabajos serán realizados por robots es un hecho que veremos en breve. En Barcelona, creado por estudiantes del Instituto de la Guineueta, y fabricado por la empresa The Construct, encontramos el primer robot barista del mundo que sirve café a los clientes.

José Luis Grande y Salvador Molina, de 26 y 22 años respectivamente, son los inventores de este autómata. Los jóvenes han estudiado Administración de Sistemas Microinformáticos y Redes, y uno de ellos trabaja también, a tiempo parcial, como IT Executive en la cadena de cafeterías Costa Coffee, en Barcelona, donde surgió la idea de crear un robot de tales características. “El robot como tal (el hardware) existe realmente, es uno más de la familia de robots conocida como TurtleBot y sirve cafés a los clientes. Lo que podría considerarse como prototipo es el servicio que realiza como camarero puesto que, aunque ya es capaz de realizar dicha tarea, aún le faltan algunos ajustes para que tenga una funcionalidad completa y sea un producto a la altura”, explica José Luis Grande.

Sea como sea, en poco más de tres meses, los creadores han conseguido pasar de no tener conocimientos sobre robótica a inventar un autómata capaz de crear por sí mismo un mapa de cualquier entorno, navegar por él y adaptarse a cambios en el entorno.

 

El proyecto y su funcionamiento

Desde The Construct reconocen que este proyecto es complejo: “pero utilizando unos sistemas de última generación para el aprendizaje (www.robotigniteacademy.com) y programación de robots (rds.theconstructsim.com), hemos podido realizar el producto bastate rápido”, comenta Ricardo Téllez, CEO de The Construct. “La cosa se complicó, porque, además, quisimos añadirle una serie de funcionalidades extra. Como puede ser un control remoto a través de una página web o una base de datos para almacenar información”, responde José Luis.

El funcionamiento del robot es sencillo: se espera detrás de la barra donde los camareros preparan los cafés a los clientes. Cuando un cliente llega, pide su café y se va a la mesa, luego se coloca el café en la bandeja del robot. “El camarero pulsa en una tablet la mesa del cliente. Entonces el robot va a esa mesa y entrega el café. Una vez recogido, el robot vuelve a su posición original detrás de la barra a la espera de hacer otro servicio”, relata el responsable de la empresa constructora del robot.

El siguiente paso a este proyecto es incorporar ciertas mejoras técnicas, como el sistema de autocarga (el robot se está cargando mientras espera servir al próximo cliente).

 

El sector de la robótica, todavía muy verde

José Luis está seguro de que el mundo de la robótica se va a expandir a la mayoría de los sectores que hoy en día conocemos. “Realmente este mercado es una gran oportunidad para aprender, progresar, imaginar ideas y ponerlas en juego. Una oportunidad para crecer tanto profesional como personalmente y, sobre todo, como en nuestro proyecto, saber que tenemos la posibilidad de crear un robot que ofrezca, y no quite un servicio. Es un mundo que apenas conocimos hace poco y ahora nos está enganchando”.

Lo que está claro es que es un sector en rápida expansión, tal como predice el CEO de The Construct: “Cada vez habrá más robots que hagan nuestros trabajos, aunque no va a ser rápidamente, por las limitaciones que tiene actualmente la tecnología robótica (especialmente la programación de robots). Pero a largo plazo, lo va a copar todo. El trabajar se va a acabar”.

Ahora bien, hay muchos retos que superar todavía. Como las dificultades que representa el hecho mismo de ser un mercado nuevo. “Ser los primeros en algo tiene sus ventajas, como puede ser la escasa competencia, pero también implica una serie de inconvenientes, como la dificultad de estandarizar el producto o invertir tiempo y dinero en algo que no sabrás si tendrá suficiente “gancho”, comenta el estudiante.

Además, resalta que la programación de robots actualmente es muy complicada y con herramientas muy espartanas. “En The Construct estamos desarrollando mejores herramientas que permitan a cualquier persona crear una app para cualquier robot comercial. Vamos lentos porque necesitamos inversores para movernos más rápido”.

Cuando se compara España con el resto de países, el CEO de la empresa ve muchas diferencias. “Vamos directamente a vender al extranjero porque aquí no interesa nada”, reafirma. “Nadie en España va a pagar por poner robots hasta que no estén ya en el resto del mundo. Como siempre iremos a la cola. Y no por falta de talento, sino por cutrez y por la visión del pelotazo porque nadie quiere apostar por proyectos innovadores que tengan riesgo”.