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José María Bonmatí: “Las pymes no pueden quedar descolgadas de la digitalización”

Hablamos con José María Bonmatí, director general de AECOC, la asociación de fabricantes y distribuidores.

El Director general de AECOC, José María Bonmatí.

El código de barras es el origen de AECOC. Pero con el tiempo AECOC ha ampliado el punto de mira, ¿verdad?

Cuando se inició la asociación a finales de los setenta partíamos de cero, no había socios. Hoy tenemos la dimensión que nos dan 25.500 empresas. Y si en aquel momento nos orientábamos a la implantación de una solución tecnológica como el código de barras, hoy tenemos una visión mucho más amplia, hacer mucho más eficiente, sostenible y competitiva toda la cadena de valor.

¿Cómo trabaja la asociación?

AECOC es una organización muy atípica porque es multisectorial, por lo que no ostenta ninguna representación en sí misma, como la que puede tener una asociación de un sector concreto, por ejemplo del farmacéutico o el alimentario. Nosotros creemos que a través de la colaboración de todos los eslabones que participan en la cadena de valor se puede ser más eficiente y aportar más valor al consumidor. Esta tarea nos exige estar muy cerca de las empresas y buscar su participación. La participación activa de las empresas se traduce en más de 700 personas procedentes de esas compañías que colaboran en los distintos comités de trabajo de AECOC.

La multisectorialidad implica una cierta complejidad en la consecución de los fines, ¿no?

Sí, pero nuestro esfuerzo se centra en buscar aquello que es común entre los socios, asumiendo que su posición en algunos temas es de divergencia. A partir de un posible conflicto entre empresas (fabricantes entre sí o fabricantes y distribuidores, por ejemplo) nos obsesionamos en poner el foco en lo que realmente nos une, para que el modelo de colaboración entre competidores aporte más valor al consumidor. Al final, nuestra verdadera cuenta de explotación es la que somos capaces de aportar a los socios.

¿Como por ejemplo?

En el código de barras, que fue nuestro origen, la aportación de valor está en las empresas que lo utilizan. En el comercio electrónico, en la logística, también son buenos ejemplos de cómo nos centramos en maximizar esta aportación de valor. Al reducir los costes de transacción en las relaciones entre el fabricante y el distribuidor aportamos valor. También tenemos que utilizar eficazmente los recursos que obtenemos de los socios, y ahí es donde creemos que tenemos un modelo innovador, manteniendo unas cuotas bajas a las empresas para que cualquier servicio sea rentable por sí mismo.

¿Cuáles son los sectores a los que provee en mayor medida AECOC?

AECOC forma parte de una organización internacional, GS1, que está presente en 114 países de todo el mundo. Ello nos da una visión global de todos los sectores, por ejemplo el de productos de gran consumo. Y a partir del sector core, otros subsectores que se encuentran en el retail, como son los electrodomésticos, el bricolaje, etc. Los sectores en los que estamos teniendo y tendremos un desarrollo mayor son el agroalimentario y el de salud, en el que hay aún un gran camino por recorrer.

¿Qué papel juegan la seguridad y la transparencia en el cometido de la asociación?

La palabra transparencia es clave. Hemos cambiado la óptica inicial en la que centrábamos nuestro foco únicamente en la eficiencia y la trazabilidad como herramienta. El consumidor ha cambiado mucho y valora la transparencia. En ese sentido, incorporamos el origen (donde se ha elaborado, pescado o criado) del producto. Como tenemos las herramientas, centramos nuestros esfuerzos para que las prácticas empresariales aporten transparencia al producto en beneficio del consumidor.

Están apareciendo nuevos perfiles de consumidores. ¿Cómo los analizan? ¿Detecta AECOC esas otras oportunidades de negocio que aparecen?

Parte de nuestro trabajo es aportar conocimiento a nuestros asociados sobre tendencias que están afectando al consumidor. Es lo que hace nuestra denominada Área de la Demanda. Su actividad se centra en el conocimiento del consumidor y de sus compras, en análisis de tendencias. Las empresas que innovan también tienen que saber cómo exportar, que es donde se está creciendo de verdad. Nuestros seminarios internacionales para saber cómo funciona el retail en otros países también son una aportación de valor.

¿Qué hace AECOC para difundir las tecnologías de la información y comunicación, como nuevo paradigma social y económico, entre sus asociados?

En nuestro plan estratégico para los próximos años hemos identificado unas tendencias disruptivas para el sector. Hemos agrupado bajo el nombre de transformación digital una serie de cambios muy importantes. Con la colaboración de ISDI, hemos hecho estudios sectoriales en los que confirmamos que existe un gap entre el conocimiento y el desarrollo del paradigma digital en las empresas. Ello incluye temas muy básicos como la presencia en la red con un buen posicionamiento en los buscadores, o temas más complejos, como la potenciación comercial a través de la red. La nueva normalidad de las empresas es digital y las pymes no pueden quedar descolgadas de la transformación digital. Trabajamos para que ello no pase.

¿Qué representa en el ideario de AECOC la economía sostenible? ¿Qué cree que hay que hacer en este sentido para que de ese concepto aparentemente mágico salgan beneficiadas realmente las empresas?

Cuando se habla de sostenibilidad se puede hacer desde muchos puntos de vista. Nuestra visión es amplia e incluye no solo los aspectos medioambientales, sino también los sociales y los económicos, puesto que la sostenibilidad no puede ir en contra de la cuenta de explotación, salvo que sea un tema legal que se tenga que cumplir. La utilización eficiente de los recursos escasos como el agua y la lucha por los recursos son fundamentales para que las materias agrícolas den respuesta a las necesidades de la industria y la sociedad. Observamos incluso cómo algunas grandes corporaciones están invirtiendo en empresas e infraestructuras para poder asegurarse el acceso a las materias primas en el futuro. También la sociedad se ha puesto exigente en muchos temas: un ejemplo en el que desde AECOC participamos activamente es el del desperdicio de alimentos. Puede darse el caso de que económicamente sea más rentable para una empresa tirar el producto, pero la sociedad no lo acepta y por lo tanto el propio sector debe ser protagonista para que de ningún modo los productos alimenticios no lleguen a su destino. El compromiso y la colaboración de toda la cadena son claves para el éxito y esta es nuestra misión y dedicación.

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Gabriel Izard

Economista