Hablamos con JOAN HORTALÀ, Presidente de la Bolsa de Barcelona.

Parece que las bolsas mundiales, especialmente la española, no han empezado este año con buen pie.

El inicio de 2016 ha sido sorprendente, y en España, con independencia de los problemas políticos que tenemos. Las empresas presentan resultados positivos pero la bolsa baja. Tradicionalmente, el “efecto enero” presuponía aumentos relativamente importantes en las cotizaciones, pero este año no se ha producido. Hay varios factores que inciden en este proceso realmente negativo. La fiabilidad de las cifras de China y el impacto que esto pueda tener sobre los emergentes. También influye la situación específica de una economía hoy por hoy importante como es la rusa. Y finalmente, tal como ponen de manifiesto determinados gabinetes de estudios, se observa la posibilidad de una nueva recesión de ámbito global. Todo esto influye en los mercados y en las expectativas, y la bolsa baja.

¿Qué marcará la evolución de los mercados financieros en 2016?

Nuestras perspectivas al empezar el año eran francamente positivas porque se preveía que la economía real de los principales países europeos iba a ser positiva, que la situación de China como mínimo se mantendría estable, que Japón podría consolidar en cierta medida un proceso de recuperación económica y sobre todo, que el liderazgo de Estados Unidos se mantendría inalterable. Pero ahora todo esto está en discusión, sin demasiados datos. Y a río revuelto, ganancia de pescadores.

En este panorama, ¿qué oportunidades se presentan para el inversor?

Nuestro pronóstico hoy por hoy en términos globales es positivo: después de los desarrollos de 2015, las perspectivas para 2016 son plausiblemente positivas. La inmensa mayoría de los valores del Ibex, y bastante del continuo, están en este momento y a medio plazo en condiciones inmejorables para tomar posiciones de compra. Las empresas continúan ganando dinero y la economía española, si no se tuerce, está entre las de mayor crecimiento de la zona europea. No puedo hacer recomendaciones específicas en mi posición, pero en general algunos títulos de los sectores energéticos, que están sufriendo ahora una suerte bajista bastante fuerte, por el efecto rebote, pueden ofrecer ganancias en un futuro inmediato.

¿Qué sectores se prevé que evolucionen mejor?

El sector de la energía es de los más castigados y por eso puede tener rebotes significativos. Por otro lado, el sector inmobiliario se empieza a portar de forma muy razonable. También deberemos ver cómo se manifiesta la banca, porque los componentes estructurales del sector son un poco complicados a consecuencia de los bajos tipos de interés.

La cotización de los bancos europeos está sufriendo. ¿Qué le ocurre a este sector?

Los bancos están sufriendo en todas partes en la Unión Europea y también en Estados Unidos porque el negocio histórico de la transformación de depósitos a créditos no ofrece margen y por lo tanto la banca tiene que reorientar su actividad. O mejor, complementarla hacia lo que convencionalmente se llama banca de inversión. Ello plantea dificultades competitivas mucho más importantes que las que ahora ha tenido. En el mercado aparecen a diferentes niveles empresas que se dedican a esta actividad y que posiblemente tienen un acceso más cómodo al mundo de las medianas y pequeñas empresas.

¿También la banca española está en esta situación? ¿Qué debe hacer el sector con vistas al futuro?

Pues no lo sé. La banca tiene que plantearse cuál va a ser su función en un contexto en el que los tipos están realmente bajos, la competencia aumenta y los requerimientos de capital son importantes. En estas circunstancias la banca tendrá que buscar negocios alternativos que le permitan mantener márgenes suficientes. Ahora bien, si miramos los datos que la banca ha presentado en este inicio de año, se está demostrando que no son nada malos, son perfectamente aceptables y en algunos casos muy buenos.

Volviendo al crecimiento económico mundial y a la gran incertidumbre que se observa. ¿Quizá se pusieron demasiados huevos en la cesta de los emergentes?

Por supuesto, el crecimiento espectacular que han tenido la mayoría de los países emergentes en los últimos años, sustentando su crecimiento en la exportación de materias primas en la mayoría de los casos, tiene unos límites. La demanda internacional venía condicionada en buena medida por el crecimiento de China. Y si China, por las razones que sea, decanta su sistema económico favoreciendo más la demanda doméstica, eso estará afectando negativamente a las potencialidades derivadas o asociadas al comercio exterior. En consecuencia, los emergentes que basan su prosperidad económica en la exportación de las materias primas van a entrar en un proceso de una cierta recesión.

¿Cabe esperar un reajuste de sus economías? ¿Cómo nos podría afectar?

Es complejo de solucionar. Si las economías emergentes intentan solventar sus problemas a base de políticas monetarias expansivas, tal como hizo América del Norte, lo hace Europa, Japón y últimamente también lo hace China, no está claro que solucionen su problema. La política económica expansiva supone inyectar dinero en la economía pero, como decían los economistas clásicos, “tú puedes llevar el caballo al río pero si no quiere beber, no bebe”. Por lo tanto, la inyección monetaria que llega a la economía, si no se aprovecha para fines productivos, tendrá que aprovecharse de alguna manera. En este punto es donde cabe replantearse de manera keynesiana la posibilidad de que estos recursos puedan aprovecharse por el sector público para poner en práctica proyectos de inversión productiva, utilizando dichos recursos para programas que comporten aumentos de actividad. Y como resultado, aumentando la ocupación y los niveles de prosperidad.

La situación del Gobierno español puede suponer un riesgo para la economía. ¿Lo comparte?

Es una pregunta difícil de responder porque se presta a muchos matices. Pero es cierto que la política, empezando por la catalana y acabando por la de Madrid, está en una situación conflictiva. No obstante, la experiencia europea (Italia y Bélgica) nos demuestra que los países pueden continuar funcionando sin gobierno o con gobiernos provisionales. A lo mejor, a partir de esa experiencia habría que tomar nota. Con todo, como comprenderá, a mí me parece que la situación catalana se ha encauzado, y esperemos que en Madrid se encauce de la manera más razonable posible. Entretanto, la situación general nos lleva a un letargo adicional en la toma de decisiones de las inversiones, no tanto por la parte española, sino sobre todo por la de los inversores internacionales.

España ha hecho reformas en los últimos años guiadas por Europa. ¿Qué espera del nuevo Ejecutivo?

Depende del Gobierno, pero Europa, se quiera o no se quiera, ejerce su mandato, bueno o malo, acertado o no, pero es lo que hay y por lo tanto hay que acogerse a las medidas que está dictando la autoridad competente que emana de la Unión Europea, sobre todo de la zona euro. El Gobierno tendrá que acatar estas directrices, tal como podemos ver en el caso de Grecia, que en este sentido es ejemplar, como también lo es Portugal.

¿Aún quedan reformas por hacer? ¿En qué ámbitos?

La economía es algo movible y siempre hay que hacer reformas, y en estos momentos caben reformas de todo tipo, tanto por el lado de la demanda como por el lado de la oferta. En cuanto a la demanda, nosotros tenemos pocas posibilidades como autoridad nacional porque dependemos básicamente del Banco Central Europeo, que dicta las medidas del tipo monetario. Por lo que afecta a la oferta, podríamos hacer muchas cosas, empezando por una reforma seria y profunda de la Administración pública y acabando con la racionalización de todo lo que constituye el gasto económico, y a partir de aquí, obviamente, impulsar las políticas de tipo industrial que afectan a la innovación, a las nuevas tecnologías, a la transferencia, a la eficacia distributiva de los mercados, etc. Sin olvidar los resultados que ello comporta a efectos de igualdad o desigualdad social.

En el caso de Catalunya, después de meses de incertidumbre política, se ha formado un gobierno de Junts pel Sí con el apoyo explícito de la CUP. ¿Es una buena solución, aunque sea para acabar con la incertidumbre? ¿Cómo puede condicionar esta formación los presupuestos?

De una forma u otra se van a aprobar los presupuestos con la prórroga de los actuales o con unos nuevos, que tendrán unos objetivos muy loables seguramente pero que en la práctica serán posiblemente inalcanzables porque los recursos de financiación nos vienen de fuera y hay que ajustarse al panorama general que supone la estructura financiera de España. Por lo tanto, Catalunya en estos momentos es, por un lado, un modelo de tranquilidad porque se ha alcanzado un gobierno y, por el otro, una caja de truenos ya que este gobierno puede estallar. No tenemos, pues, tranquilidad ni en la bolsa ni en las decisiones de política económica.

Tiempo atrás el presidente de PIMEC se refería públicamente a una italianización de Catalunya. Es decir, que política y economía iban por caminos separados. ¿Está de acuerdo?

Hay que distinguir, en el sentido de que una italianización supone que la economía marcha al margen de la política. Otra cosa es el modelo belga, en el que la economía ha ido funcionando sin gobierno. Son dos temas diferentes que llegan al mismo punto: que la economía funcione con o sin gobierno, por poco tiempo, claro. Si se plantea a largo plazo, resulta absolutamente inviable. Como decimos aquí en Catalunya “qui dia passa, any empeny” (después de un día, viene otro), y así vamos tirando. La situación de interinidad puede ayudar a consolidar determinados proyectos domésticos pero aleja sistemáticamente la inversión internacional. Me refiero a la inversión productiva, obviamente no me refiero al turismo ni a inversiones asociadas a este tipo de actividades.

¿Cómo ve a Oriol Junqueras de consejero de Economía? ¿Cómo cree que lo ve el empresariado catalán?

Pues no lo sé. A mí me consta que el señor Junqueras estudió Historia y que hizo una tesis doctoral titulada Economia i pensament econòmic a la Catalunya de l’alta edat moderna (1520-1630), por lo que algún conocimiento de economía debe de tener. Además, sus manifestaciones desde que ejerce como gobernante me parecen razonables y sensatas. Yo creo que el empresariado catalán está a la expectativa: Junqueras, en todo este largo proceso de discusiones sobre la transición hacia la independencia, gustará o no, pero ha sido de los pocos que ha mantenido la actitud más coherente. La coherencia es importante en general y si se aplica en el contexto económico, como consejero vicepresidente de Economía, ello es un input positivo pero, como es natural, hay que verlo.

Usted había criticado en alguna ocasión la gestión que hacía el anterior Ejecutivo catalán de la deuda pública. ¿Qué espera que haga Oriol Junqueras en este sentido?

Desde que existe el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) la deuda económica catalana no es un problema, porque llegan los vencimientos y el FLA se hace cargo de ellos. Si hace unos meses el 100% de la deuda catalana estaba en manos de inversores institucionales, hoy, después de varios vencimientos, según parece ya casi el 50% se encuentra en manos del FLA y obviamente no es lo mismo deber a inversores institucionales nacionales y extranjeros que a un ente público estatal como es el FLA. Si te lo pagan desde Madrid, estamos encantados de la vida, ya veremos cómo lo devolveremos.