Seguro que, muchas veces, la pregunta que ronda tu mente es: ¿cómo llevo a cabo el proceso de transformación digital en mi empresa? Propongo una estrategia basada en siete principios básicos a los que debes responder antes de iniciar el cambio.

1. Antes de comenzar debes tener un pensamiento sistémico, es decir, debes ser capaz de ver la empresa en toda su dimensión: “Todo afecta a los demás y la suma de pocos hacen el todo”.

2. Haz un análisis crítico de todo lo que has hecho en tu empresa hasta ahora. Seguro que no todo está mal, ni todo bien. Toca el momento de hacer “limpieza”: aparta o deshazte de todas aquellas cosas que estorban y entorpecen y aporta todo lo nuevo que creas que sea necesario para emprender el viaje hacia el cambio en tu empresa.

3. Ten siempre claro cuál es el destino de ese viaje: estamos en un mundo digital, un mundo conectado, por tanto, nos dirigimos hacía una empresa conectada, una empresa digital.

4. Aquí viene el punto complicado. Sabemos que la tecnología evoluciona de manera trepidante y que también ciertas personas, individualmente, son capaces de evolucionar casi al mismo ritmo del que lo hace la tecnología. Ahora bien, lo difícil es hacer que el conjunto de la organización o empresa avance en la misma línea que la tecnología, incluyendo en ese conjunto, por supuesto, también a las personas. Sabemos que es un reto complicado, que conlleva mucho esfuerzo y cuyos beneficios no se reflejan a corto plazo, pero en este reto está la clave del éxito.

5. Se deben asumir los riesgos que conlleva todo este proceso de transformación digital y además debes saber gestionarlos adecuadamente.

6. Responde siempre a las preguntas: ¿por qué el cambio?, ¿para qué lo voy a realizar? Pero no lo hagas de manera genérica, sino adecuando la respuesta a tu empresa y tipo de negocio.

7. Y por último plantéate si lo que necesita tu organización es sólo transformación digital o debe haber más cambios. Ten claro que todo lo que hagas debe ser un proyecto sostenible y viable en el tiempo.

Respondiendo a estos principios, sabremos quiénes somos, nuestra dimensión, nuestra posición, nuestras necesidades, nuestras posibilidades y nuestros recursos. Estos principios nos van a ayudar a saber cuál es nuestro punto de partida sobre el que construir el proceso de cambio. Sabremos cual es el camino a recorrer. Un camino, que será más o menos largo dependiendo de ese punto de partida, pero, seguro que apasionante.

Debes tener en cuenta que la estrategia que sigas y el camino que recorras para conseguir tu objetivo van a afectar dentro de tu empresa a todo lo que te imaginas y también a aquello que en este momento no se te ocurre. Diseñar la estrategia digital a seguir, capacitar digitalmente a tu empresa, modificar los procesos tradicionales a digitales, organizar todo el entorno y controlar los resultados será el círculo en el que nos veremos envueltos y para el que sigue vigente un viejo concepto al que llamábamos “la mejora continua”.

Cuidado con volvernos locos, todo ello forma parte de las decisiones ejecutivas que hemos de ir tomando en cada momento.

Por último, no debes olvidar una parte importante del proceso: una vez que nuestro proyecto esté planificado, que lo hayamos contado, y que hayamos sido capaces de convencernos a nosotros mismos y a los demás, debemos traducirlo a euros. Seguro que los números tienen su particular opinión y muchas cosas que contarnos. Por lo tanto, valora el coste de la transformación, el tiempo de implementación y cómo y cuándo veremos los resultados.