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Mar Raventós: “Hay que educar en el liderazgo”

Hablamos con la presidenta del Grupo Codorníu Raventós.

La entrevistada, Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu Raventós.

Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu Raventós, forma parte de la 15ª generación al frente de Codorníu. Nació entre barricas y, como muchos otros miembros de su familia, probó las primeras gotas de cava en su bautizo. Llegó al grupo empresarial familiar con solo 24 años y, consciente del peso de su apellido, el primer día colgó sus títulos universitarios en la pared en un intento de ganarse un respeto profesional que muy pronto consiguió. La actual presidenta del Grupo Codorníu Raventós ha recibido diversos premios a su trayectoria profesional: Premio a la Mujer Empresaria 2003 de la Federación Española de Mujeres Directivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), y el Premio International Women’s Entrepreneurial Challenge (2012), entre otros.

Usted es una de nuestras grandes empresarias. De hecho, Forbes la ha incluido entre las 10 mujeres más influyentes de España.

Es muy bonito que te reconozcan la labor de tantos años. Al final no creo haber hecho nada excepcional, he sido una mujer apasionada por su familia, por su hogar y por su oficio, con una convicción y vocación clara de preservar y engrandecer lo que heredé. Entré en el grupo hace 40 años, y en este tiempo he evolucionado, como el vino, pero intentando que a pesar del paso de los años mi espíritu se mantenga joven y fresco.

¿Por qué cuesta tanto que las mujeres ocupen puestos de responsabilidad en las empresas?

Yo creo que debemos educar en el liderazgo. Soy fiel defensora de las oportunidades, ajustándose a cada uno y sus circunstancias. Lo que realmente cuenta es lo que hay detrás, las ganas de trabajar, de seguir innovando, de querer mejorar y de formar parte y aprender del equipo humano que te rodea. Creo que definitivamente es una cuestión de aptitudes y valores y no tanto de género. En el mundo del vino y el cava hay grandes apasionados, personas que creen en su producto y aman lo que hacen. Y en esa visión del negocio, que para mí es clave, no importa para nada si son hombres o mujeres. La sientes o no la sientes.

A Codorníu lo relacionamos con el cava y con las celebraciones. Pero a nivel social parece que no estamos mucho para celebraciones, ¿verdad?

Hay que distinguir la parte pública de la parte privada. Creo que cada persona, cada familia sí puede tener cosas por celebrar. Y en cuanto a nuestra sociedad, hemos de ser optimistas. Estamos mejor ahora que hace cinco años. Y estamos mejor que hace 40 años. Y somos una sociedad preparada para superar todos los retos que se nos presentan, también los de ahora.

¿Qué riesgo cree usted que corre ahora la marca Codorníu tras el traslado de su sede social a La Rioja?

No creo que haya riesgo alguno. La compañía ha tomado una decisión por responsabilidad empresarial. Pero el día a día sigue igual. Los viñedos no se mueven, los trabajadores tampoco, y la filosofía de Codorníu es la misma que nos hace líderes tras casi 500 años de historia.

¿En qué momento se encuentra el consumo de cava en España?

La crisis económica ha afectado a todas las empresas españolas y el consumo de cava en general está algo estancado, pero ahora mismo el mercado está en plena fase de recuperación y somos muy optimistas.

¿En qué basa Codorníu su actual estrategia de producción?

Somos una empresa con vocación internacional, creadores de marcas de renombre en todo el mundo, que son un fiel reflejo nuestro saber enológico. Y por ahí seguiremos incidiendo. Nuestra responsabilidad sigue siendo la de situar el cava en el lugar que le corresponde, debemos poner en valor todo el proceso artesanal que implica elaborar una botella de Codorníu.

La apuesta actual de la compañía pasa también por el vino. ¿Qué supone el vino para Codorníu como proyecto empresarial?

Pasamos de elaborar solo cava a adquirir viñedos y bodegas donde se elaboran grandes vinos. Hoy el grupo posee 10 bodegas en denominaciones de origen como La Rioja, Penedés, Priorat, Ribera del Duero, Costers del Segre, Valle del Cinca, Napa Valley (California) y Mendoza (Argentina). Al final, nosotros producimos vino, ya sea cava o sea otro tipo. La realidad de nuestro negocio se encuentra muy repartida, el vino representa cerca del 43% del negocio y el cava el 57%. El vino sigue creciendo exponencialmente año tras año sin embargo el crecimiento en cava, aunque sigue existiendo, es más sostenido.

¿Es cierto que Codorníu es la empresa más antigua de España?

La historia de Codorníu se remonta hasta el siglo XVI, concretamente al año 1551. Algunos documentos datados en aquel año dan fe de que Jaume Codorníu, propietario de viñedos, tenía prensas, barricas y cubas para elaborar vino. Ese momento marca el inicio de la historia de Codorníu y nos certifica como la empresa número 1 de España y 17 del mundo.

Por otro lado, se trata de una empresa familiar. ¿Cómo logra una empresa familiar llegar hasta aquí superando avatares históricos de toda índole?

La clave del éxito creo que radica en ese orgullo de pertenencia y la necesidad de transmitir el legado. Y en el caso concreto de Codorníu Raventós la gestión profesional. Aunque en una empresa familiar hay emociones y sentimientos, es imprescindible la profesionalidad en el trabajo. Por ejemplo, una de nuestras fortalezas es el comité evaluador externo que decide si eres apto o no para un puesto de trabajo en el grupo. Pero la verdad es que pesan más las ventajas que los inconvenientes.

Si hablamos de calidad-precio, ¿dónde situaría la marca Codorníu ante el consumidor?

Creo que tenemos productos y líneas que se adaptan a cada tipo de público. Hemos elaborado el cava más valioso de la historia, el 457 de la colección Ars Collecta, de 175€, pero seguimos apostando por líneas más accesibles, con una calidad fuera de toda duda, como Anna de Codorníu. Trabajamos para todos los públicos, desde el menos especializado hasta el más exigente, pero apostando siempre por el valor y la calidad máxima de todo lo que ponemos a la venta.

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Marta Burgués

Redacción