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La colaboración entre empresas tradicionales y ‘startups’

La colaboración entre empresas tradicionales y ‘startups’

“Para que muchas empresas actualmente consolidadas puedan mantenerse en el mercado, en los próximos años será necesario que lleven a cabo políticas de innovación que les permitan adaptar sus procesos, productos y servicios a las nuevas y cambiantes necesidades del mercado. De otro modo, están condenadas a su obsolescencia y desaparición. Por ello, solo aquellos que aúnen los recursos y las privilegiadas situaciones de esas empresas consolidadas con la innovación y los talentos que emergen, cada vez con más fuerza, en el ámbito emprendedor, estarán, sin duda, en la senda del éxito empresarial”. De esta manera concluíamos hace un par de años un artículo publicado en esta misma revista bajo el nombre “La colaboración entre empresas consolidadas y emergentes”… pero, ¿se ha trabajado en esa colaboración durante este tiempo?

La respuesta es, como no podía ser de otra manera, sí. Aunque todavía quedan empresas y corporaciones con un carácter más conservador, que defienden su autonomía y los procesos de innovación que han seguido siempre –mucho más lentos y casi siempre encorsetados por el propio sistema–, cada vez son más las que ven en la colaboración con empresas surgidas de la nueva economía digital, startups o emprendedores –externos o internos– la estrategia para impulsar su cambio y adaptarse a las nuevas demandas del mercado y los consumidores.

¿Qué consiguen las grandes corporaciones de esta colaboración? Sobre todo, mitigar las desventajas que supone ser una gran empresa, tales como la falta de flexibilidad, el acceso más lento a la innovación por la falta de equipo que se dedique a ella, la dificultad para introducir metodologías de trabajo ágiles y, por supuesto, la elevada aversión al riesgo de sus responsables. En contra, las startups les ofrecen agilidad, velocidad, talento y ambición por crecer rápido, lo que conforma una excelente alianza para desarrollar innovaciones disruptivas.

¿Y qué ganan las startups? Conocimiento del sector, recursos, mejores sistemas de escalabilidad, un gran número de insights del mercado y base de clientes que les ayudará a validar su producto o servicio, además, claro, de la reputación y el reconocimiento que aporta tener una gran marca detrás.

Pero, más allá de la teoría, ¿cómo se lleva esto a la práctica?

Colaboraciones de éxito

Un ejemplo de esta colaboración entre pure players –empresas nacidas en el entorno digital– y empresas tradicionales lo encontramos en Correos y Amazon. La firma de paquetería, a través de su filial privada Correos Express, da un impulso a su negocio adelantándose a otras empresas de mensajería con el cierre de un acuerdo con Amazon para convertirse en su principal proveedor de servicios de envío y recogida de paquetes –con un volumen de 150.000 paquetes distribuidos al día–. Por su parte, el gigante americano consigue no solo dar un servicio de entrega a domicilio rápido sino también contar con una red de puntos físicos donde el usuario puede gestionar la recogida y la posible devolución de sus compras.

Probablemente el lector piense que este es el menos “emprendedor” de los ejemplos que vamos a exponer, pero, ¿no os parece una estrategia muy acertada por parte de Correos para impulsar su negocio y cambiar la visión que el usuario tenía sobre su marca? No tardaremos mucho en ver cómo funciona esta alianza y qué marca se ve más beneficiada por ella.

Otro caso, esta vez de adquisición, que busca en la colaboración una vía para darse a conocer y posicionarse en un nuevo mercado –esta vez de un nuevo país– es el de Rakuten. Con el objetivo de entrar en España y expandirse a Europa, Rakuten compra compañías locales a través de las que lanzar su marca en esos países. En el caso de España, lo hizo con la compra de Wuaki.tv, actualmente rebautizada como Rakuten.tv para impulsar la marca de la compañía japonesa –junto con el patrocinio del F.C. Barcelona– y lanzar su marketplace en nuestro país.

La gran empresa como impulsora de ‘startups’

Con el objetivo de liderar la innovación en su sector y estar más cerca de las ideas de los emprendedores y los nuevos servicios y productos que surgen de ella, son muchas las grandes empresas que abren nuevas áreas en su estructura con el fin de albergar laboratorios, incubadoras, aceleradoras u otro tipo de sistemas que den cobijo a emprendedores y les apoye en el desarrollo de sus proyectos.

Este es el caso del Garage de BMW que impulsa un programa de colaboración con startups que aspiran a convertirse en sus proveedores. De esta manera, los emprendedores ofrecen innovaciones punteras a la empresa –que de otra manera sería mucho más caro y difícil de desarrollar– a cambio de la oportunidad de validar sus propuestas y hacerse con un cliente de gran tamaño que les ofrecerá reconocimiento y reputación.

En este mismo sentido, Celsa crea Ingenium, a partir de la que proyecta liderar la transformación del sector a través de la innovación en el almacenamiento energético, la trazabilidad en la cadena de suministro o el reciclado, entre otros. En este programa de aceleración, los emprendedores empiezan por familiarizarse con la firma para entender sus retos y, a partir de ahí, desarrollan un piloto de su piloto que testean los profesionales de la compañía.

En el sector energético, también encontramos ejemplos como el de endesa2244.com o el Fondo de Emprendedores Fundación Repsol. El primero busca potenciar iniciativas que respondan a los retos del sector como son la eficiencia energética, las energías renovables, las redes inteligentes, el almacenamiento de energía, soluciones de automatización o, incluso, la relación con el cliente. El segundo, en el mismo sentido, se pone en marcha para apoyar la creación de nuevas empresas, catalizar la participación de los inversores privados en la creación y promoción de nuevas empresas y en la búsqueda y captación de talento, aproximar los procesos de investigación e innovación a las demandas del mercado e intensificar la colaboración público-privada en I+D+i.

Otro sector muy productivo en este tipo de programas de colaboración con startups es el bancario. Aquí, encontramos ejemplos como el del Centro de Innovación de BBVA, que potencia la innovación y el emprendimiento con el objetivo de incorporar las tecnologías emergentes no solo a la industria bancaria, sino también a sus clientes. En el mismo sentido, Fundación Bankinter se presenta como entidad con vocación de convertir la innovación y el emprendimiento en herramientas críticas para la creación de valor en la sociedad. Y Banco Sabadell pone en marcha BStartup que dispone de dos instrumentos de inversión para startups, el BStartup10, para aquellas en fases iniciales, y BStartup Venture, para compañías en fase startup que buscan series A o B, todo ello bajo un modelo de innovación abierta y colaborativa que tiene por objetivo ayudar a incrementar el ritmo de innovación digital del propio Banco.

Telefónica también ha sido una de las grandes empresas que ha apostado fuerte por la innovación a través de la colaboración con emprendedores. En este sentido, pone en marcha la incubadora Wayra y Think Big, un programa a través del que potencia la innovación en Internet y la Ciencia.

También encontramos este sistema aplicado en el sector editorial, con un interesante ejemplo en el Labo de l´édition impulsado por el Ayuntamiento de París, que ha creado 20 startups en dos años en las áreas de nuevos softwares, nuevas plataformas o nuevos contenidos digitales. Y todo ello en colaboración con las grandes editoriales.

La ‘startup’ como potenciadora de nuevos modelos de negocio

En el ecosistema emprendedor, también aparecen nuevos modelos de startups que nacen directamente para ofrecer servicios a las empresas más tradicionales, buscando aportarles nuevas vías de negocio o de interacción con los usuarios.

Este es el caso de Carnovo, que se presenta como el primer comparador de ofertas de coches nuevos del mercado. ¿Qué ofrece esta startup a los concesionarios? Una ventana digital y cercana a los clientes –muchos concesionarios no tienen web propia, más allá de la corporativa donde no aparecen las ofertas locales–. ¿Y qué gana el usuario? Tiempo –no tiene que desplazarse para visitar concesionario por concesionario– y posibilidades de encontrar mejores ofertas.

Otro ejemplo de este tipo es el de la startup española Samplia. A través de una app, Samplia permite evaluar diferentes productos disponibles en máquinas de vending a usuarios que están registrados en la aplicación. ¿Cómo funciona exactamente? Desde la firma explican que, teniendo los datos de los clientes que se han descargado la aplicación, el sistema sabe cuándo estas entran en los centros comerciales donde hay instaladas pantallas de vending y se les ofrece muestras de producto a cambio de responder unas preguntas sobre el mismo. Este nuevo sistema consigue ahorrar costes y acercar a las marcas a los consumidores y ya han apostado por él grandes marcas como Kellogs, Calvin Klein, Coca-Cola, PepsiCo o Nestlé.

Los rezagados desaparecen

Para aquellos que aún dudan de la importancia y los beneficios de la colaboración entre empresas tradicionales y startups, una cifra: la velocidad a la que actualmente cambia y evoluciona la tecnología hace que el mundo –y las empresas– se desactualice cada 18 meses. Así lo explica Michael Leadbetter, mentor de negocios y miembro de la Singularity University, quien asegura que sobrevivir en este escenario de innovación no será fácil y que el primer paso, evidentemente, es aceptar la digitalización e interpretar las oportunidades a tiempo. Y, ¿qué mejor manera para desarrollar esas oportunidades que colaborando con aquellos que nacen directamente de ellas?

Formatos de colaboración

Como explicábamos en el texto principal, existen numerosas formas de colaboración entre empresas establecidas y startups. Entre ellas:

– Startup como proveedor de servicio: las grandes empresas que creen en la innovación son, al final, los principales clientes de las startups. Esto lo demuestran ecosistemas avanzados como el Silicon Valley o el de Tel Aviv, donde los principales compradores de tecnología del mundo startup son precisamente esas empresas.

– Adquisición: la gran empresa, viendo el potencial de la startup, opta por comprarla para incorporar sus productos o servicios a su cartera o a su sistema de producción.

– Recursos compartidos: empresas establecidas acogen a startups en sus espacios de trabajo o crean espacios de colaboración en los que compartir los recursos que ambas necesitan.

– Alianza estratégica: el formato dependerá del acuerdo establecido entre empresa establecida y startup, pero puede ir desde colaboración en el desarrollo de productos y servicios a su puesta en marcha en el mercado o mercados seleccionados.

– Incubadora: en este formato, la gran empresa ofrece mentores y otros servicios de valor añadido para los emprendedores con el objetivo de ayudarles a desarrollar su idea de negocio, centrándose en la fase inicial para determinar si son viables.

– Aceleradora: esta opción vendría en la segunda fase de la startup, ya que busca impulsar modelos de negocio ya definidos. Para ello, la gran empresa ofrecerá apoyo a los emprendedores a través de formación, mentoría, espacios de trabajo y otros recursos.

– Excubadora: combinando las opciones de incubadora y aceleradora, este formato funciona en la práctica como un generador de negocios externo en el que las grandes empresas solicitan a los emprendedores ayuda en la resolución de problemas concretos.

– Spin-off: esta estrategia trata de aprovechar el potencial intraemprendedor de la propia empresa, buscando explotar comercialmente una idea o investigación surgida por trabajadores o colaboradores de la entidad.

– Capital riesgo: este tipo de colaboración se centra básicamente en la inversión monetaria, convirtiendo a la gran empresa en parte del accionariado de la startup.

– Hackathon: este tipo de colaboración es más corta y puntual. Se trata de un taller o competición que reúne a especialistas de diferentes sectores para encontrar soluciones a un reto propuesto por una gran empresa. Al final, las ideas que surgen pueden ser adquiridas por la corporación o desarrollarse por el equipo emprendedor a través de uno de los sistemas anteriormente expuestos.

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Laura Marín
Consultora en comunicación especializada en estrategia y contenido digital
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Daniel Vidal
Abogado especialista en Derecho de Nuevas Tecnologías