Algunas de las start-ups más prometedoras de Europa se encuentran en Catalunya, y Barcelona se ha consolidado como uno de los centros neurálgicos del emprendimiento en España, acogiendo a un 28,4% de las start-ups, seguida de Madrid (27,1%) y Valencia (5,2%), según el informe Startup Ecosystem Overview, de la fundación Mobile World Capital Barcelona.

Es más, el ecosistema catalán inspira a una nueva generación de start-ups que tiene vocación global, según Stripe, cuya plataforma tecnológica es utilizada por miles de empresas de nueva creación en España para impulsar y monetizar su negocio online. Explican que las start-ups catalanas están constituidas pensando en la internacionalización, pues 2 de cada 5 empresas hacen negocios fuera de España. “Se diferencian de sus antecesores en que monetizan muy rápido y pueden crecer más rápidamente”.

Otra característica de las empresas de nueva creación de Catalunya es la solidez, además de la agilidad y la adaptación a entornos móviles desde su misma creación. “Desarrollan productos y servicios para un mercado global desde el primer día. Las start-up de Barcelona destacan por encima del resto porque más de la mitad (56%) ha construido su negocio en torno a la movilidad. Esto se traduce en una apuesta por el diseño de apps móviles como prioridad frente a páginas web tradicionales para sus productos y servicios”, comentan.

Según Stripe, gracias a las nuevas tecnologías, en concreto a la banda ancha, la movilidad, el cloud computing y los nuevos modelos de negocio (software como servicio –SaaS–, marketplace) están madurando y ello hace que las start-ups monitoricen su negocio antes y mejor. “La mayoría de las start-ups catalanas creadas desde 2014 usan modelos de monetización innovadores. Y rentabilizan su negocio a través de SaaS (una de cada tres) o en un modelo de marketplace (una de cada cinco)”. Ello explica que generen ingresos desde el primer día y buscan inversión antes a la hora de acelerar su negocio.

Aunque emprender no es tarea fácil, desde Stripe reconocen que ahora es mejor que antes. “Arrancar un negocio global nunca había sido tan fácil para los emprendedores. Un producto viable mínimo solo cuesta unos cientos de euros y con herramientas basadas en la nube es sencillo testear y definir adecuadamente el producto antes de lanzarlo al mercado”. Una vez realizado el lanzamiento, escalar y acelerar internacionalmente su alcance viene de manera natural.

Se señala también que en el año 2000 hacían falta 5 millones de euros para empezar un negocio de Internet y hoy “sólo se necesitan 1.000 euros”, remarcan. Antes, poner un producto en la escena global podría suponer cuatro años, ahora es factible contar con los primeros clientes extranjeros en menos de 12 meses.

Como reflejo de esta efervescencia emprendedora en Barcelona, Stripe organizó su primer Meetup con star-tups este marzo, en el que más de 100 emprendedores se reunieron en las instalaciones de Barcelona Activa para conocer de primera mano la visión de Stripe e intercambiar conocimientos.