Saltar al contenido
SomosBiz

Marca con propósito

No se trata de qué vendes, se trata de para qué estás

Marca con propósito

En una era donde los productos son cada vez más similares es difícil competir solo por las características funcionales de lo que vendemos. Incluso aunque estemos convencidos de que nuestro producto tiene mejores características técnicas que la competencia, las posibilidades de seguir defendiendo ese criterio en el tiempo son muy limitadas.

Sin duda, la mejor diferencia se encuentra en la marca y más concretamente en las marcas con propósito, que son aquellas que han sabido sustituir el QUÉ hacemos por un POR QUÉ lo hacemos.

En este contexto, el propósito no es una descripción afortunada de la visión de la empresa que queda recogida en un documento que se llena de polvo con los años. Se trata de una descripción que traspasa los beneficios funcionales y alcanza beneficios emocionales y sociales. Es la expresión más profunda de la marca, que proporciona razones inspiracionales para que los clientes y empleados conecten con ella.

4 aspectos necesarios para construir un propósito de marca

1. Motivación: el deseo de encontrar un concepto por el que merezca la pena invertir energía e ilusión.
2. Objetivo: alguien o algo en torno a lo que queramos construir unos principios.
3. Autenticidad: una cultura capaz de comprometerse con la realidad.
4. Diferenciación: un propósito inspirador para todos y diferente de cualquier otro.

Conjugando estos elementos es posible llegar a una definición de este tipo:

“Nuestro objetivo principal como negocio es (propósito) porque (justificación). Para conseguirlo vamos a cambiar el modo como competimos en el mercado (de la siguiente forma), focalizando nuestra cultura en (aspectos particulares). Además vamos a medir nuestro progreso en base a (factores).”

El propósito de marca desempeña además un importante papel a nivel estratégico para la compañía al clarificar cuáles son las decisiones más críticas en base a su tangibilización en términos de retorno compartido. Así es como se configura una marca que participa de algún modo en la mejora del mundo y las personas, y no solo se preocupa de su propio beneficio. Y no se trata de meras palabras, estamos hablando de hechos que se pueden medir.

Medir los resultados es importante porque permite que el propósito sea algo real y tangible, a la vez que asegura la coherencia con la estrategia establecida. Sin ello, el propósito podría convertirse rápidamente en algo meramente conceptual –algo que estaría bien conseguir pero queda lejos de la realidad. Es necesario que quede inmediatamente ligado a las métricas de negocio y evaluar cada decisión en términos de su vinculación al propósito de marca.

Las organizaciones que lo consiguen destacan por 3 aspectos

1. Existen porque creen en algo que aporta valor global.
2. Destacan de la competencia porque ofrecen una experiencia consistente y acorde a un fin mayor.
3. Crean una cultura auténtica y fuerte que asegura una coherencia a lo largo del tiempo.

En un entorno cada vez más complejo, la búsqueda del propósito aporta simplicidad y claridad focalizando la estrategia en cada toma de decisiones. Cómo cada compañía intenta mejorar el mundo, cómo cuenta esa historia interna y externamente, y cómo logra resultados es lo que consigue cohesionar equipos y alcanzar preferencia de los clientes.

Carlos Puig Falco on LinkedinCarlos Puig Falco on TwitterCarlos Puig Falco on Wordpress
Carlos Puig Falco

Presidente de Branward®