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“La moneda en el ‘trading’ es el tiempo”

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Hablamos con BORJA MUÑOZ y LORENZO GIANNINONI, autores del libro Cambia de vida en 90 días

Después de leer vuestro libro, parece que cualquiera puede ser trader. ¿De verdad es así?

Lorenzo Gianninoni: En realidad, cualquiera puede ser trader siempre y cuando tenga las ganas de enfrentarse a todo el cambio que eso conlleva. Muchos se quedan por el camino porque, cuando se dan cuenta de lo que hace falta para el cambio, no son capaces de producirlo. Y lo dejan. Pero no hace falta que tengas estudios en económicas, por ejemplo. Hace falta sólo muchas ganas de cambiar y de entender. Y también persistir.

Borja Muñoz: Todo el mundo tiene la capacidad de serlo. Lo que pasa es que muchas personas confunden el trading con la cultura del pelotazo, del dinero rápido. Si uno quiere dinero rápido o tener la certeza de que va a ganar mes a mes, es mejor que oposite o busque trabajo en Mercadona, pero que no haga trading. Porque con el trading uno vive en la absoluta incerteza constante. Nosotros ganamos dinero pero yo no puedo poner la mano en el fuego por si voy a ganar el mes que viene. De hecho, venimos de una sociedad que nos ha acostumbrado a tenerlo todo seguro. Nos decían: estudia de lunes a jueves, y el viernes aprobarás. Y aquí no. No funciona, porque de repente sale Draghi, da una noticia y te salta todo por los aires. En resumen, la capacidad sí que la tiene uno. Lo que pasa es que hay que hacer un cambio interior muy importante y por eso la gente fracasa. El índice de fracasos de un trader no es mucho mejor que el de montar una empresa. Montamos un negocio y posiblemente el porcentaje de éxito sea muy similar al de un trader. Lo que pasa es que merece la pena intentarlo. Porque hablamos del trading siempre desde una perspectiva del dinero, pero Lorenzo y yo somos millonarios en tiempo. Nuestra actividad no abarca más de una hora y cuarto al día porque no puedes estar concentrado más que eso. La gente tiene que enamorarse más de eso que del dinero, que, muchas veces, es lo que más atrae.

La ficción sí que nos ha trasladado esa imagen del trader como alguien que quiere dar un pelotazo, que gana mucho dinero y vive envuelto en lujo.

BM: No es así. Se puede ganar mucho dinero. Lo que pasa es que el Ferrari no te lo compras el primer año. Ni el segundo, ni el tercero. La persona tiene que venir atraída porque quiere cambiar de vida, quiere mejorar. Se está dilapidando el mayor recurso que tiene la gente: el tiempo. El trading consigue que te empoderes, seas responsable, tomes decisiones. Y evidentemente cuando sabes jugar –y recalco lo de jugar porque es un juego–, cuando uno sabe las reglas, qué hacer y qué no hacer, se convierte en fácil.

LG: Imagínate, si tú ganaras lo mismo que ganas ahora con tu trabajo pero trabajaras solo el 20% del tiempo, tu recompensa no seria dinero, sino el tiempo. Ese 80% del tiempo que te ahorras sería para ti. Incluso ganando lo que ganas ahora, tendrías muchísimo tiempo más. Por eso, la moneda en el trading es el tiempo.

BM: El ratio tiempo hora sería espectacular. Más alto que el de un consejero de Telefónica. Porque si te pones a pensar lo que ganamos al mes con veinte horas que trabajamos de media, sale muy bien el ratio. Esa es la brillantez, lo que te tiene que enamorar del trading, y no el Ferrari.

Si ganas eso a la hora, habrá gente que piense: trabajo 10 horas y gano diez veces más.

LG: El problema es que cuantas más horas, cuanto más tiempo te pasas haciendo trading, delante de las pantallas, más probable es que pierdas todo lo que has ganado al inicio. Tienes que saber cuándo pararte. No puedes pensar que lo que ganas en una hora lo multiplicarás por diez si haces trading diez horas.

BM: De hecho, nosotros, a la gente que quiere venir a nuestra academia y quiere aprender, lo primero que le enseñamos es a no operar, a saber cuando tienes que estar parado. Porque el 70% u 80% del tiempo el mercado está en lateral, indefinido. Y ahí es donde pierdes todo el dinero. Hay que saber activarse y desactivarse. Nosotros operamos muy poco tiempo porque operamos en franjas en las que el mercado es muy volátil por lo general. Pero no tendría sentido operar diez horas.

LG: Las películas y las series sobre los mercados han hecho mucho daño a quien se quiere dedicar a esto. Parece que sea un mundo muy dinámico en el que tienes que estar continuamente activo. Yo veo al trader como a un artesano, que va, poco a poco, mejorando su producto, y mejorando él mismo.

En el libro describís el trading como una salida para mucha gente que ahora está sin trabajo o trabajando y cobrando menos horas de las que querría. ¿Es una forma de ganarse la vida?

BM: Absolutamente. Para mí, la clave es que uno tiene que tener un plan B. Nosotros en este libro hemos hecho mucho hincapié en alertar de que lo que estaba viviendo España desde 2011 no es una crisis, sino que es la nueva realidad, el nuevo paradigma. Las empresas han aprendido a ser muy eficientes. Telefónica no va a volver a contratar a 15.000 personas ni de broma. La gente va a trabajar más, cobrar menos, el Estado del bienestar tiende a desaparecer. El trading lo que hace es que te da la oportunidad de ser muy eficiente en lo que haces. Es un plan B. La gente vive sin ningún tipo de plan B. Se le acaba el trabajo y no tiene ninguna alternativa. Y esta lo es. Y no hace falta ser ni super rico ni super inteligente. Hace falta una metodología y muchas ganas de trabajar.

LG: Yo diría que es un plan B cuando te das cuenta de que el plan A lo han pintado de una manera que no es la realidad, que no va a funcionar como te han enseñado en el cole o como te lo pintaban tus padres. El plan A ha fracasado. Entonces el plan B se vuelve el nuevo plan A. Es todo un cambio. Yo creo que vamos hacia una era en la que hay diferentes maneras de ganar dinero, hay que dedicarse a cuantas más cosas posibles, y esta es una opción muy viable. Pero hace falta muchas ganas de trabajar.

¿Dedicarse al trading no es fomentar un tipo de economía que nos ha llevado aquí?

BM: No. El problema ha sido de codicia, de falta de regulación. Y de personas mal gestionadas, codiciosas. Nosotros somos especuladores, con las connotaciones negativas que eso conlleva. Pero es que todo el mundo especula. Una persona que tiene un comercio, va a Mercabarna, compra una fruta y la vende más cara está especulando. ¿Por qué? Porque quiere sacarle un rendimiento. Nosotros exactamente igual. Evidentemente, va a haber gente muy codiciosa que va a querer hacer mucho dinero con esto, pero el mercado te pone en tu sitio.

LG: Para mí, vivir es especular. Porque todo lo que haces ahora, lo haces para estar mejor ahora y mejor mañana. Entonces, todo lo que estamos haciendo es una especulación continua. Y nosotros especulamos también de otra manera y es con los mercados. Además, es una manera de vivir y ganar dinero. Diré más, especular y vivir de los mercados financieros es muy darwiniano, en el sentido de que quien sabe, sigue, y quien no, se elimina. El problema es cuando se intenta ayudar a aquellos que lo han hecho mal, y subvencionar los errores. Eso ya es un problema más grande.

BM: Nosotros siempre abogamos porque la persona que está mal, que lo intente, que tenga un plan B alternativo. Pero si a uno le gusta su trabajo, si tiene pasión por su profesión, ¿qué sentido tiene hacer trading? No, sigue con lo tuyo, porque lo harás mucho mejor. El problema es que te encuentras con gente  superdesesperada que tiene suficiente con los mil euros al mes que le van a pagar. No estamos hablando de comprarse un barco. Estamos hablando de tener una alternativa real. ¿Un minijob trabajando ocho horas al día? No. Vamos a hacerlo en casa, que se puede conseguir lo mismo haciéndolo en casa. Y con menos horas.

O sea, ¿es mejor planteárselo como un complemento?

BM: Puede ser un complemento o la fuente principal. Depende de cómo te lo plantees. Pero yo, por ejemplo, no aconsejo a nadie dejar su trabajo para empezar a hacer esto. Porque nosotros lo hemos hecho y es muy doloroso y te pone bajo una presión innecesaria. La idea para mí es tener tu trabajo. Y, mientras, desarrollarte como trader, aprender a ganar y cuando los ingresos del trading equivalgan a los de tu trabajo, entonces decidir. Se puede compensar las dos cosas continuamente.

¿Y de verdad que no hacen falta estudios de economía o empresa?

LG: No. Diría que muchas veces cuantos más estudios tienes, más pesada llevas la mochila para operar bien. Te acercas al trading con una idea demasiado académica cuando en realidad es mucho más real y práctico. Si eres demasiado académico, el mercado te come.

BM: En nuestra academia, tenemos desde amas de casa hasta transportistas. Es decir, gente que no ha hecho estudios económicos y que les va bien. Porque hay que tener, primero, mucha capacidad de control emocional. Y el mercado sólo puede hacer tres cosas: subir, bajar o quedarse en lateral. Lo único que tenemos que hacer es aprovechar cuando acertamos y limar las uñas, limitar la pérdida, cuando nos equivocamos, que nos pasa muchas veces.

LG: Tenemos alumnos de todas las clases sociales y nunca alguien es mejor que otro en base a de donde viene, sino en base a donde quiere llegar. Depende de tus ganas de trabajar y tu actitud. No es clasista para nada.

Habláis del trading como una filosofía. ¿En qué sentido lo es?

LG: Porque sales un poco del sistema. Si ganas lo mismo que ahora pero con el 80% del tiempo libre, el problema después es que tienes que saber qué hacer con ese tiempo libre. Y ahí te vuelves un poco bicho raro. Porque estás libre por las mañanas y toda tu familia y amigos están trabajando. Puedes darte un paseo, ir al gimnasio… El trading te da tiempo, pero también tienes que aprender qué hacer con este tiempo.

BM: Estamos en la edad de oro del victimismo. Todo el mundo se queja del Estado, de la regulación, de su jefe. Esto es un cambio porque tú te pones en primera plana. A partir de ahora, todo va a depender de tu talento y de tu esfuerzo. Por lo tanto, olvídate de ese victimismo y toma las riendas de tu vida. Porque el trading son decisiones y nadie las va a poder tomar por ti. Tú eres responsable. Lo que pasa es que nosotros estamos acostumbrados desde pequeños al ‘me han suspendido’ y ‘he aprobado’, o sea, que parece que la culpa la tiene siempre otro. Ese es el cambio de filosofía, decir: voy a tomar las riendas de mi vida, voy a tomar yo las decisiones, nadie las va a poder tomar por mí, y voy a intentar a ver qué me sale. El resultado cuando alguien hace eso es que mejora no sólo financieramente su vida, sino también en otros muchos ámbitos.

LG: Por ejemplo, volvernos por fin adultos y responsables de nuestras propias decisiones. Para mí la gran filosifía de ser trader es eso, que aprendes a ser responsable de lo que haces, no descargas las culpas. Los resultados los determinas tú, tu actitud y tus ganas de trabajar.

Decíais que hace falta esfuerzo y talento. ¿Qué parte de cada cosa?

BM: Para mí, 80% de esfuerzo y 20% de talento. Hay gente que tiene un don para operar los mercados. Pero casi siempre viene con una base de trabajo por detrás. Esto no deja de ser un oficio. Nosotros vamos a marcar unas bases muy buenas. Cuando a una persona le enseñas algo muy potente, ve al profesor operar tres horas cada día delante de él, y encima este le corrige y le tutela, acaba ganando. No hay otra regla. Has viso que no hay una receta mágica, es trabajo, dedicación y día a día. ¿Cuál es el valor de Lorenzo y mío? Nuestro valor ha sido acortar la distancia entre esfuerzo y resultado. Si a la gente le digo que el trading es posible en seis años, tengo toda la razón. Pero si de esos seis años sacas lo mejor, lo esencial, es lo que está en el libro. Vamos a crear un método que saca lo esencial.

¿Recomendáis empezar en un mercad concreto?

BM: Nosotros ahora mismo operamos el futuro del Dax alemán. Pero puede ser un mercado muy apalancado para muchas personas. Para cada inversor hay un mercado que se adapta a él y a su nivel. Yo, por ejemplo, operaba el mercado norteamericano, pero viviendo en España, se adaptan muy bien los mercados europeos, por horarios. Tiene que ser un mercado reglado, con suficiente volumen para no ser manipulado demasiado. Y lo más noble posible en el movimiento respecto a nuestra manera de operarlo. Y si no funciona un mercado vamos a otro. No nos casamos con ninguno.

Paula Mateu

Redacción