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¿Qué tipo de jubilación quieres?

¿Qué tipo de jubilación quieres?

La mayoría sabemos que algún día nos jubilaremos, pero apenas le prestamos atención. Inmersos en el día a día laboral, casi no parece real, así que, cuando la jubilación nos sorprende, no sabemos lo que nos espera ni hemos pensado en como queremos vivirla. Las previsiones, cuando existen, se limitan al terreno económico.

El concepto que teníamos de jubilación está siendo cuestionado y su viabilidad parece un puzle cuyas piezas no acaban de encajar. Es previsible que en años venideros muchos trabajadores retrasen su jubilación, se separen del trabajo de manera progresiva o alternen periodos de jubilación con otros de vuelta al trabajo. Pero también seguirá aumentando la expectativa de vida, con lo que la jubilación de nuestros descendientes se irá prolongando. En cualquier caso, pienso que vivir jubilados el penúltimo capítulo de la vida permanecerá como un derecho inalienable y seguirá siendo una responsabilidad individual prepararse para vivirlo con provecho.

Como toda época de cambio jubilarse puede definirse por lo que se deja atrás o por lo que se adquiere. El recién jubilado cierra una parte importante de su biografía, lo que conlleva una etapa inevitable de duelo psicológico y tiene que construir un futuro con sus propios recursos.

En mi libro La Jubilación, una nueva oportunidad (LID Editorial, Madrid 2017) presento el estudio de las entrevistas a 150 personas jubiladas. Traté de comprender las formas específicas en las que reordenaban sus valores y desarrollaban sus proyectos para adaptarse y satisfacer sus necesidades e intereses en el nuevo estado. También valoré su intercambio con el medio, como conforman las condiciones actuales de su existencia.

Identifiqué cinco estrategias a las que llamé orientaciones porque utilicé como eje de su descripción la motivación dominante en cada modalidad adaptativa. Cada una se sustenta en unos valores y da prioridad a la satisfacción de ciertas aspiraciones y deseos. Son cinco:

 

Atareados: Continúan, por diferentes medios, su trabajo después de jubilarse o buscan otra tarea a la que dirigen gran parte de sus energías. Esa dedicación aporta estructura y sentido a sus vidas.

Disfrutadores: Gozan libremente de las diferentes opciones de vida y actividades que la jubilación les permite. Les gusta improvisar y dejar al margen los compromisos y horarios fijos.

Sosegados: Su prioridad es vivir una jubilación tranquila, sin tensiones, descansando y aprovechando las posibilidades de actividad y ocio a su alcance. Centran su vida en el hogar y raramente se plantean alcanzar nuevas metas.

Exploradores: Afrontan la jubilación como una oportunidad para renovarse y/o ampliar sus horizontes. Aprenden y cambian realizando algo novedoso o no suficientemente desarrollado.

Desenfocados: No llegan a crear o no mantienen proyectos que den un sentido propio a su jubilación.

 

No hay elecciones correctas o erróneas para vivir la jubilación, sino orientaciones diferentes para distintos individuos. En todas las descritas existen fuerzas de crecimiento potencial.

Es incuestionable que cada persona jubilada ha de encontrar su destino. Por ello es de vital importancia informarse acerca de los retos que conlleva, aprender de las experiencias de los más veteranos puede favorecer la reflexión y servir de guía.

Bartolomé Freire Arteta