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Averigua si eres tóxico

Averigua si eres tóxico

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Si conoces a alguien que admita que es tóxico, preséntamelo porque sería mi primera experiencia.

Pido disculpas y comprensión de antemano a las lectoras, porque por economía de redacción utilizaré el genérico masculino a lo largo de este artículo.

Todos podemos tener comportamientos tóxicos en ocasiones, y reconocerlo. Pero aquí me estoy refiriendo a aquellos que ejercen la toxicidad como modus operandi o modus vivendi.

¿Eres un trabajador tóxico? Si eres directivo tienes una gran capacidad para contaminar una empresa. Y si no lo eres, también, aunque tu influencia en la extensión de la toxicidad será menor.

Una empresa tóxica es aquella que convierte el ambiente en irrespirable para sus trabajadores. Lo mismo aplica para los diferentes departamentos que la conforman. Igualmente, una persona tóxica es aquella en cuya compañía sentimos que nos falta el aire… y no precisamente por atracción amorosa o sexual, sino todo lo contrario.

La mala noticia es que si eres tóxico no lo sabes. Tú no te vas a dar cuenta porque tu mediocridad te impide conocerte y leer los signos externos. Y desde luego nadie se atreverá a decírtelo porque te ven como a un monstruo indeseable.

La buena noticia es que las líneas que vienen a continuación te van a servir de barómetro para conocerte y saber si eres una máquina generadora de toxicidad a tu alrededor.

Características de una persona tóxica:

– Te resulta muy sencillo humillar, y además disfrutas con ello. Recuerda que humillar puede ser un acto verbal o un acto silencioso mediante ignorar al otro.

– Necesitas ridiculizar públicamente a los demás, de tal manera que les recuerdas tácitamente que tú estás por encima jerárquica o intelectual o moralmente.

– Atacas al que destaca, para desacreditarle y evitar así que te pueda hacer sombra.

– No reconoces tus errores y buscas a quién le puedes cargar el muerto.

– Te sientes un dios, como resultado de tu relación con un grupúsculo de la organización que te ríe todas las gracias y te alaba todas las ideas, no porque sean buenas sino porque te temen.

– A la menor ocasión juzgas y menosprecias a tus colegas horizontales (‘peers’, en jerga anglosajona) para erigirte en primus inter pares.

– Disfrutas oyéndote a ti mismo, lo cual se refleja en los monólogos autocomplacientes con los que torturas a los que te escuchan. De hecho, cualquier sonido que no sea tu propia voz ocupa un lugar poco destacado en tu escala de prioridades.

Y debido a tu toxicidad, observarás tres perfiles de personas entre los que te rodean:

– Aquellos que aplauden todo lo que haces y dices, tanto si están de acuerdo como si no, para ganarse tu complicidad. Puede ser que lo hagan para escapar de tu foco tóxico, pero sobre todo porque esperan sacar provecho de ti y de tu mala leche en situaciones futuras.

– Aquellos que simplemente asienten a todo lo que dices, con el mero objetivo de no estar en tu centro de atención. No quieren problemas. Ante ti se comportan como trabajadores zombies, sin alma, apáticos pero cumplidores, y con compromiso bajo o nulo. En otro entorno más saludable pueden ser muy creativos y llegar a estar muy implicados.

– Aquellos que se rebelan, mostrando disconformidad contigo. No os soportáis mutuamente. Vuestra relación será tormentosa. Si tú eres su jefe, acabarás por despedirlos. Si es al revés, te despedirán tarde o temprano. Si se trata de tus ‘peers’, evitaréis la interacción al máximo y buscarás la manera de hacerles caer en desgracia.

Ante tal panorama –unos que te aplauden, otros que ejecutan acríticamente, y otros que no te pueden ni ver–, ¿cómo tú, persona tóxica que no sabe que lo es, interpretas lo que ocurre a tu alrededor? De la siguiente manera:

– Te consideras una fuente inagotable de ideas, ya que existe un colectivo que te las aplaude acríticamente.

– Crees que sin ti la empresa se iría a pique porque si tú no piensas nadie piensa.

– Consideras que todos los que te rodean aportan muy poco a la empresa, a diferencia de ti, que eres el Mesías.

¿Te identificas con estas características? En caso afirmativo, ¡cambia tu comportamiento urgentemente! Piensa que en un entorno de trabajo tóxico la prioridad no es la profesionalidad, sino salir indemne. Nada bueno puede crecer allí.

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Daniel Sánchez Reina
Socio-Director en E2 Eficiencia Empresarial