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8 trucos para superar la cuesta de septiembre

Dinero - Educación financiera

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En los talleres que hago sobre educación financiera me preguntan cómo superar la cuesta de septiembre. La respuesta es sencilla. El error está en creer que todos los meses tenemos los mismos gastos, y la solución es tan simple como calcular los que tenemos durante un año. Esa es la cantidad real de dinero que necesitamos para no quedarnos en números rojos. La anual, no la mensual.

El principal problema está en que la mayoría de las personas consideran las vacaciones o el gasto escolar como algo excepcional, cuando en realidad, lo tienen cada año y por un importe similar. Así, que lo más sencillo es ahorrar un poco cada mes para que, cuando eso llegue, no nos suponga nada extraordinario.

La vuelta de las vacaciones es la causante de que un 30% de los trabajadores sufra la depresión postvacacional. Y no hablo solo de apatía, cansancio o falta de concentración, sino de tener que enfrentarse a la realidad económica.

Algunos, ante la incapacidad de planificar ese gasto durante el año han pedido un crédito para irse de vacaciones, sin pensar que luego tendrán que ahorrar para pagarlo.

Así que no solo tienen una tarjeta de crédito con el límite sobrepasado o un nuevo préstamo que pagar, sino que deben afrontar los gastos escolares: libros, material, mochilas, uniformes, chándal o ropa nueva.

Todo este dispendio excepcional y la expresión cuesta de septiembre desaparecerían con una buena planificación financiera. Con estos sencillos trucos evitaríamos pedir créditos para irnos de vacaciones o para la vuelta al cole:

 

1. Calcular el importe de los gastos adicionales escolares que se pagan en septiembre: libros, uniformes, material… y dividirlo entre 12 meses. Eso será lo que se debe ahorrar adicionalmente cada mes. Así, cuando lleguen, ya tendremos el dinero en la cuenta.

2. Debemos hacer lo mismo con las vacaciones. Si ahorramos un poco cada mes, no tendremos que pedir un crédito ni sudar para pagarlo.

3. Debemos saber en qué nos gastamos el dinero. Llevar siempre una libreta encima y anotar cuánto nos gastamos en cada cosa, desde un café hasta lo que pagamos de luz.

4. Organizarlos por conceptos: por ejemplo, en comida, teléfonos, ropa, ocio…

5. Luego analizarlos y marcarnos un presupuesto, es decir, fijarnos unos máximos a gastar para cada concepto.

6. En función de nuestros ingresos, crear un concepto nuevo que se llame ahorro y destinar un 10 o un 15% a crear una pequeña hucha para imprevistos. Lo llamamos colchón de emergencia. Puede que tengamos que recortar por algún lado y eso nos hará replantear si ese gasto es realmente necesario.

7. Fijarnos objetivos a corto o medio plazo. Por ejemplo: con el dinero ahorrado podremos irnos de vacaciones el año que viene, o si ahorramos durante 4 años quizás podremos cambiar el coche sin pedir prestado. Cuando se trata de ahorrar, es importante distinguir entre corto, medio y largo plazo. Un buen asesor financiero nos puede ayudar a planificarlos en función de nuestros objetivos.

8. Ser constante y analizar los progresos cada mes nos servirá para identificar y afrontar los imprevistos.

 

Conseguir que el mes de septiembre sea parecido a otro mes sólo depende de nuestra implicación, constancia y buena planificación.

 

“No gastes tu dinero antes de ganarlo” – Thomas Jefferson

Elisa Martínez Benito

Creadora de Finanpolis, un método para aprender finanzas jugando. Educación y gamificación financiera.