No cabe duda de que la situación de los trabajadores autónomos en España es discutida. Mucha gente piensa que el trabajo por cuenta propia es complicado y simplemente es la alternativa perfecta cuando se está desempleado.

La verdad es que existen algunas cosas que hacen la vida de los autónomos más complicada de lo que debería. Por un lado, están los temas fiscales que les obligan a presentar impuestos cada 3 meses. Esto va acompañado de unas obligaciones contables que no son precisamente sencillas.

Por otro lado, está la cuota de autónomos; que es una barbaridad. En algunos países europeos, como Francia y Reino Unido, hacen algo que muchos colectivos de autónomos vienen reclamando desde hace tiempo, pagar en función de los ingresos percibidos. Luego tienes países como Estados Unidos, Italia o Portugal, donde directamente no se paga cuota.

Pero es importante no pensar que todo son desventajas. Ser autónomo tiene un montón de beneficios. Por ejemplo, en el ámbito fiscal, los autónomos tienen bastantes ventajas si los comparamos con un trabajador a nómina. Si saben deducirse bien todos los gastos que permite Hacienda, pueden reducir considerablemente la cantidad de impuestos que pagan.

El crecimiento de trabajadores autónomos en España es imparable. En 2017 se darán de alta hasta 30.000 personas dentro del RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) que crearán 90.000 puestos de trabajo adicionales. Las razones de este boom en el sector son varias, quizás estas son las más importantes:

1. Crear una pyme es caro y complicado: para todos esos españoles que deciden dejar de trabajar para otro y comenzar una actividad empresarial por cuenta propia, resulta mucho más sencillo darse de alta de autónomo que crear una pyme.

2. Tú eliges tus horarios: es cierto que en muchas actividades, los autónomos se tienen que ajustar a los horarios de sus clientes, pero en cierto modo ellos deciden qué trabajos aceptar. Como consecuencia de eso, se pueden montar sus propias agendas y trabajar cuando les convenga.

3. Adiós al jefe: cuando te haces autónomo, te conviertes en tu propio jefe. Evidentemente hay ocasiones en las tienen que hacer algún trabajo que no sea de su agrado. Pero la verdad es que un autónomo tiene mucha libertad para elegir qué proyectos realizar y esa libertad no tiene precio.
4. Trabajar en lo que te gusta: los que no se hacen “autónomos por necesidad”, trabajan en algo que les motiva e ilusiona de verdad. Esto provocará indudablemente que sea más productivo que si trabajara en algo que no le gusta tanto y mucho más feliz a largo plazo.

5. Sin límite salarial: un trabajador por cuenta ajena tiene menos potencial económico que un autónomo. Eso es indiscutible, al ser además su propio jefe, todos los ingresos irán a parar a su bolsillo. Y el límite salarial dependerá exclusivamente de su capacidad para captar más clientes y aumentar la facturación.

7. Deducción de gastos: los autónomos se pueden deducir determinadas compras, siempre y cuando estén relacionadas con la actividad que realizan. Cosas como el teléfono, comidas con clientes, gastos del piso, etc.

8. Posibilidad de encontrar más ofertas de empleo: actualmente, un gran número de empresas prefiere contratar antes a trabajadores autónomos que a personas con contrato. Por lo que una ventaja de ser autónomo es que puedes tener la opción de poder trabajar para distintas empresas y realizar actividades variadas.

Así que por todos estos motivos cada vez somos más autónomos. Y el futuro del trabajo va a traer consigo más trabajadores por cuenta propia.

Poco a poco nuestra forma de trabajar está cambiando, dejando de lado las tareas más mecánicas en favor de tareas más creativas. Uno de los factores que más influencia tiene en esta evolución es la aplicación de la tecnología.

Ahora ya no se necesitan tantas personas para realizar una sola tarea. La productividad en todos los trabajos no ha parado de aumentar. Gracias a la tecnología, ahora podemos hacer un encargo en la mitad de tiempo que necesitábamos antes y con muchos menos recursos.

Por este motivo cada vez son necesarios menos empleados. Antes, una empresa necesitaba los servicios de muchos trabajadores para realizar un único trabajo y ahora unas pocas personas con las herramientas necesarias son capaces de realizar la misma tarea, e incluso mejor.

En el caso de que la empresa necesite a alguien para ciertos trabajos puntuales, dicha empresa podrá subcontratar a su vez a otra especializada o a autónomos para llevarlas a cabo.