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Pierde el miedo a la visibilidad gestionándola

Pierde el miedo a la visibilidad gestionándola

Si nadie conoce tus productos o servicios, no vas a conseguir vender. Partiendo de esta premisa, es evidente que podemos afirmar que sin visibilidad no hay beneficios y por ello sorprende cuándo te topas con alguna compañía que no valora el poder de la comunicación. Si por algo se caracteriza el mercado del siglo XXI es por estar ‘hiperconectado’ y saturado de nuevas ofertas, obligando al consumidor a seleccionar y elegir, por lo que las empresas tienen la difícil tarea de destacar y atraer su atención.

Por suerte, con internet las posibilidades de que una pequeña firma sobresalga son equiparables a las de una marca reconocida y, aunque los recursos económicos de ambas compañías no sean comparables, existen plataformas y aplicaciones digitales gratuitas que democratizan el mercado y permiten a las pequeñas empresas y startups ganar visibilidad. Eso sí, no se trata de una tarea que haya que dejar en manos de la improvisación o llevarla a cabo sin una planificación previa porque lo que está en juego es la reputación de la empresa y, por tanto, sus ventas futuras.

Las nuevas tecnologías ayudan a vender porque rompen con las limitaciones físicas y colocan a las empresas en un mercado global. Internet ha creado un escenario donde la conversación reina y en el que la prescripción juega un papel determinante, porque ante una oferta tan diversificada el consumidor se siente incapacitado para hacer una selección racional.

¿Por qué teniendo tantos beneficios aún hay empresas que se resisten a lanzarse a la era digital? La respuesta es sencilla: el miedo. Contar con más visibilidad, supone una mayor exposición para la pyme y muchas se sienten desbordadas ante la idea de no poder controlar lo que se dice de ellas. La reputación corporativa ya no se construye solo desde el sí interno de una compañía sino que son los usuarios a través de foros, blogs y redes sociales los que opinan, valoran aplauden y critican las acciones de una marca.

El monopolio de la información se ha roto, ahora todos podemos hacer valoraciones que correrán como la pólvora divulgándose a través de diferentes plataformas.

Ante este escenario las marcas deben de dejar sus temores de lado y concienciarse de que ahora les toca colaborar con los usuarios en la construcción de su imagen. Adiós a la propiedad de una marca, ahora existe la co-propiedad.

Las empresas deben de entender el papel del cliente como el de una persona que no sólo tiene una tarjeta de crédito, sino como un sujeto que además puede convertirse en su aliado. Cada recomendación permite mejorar la visibilidad de una compañía y estamos hablando de una proyección que mejorará su competitividad. Si hace unos años las marcas limitaban su difusión a las informaciones que sobre ellas daban los medios de comunicación, ahora las nuevas tecnologías han quitado a los periodistas esta exclusividad que actualmente deben compartir con el resto de individuos conectados.

Las grandes empresas ya hace tiempo que se han dado cuenta de este cambio y han empezado a replantearse sus estrategias de comunicación. Ahora las más pequeñas deben dar este salto y entender que para vender no basta con tener el mejor producto del mundo, sino que hay que darlo a conocer a todos aquellos consumidores susceptibles de comprarlo. Para ello la clave es que las estrategias de promoción vayan de la mano de un diálogo regular y proactivo con los usuarios. Porque la visibilidad de una marca ya no depende de ella, sino del grupo, por lo que las empresas que no lo vean así estarán perdiendo la oportunidad de ganar notoriedad.

Raquel Coba

Equipo de www.agenciasdecomunicacion.org