Saltar al contenido
SomosBiz

El secreto para invertir ‘low cost’

Invertir low cost. ¿Cómo conseguirlo? Concentrando los recursos escasos en la calidad… Y no hace falta mucho capital para conseguirlo.

Existe la impresión generalizada de que hace falta un capital elevado para invertir en Bolsa. La realidad es que la mayoría de los intermediarios financieros con los que se puede abrir una cuenta de valores no exigen una cantidad mínima. En cambio, para comprar bonos del Estado español sí que se requiere un mínimo, que son 1.000 euros.

Es cierto que algunos intermediarios cobran una serie de comisiones que hacen inviable invertir pequeñas cantidades en acciones. El problema tiene lugar cuando hay comisiones fijas para la compraventa de valores, la custodia y el cobro de dividendos. Sin embargo, hay agencias de valores y bancos on line que cobran una reducida comisión porcentual por operación, independientemente del importe de la misma. Algunas de estas entidades no cobran nada por custodia ni por cobro de dividendos porque incluyen esas comisiones en las de compraventa. Cuando no hay comisiones mínimas sobre compraventa, custodia ni dividendos, es posible invertir prácticamente a partir de cualquier cantidad.

El secreto para invertir ‘low cost’Una vez ha quedado claro que no es necesario tener un gran capital para invertir en acciones, la siguiente pregunta es cómo distribuir los recursos de que se dispone. Cuando una persona tiene recursos muy elevados, puede permitirse el lujo de destinar una parte a especular con ellos. Pero la mayoría de las personas tienen recursos más o menos escasos y por eso mismo deben considerarlos como algo especialmente valioso con lo que no se puede jugar. Tener poco no significa que uno tiene poco que perder y mucho que ganar si hace una jugada arriesgada, sino al contrario, que tiene mucho que perder.

Se trata, por tanto, de concentrar los recursos en algo que tenga valor. Por lo que respecta a las acciones, hay básicamente dos maneras de entender el valor. La primera puede parecer una definición circular, pues consiste en pagar por una acción menos de lo que vale. De acuerdo, ¿y cómo sabe uno lo que vale? La forma clásica de saberlo es a través de la relación precio-beneficio, más conocida por sus siglas en inglés, PER (de Price-Earnings Ratio). Para calcularlo, primero necesitamos conocer el beneficio por acción de la empresa, que se calcula dividiendo el beneficio neto por el número de acciones del capital social. Este dato lo podemos encontrar en la última línea de la cuenta de resultados. Luego dividimos el precio de las acciones por dicha magnitud. Se considera que las acciones con la menor relación precio-beneficio están más baratas en términos relativos porque se paga menos con relación al derecho adquirido. Recordemos que las acciones son derechos a participar en los beneficios de las empresas.

La segunda forma de invertir en valor es muy diferente de la primera. Consiste en comprar acciones de calidad sea cual sea el precio. La idea es que lo bueno siempre es caro, pero siempre sigue revalorizándose. Por ejemplo, un cuadro famoso, una casa bien situada, un instrumento musical antiguo… o una empresa bien gestionada. Philip A. Fisher, en su obra clásica Acciones ordinarias, beneficios extraordinarios, se preguntaba cuál era el momento adecuado para comprar las acciones de las mejores compañías, y su respuesta era que siempre. Luego, se preguntaba cuál era el momento adecuado para vender las acciones de las mejores compañías, y la respuesta era que nunca. Bueno, salvo cuando dejaran de estar entre las mejores.

Estrategias de inversión

Proponemos una serie de estrategias que giran básicamente en torno a estos conceptos. La mayoría de ellas implican la formación de una cartera de cinco valores seleccionados entre las empresas que forman parte del índice IBEX 35, que agrupa los 35 valores más negociados de la Bolsa española. Los bancos y las aseguradoras quedan excluidos porque los criterios clave de solvencia y eficiencia no permiten comparar empresas con entidades financieras. Por este motivo, el índice de referencia no es el IBEX 35, sino la rentabilidad media de las empresas que forman parte de dicho índice. Sin embargo, hay poca diferencia entre la evolución de ambas referencias.

Una cartera con solo cinco valores puede parecer poco diversificada, pues implica invertir el 20% del capital en cada valor, de modo que cabría esperar que tenga un riesgo mayor al del mercado. Sin embargo, las carteras que proponemos tienen un riesgo inferior y además son más rentables que el índice de referencia. Es así porque están concentradas en la calidad.

Esto parece contradecir la relación rentabilidad-riesgo, según la cual hay que asumir un riesgo mayor si se quiere una mayor rentabilidad. Esta relación es cierta cuando estamos hablando de activos diferentes. Por ejemplo, las acciones son más rentables que los bonos o los depósitos bancarios pero también son más arriesgadas. Sin embargo, cuando comparamos acciones entre sí, vemos que a largo plazo las más rentables tienen un riesgo menor que la media.

La cartera más diversificada es la que resulta de aplicar la estrategia Consenso Relativo, que iría en la línea de Fisher, pues se trata de seleccionar las quince empresas que obtienen una mayor rentabilidad sobre el capital empleado, sin importar el precio al cual están cotizando. Implica pocos cambios, ya que las empresas más eficientes tienden a serlo de un modo consistente.

Cada estrategia obedece a un estilo de inversión diferente. Por ejemplo, una persona que necesite invertir en acciones bien consideradas por el resto de los inversores se sentirá cómoda con una estrategia como la Consenso Relativo, pues esta consiste en elegir las empresas más eficientes. En cambio, la estrategia Contrarian, que se basa en el criterio de la relación precio-beneficio, convendrá al carácter de un inversor que tenga sentido de la contradicción, por ejemplo, que piensa que la mayoría suele equivocarse. La denominación Contrarian se debe a que este criterio implica llevar la contraria a la mayoría de los participantes en el mercado porque en Bolsa las acciones baratas se identifican con empresas con escaso potencial o con problemas. Sin embargo, este criterio es bastante eficaz, lo cual prueba que la Bolsa es un mercado muy sujeto a las modas. Muchas veces unas acciones están baratas no porque sean peores que el resto, sino simplemente porque no cuentan con el favor de los inversores en general.

Todas las estrategias comentadas implican mantener una inversión permanente en acciones. No se contemplan ventas parciales o totales en función de la evolución del mercado. Están pensadas, pues, para inversores a largo plazo.

Las carteras se actualizan una vez al trimestre, concretamente el 31 de marzo, el 30 de junio, el 30 de septiembre y el 31 de diciembre. Se compara la rentabilidad de las carteras con las de los índices de referencia teniendo siempre en cuenta los dividendos. El período considerado en el libro Invertir ‘low cost’ va del 31 de marzo de 2006 al 30 de septiembre de 2013. En dicho período, el IBEX 35 dio una rentabilidad del 1,85% anual, mientras que la rentabilidad media de las empresas de dicho índice fue del 2,43% anual. En el mismo plazo, la cartera Contrarian generó una rentabilidad del 7,45% anual y la Consenso Relativo, del 8,37% anual. Esto significa que se puede obtener ventaja sobre el mercado con estrategias muy diferentes. Otras estrategias son algo más elaboradas pero también son más rentables. La más rentable de ellas es la Fusión, que dio una rentabilidad del 15,25% anual en el período considerado.

La elevada ventaja de las estrategias puede deberse a que durante la mayor parte del período considerado la Bolsa española fue bajista, y en los ciclos bajistas prima la calidad. Es previsible que en un ciclo alcista la ventaja sea menor. Sin embargo, cuando más interesa obtener ventaja es en las fases bajistas.

Las estrategias analizadas están adaptadas al mercado español, ya que criterios habitualmente recomendados por autores norteamericanos no dan el mismo resultado cuando se aplican a las acciones españolas. Por ejemplo, el rendimiento por dividendo puede funcionar en Estados Unidos, tal vez porque allí las empresas no suelen recortar o eliminar el dividendo, mientras que esto es más frecuente en España. Jason Kelly, el autor de uno de los libros más interesantes sobre Bolsa, The Neatest Little Guide to Stock Market Investing, afirma que la relación precio-ingresos es el mejor criterio individual de selección de acciones. Sin embargo, este criterio no da resultados satisfactorios en la Bolsa española.

Quien propone una serie de estrategias debe igualmente facilitar su seguimiento. Este es el propósito principal invesgrama.com. Ahí, el inversor interesado puede conocer la composición de las carteras al principio de cada trimestre y seguir la evolución de las mismas día a día.

Carlos Torres

Autor de Invertir ‘low cost’

https://invesgrama.com/