Saltar al contenido
SomosBiz

La tecnología, ¿tiene nombre de mujer?

La tecnología, ¿tiene nombre de mujer?

¿Es casualidad que la mayoría de asistentes virtuales tengan voz –e incluso nombre– de mujer? Supuestamente, la tecnología en general y la inteligencia artificial en particular no tienen género, no obstante, son muchas las empresas que optan por feminizarlas: Siri (Apple), Cortana (Microsoft), S Voice (Samsung Galaxy), Alexa (Amazon), o incluso las famosas Irene (Renfe) o Anna (Ikea), entre muchas otras.

¿Por qué? La explicación biológica puede ser una respuesta: los humanos tendemos a responder mejor ante las voces femeninas porque las asociamos a sensaciones agradables y sinceras. O, como apunta el profesor de la Universidad de Stanford Clifford Nass, “es más sencillo encontrar una voz femenina que le guste a todo el mundo que una masculina”.

No obstante, esta teoría se tambalea cuando vemos, por ejemplo, que IBM bautiza a su inteligencia artificial programada para competir y medir su capacidad con los humanos como Watson, o como BMW tuvo que cambiar la voz de su GPS en Alemania porque los hombres no se sentían cómodos recibiendo órdenes de una mujer.

El discurso entonces cambia. ¿Tendrá la historia y el juego de roles algo que ver con la proliferación de fembots? El profesor Karl MacDorman, especializado en la interacción entre humanos y máquinas, nos recuerda que sí: las tareas de estas asistentes de voz se acercan mucho a tareas históricamente relacionadas con la mujer, como recepcionista, telefonista o guía.

El hecho de que se prefiera asistentes virtuales con voz de mujer revela que la tecnología no ha logrado escapar a las normas culturales que estereotipan a las mujeres.

Refuerza este discurso Rebecca Zorach, directora del Social Media Project, estudio sobre género y sexualidad de la Universidad de Chicago, al asegurar que “cuando las voces pretenden transmitir autoridad, tienden a ser de hombre. Así que sí, probablemente las voces femeninas de los gadgets refuerzan los estereotipos de género, no solo porque sirven al usuario –lo que enfatiza la idea de patriarcado en la que parece que los hombres están acostumbrados a pedir las cosas a las mujeres que les atiende y satisface su demanda sin hacer preguntas–, sino porque la tecnología en sí misma es sobre la comunicación y las relaciones, áreas en las que las mujeres se supone que son buenas”.

El hecho de que se prefiera asistentes virtuales con voz de mujer revela, en cierta manera, que la tecnología no ha logrado escapar a las normas culturales que estereotipan a las mujeres. Y esto se debe, en parte, a que los desarrolladores de tecnología son, mayoritariamente, hombres. En este contexto, “hay una gran posibilidad de que los productos resultantes tengan un sesgo de género”, apunta Ileana Stigliani, profesora de diseño e innovación en el Imperial College de Londres.

Noel Sharkey, profesor de inteligencia artificial y robótica en la universidad de Sheffield, insiste en esta idea: “cosificar a las mujeres y perpetuar los estereotipos de género no resulta útil a la hora de atraer a más mujeres a la industria”. Y remata Missy Kelley, directora de diseño de inteligencia artificial de la agencia digital Huge en Estados Unidos: las chicas jóvenes suelen interesarse en la tecnología, pero a menudo se sienten decepcionadas por una cultura de aprendizaje centrada en los hombres.

¿Atrae el sector tecnológico a las mujeres?

Según cifras emitidas por Apple, Google, Facebook y Amazon a finales de 2016, las mujeres apenas suman el 30% de la fuerza de trabajo en el sector tecnológico. Solo una de cada cuatro de las grandes firmas tecnológicas de Silicon Valley cuenta con directivas en sus cúpulas y la mayoría de las start-ups de base tecnológica están lideradas por hombres.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones muestra en su informe anual sobre la empleabilidad en la industria tecnológica que los porcentajes de mujeres estudiando carreras informáticas en Estados Unidos se han reducido a más de la mitad en la actualidad. En el caso de España, las mujeres representan tan solo el 18% de los profesionales pertenecientes a la industria tecnológica y solo el 19% de los trabajadores del sector tiene como jefe a una mujer, demostrando que, además de su baja presencia en el área, existe un techo de cristal que les impide acceder a puestos directivos.

Para empeorar la situación, los datos del World Economic Forum indican que a este ritmo la actual brecha de género no se eliminará hasta el año 2133. En este contexto, las predicciones laborales aseguran que para 2020 la Unión Europea necesitará 825.000 empleados para el sector de la Informática y las Telecomunicaciones, sin embargo solo el 8% de las alumnas de 15 años asegura tener intenciones de embarcarse en una de estas carreras.

Al respecto, Marissa Mayer, expresidenta y CEO de Yahoo, mostraba, en un foro organizado por la Universidad de Stanford, su preocupación por la falta de mujeres en el sector y advertía que esto es un problema porque hay una gran carencia de licenciados en informática, ingeniería y robótica para cubrir las vacantes de las empresas.

Desde el foro de Davos se predijo en 2015 que la cuarta revolución industrial será la de la robótica y la tecnología.

¿Van a quedarse las mujeres fuera?

La respuesta, como no podría ser de otra manera, es que no. Son muchas las propuestas que están surgiendo para cambiar el sistema desde la base. “No queremos vender motos, queremos hacer motos. La presencia de mujeres programadoras hoy en día es mínima y es un panorama que hay que cambiar”, asegura Cristina Aranda, una de las fundadoras de Mujeres Tech, asociación de comunidades del sector tecnológico que busca despertar y potenciar el talento femenino.

En el mismo sentido, Girls in Tech, organización sin ánimo de lucro global cuyo foco es involucrar, educar y empoderar a niñas y mujeres apasionadas por la tecnología, llega a España buscando ofrecer recursos y programas que acompañen a esta finalidad, con la información y la capacitación como pilares de la iniciativa.

Además, España cuenta con la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, asociación no gubernamental específica que reúne a investigadoras y tecnólogas de distintas disciplinas para generar un espacio de formación e intercambio sobre la realidad de las mujeres en el sector, promoviendo la capacitación e inserción del género femenino en el campo de la Ciencia y la Tecnología.

¿Tiene el sector mujeres de referencia?

Además de todos los esfuerzos en la educación, en los cambios de hábitos y la modificación de roles estereotipados, para conseguir atraer a las niñas al sector tecnológico es importante ofrecerles referentes. Porque aunque no haya muchas mujeres en primera línea o saliendo todos los días en los medios de comunicación, sí encontramos interesantes casos de éxito de los que se debería hablar más: la ya citada Marissa Mayer, de Yahoo; Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook; Parisa Tabriz, responsable de seguridad del navegador Google Chrome; Christine Ho, CEO de Imprint Energy, que desarrolla baterías imprimibles; Lily Peng, quien trabaja en Google Brain, el laboratorio central de inteligencia artificial de Google, etc.

Y no todas estas mujeres que trabajan con tecnología tienen una base de estudios tecnológicos. En Alexa encontramos tres referentes: Michelle Riggen-Ransom tiene un máster en escritura creativa y es la responsable de componer las respuestas en bruto del robot, Farah Houston, psicóloga especializada en el estudio de la personalidad, se encarga de que esas respuestas encajen con lo que espera el usuario, y Beth Holmes, matemática experta en el procesamiento del lenguaje natural, decide qué aspectos de la actualidad deben formar parte de los conceptos que maneje Alexa.

Pero, ¿las aportaciones de la mujer al sector tecnológico se dan solo ahora? No, en realidad han sido muchas las mujeres que han luchado a lo largo de la historia para hacerse un hueco en un mundo aparentemente masculino. ¿Quién creó el primer programa informático de la historia? Ada Lovelace, escribió para Charles Babbage, considerado el “Padre de la Computación” los diagramas destinados a su Analytic Engine. ¿Quién inventó la calculadora gráfica? Edith Clarke, quien además fue la primera mujer en presentar una ponencia en la reunión anual del American Institute of Electrical Engineeering y la primera mujer profesora de ingeniería. ¿Quién tuvo la idea de desarrollar un procesador de textos? Evelyn Berecin, que además creó lo que hoy se denomina el ordenador de oficina mientras trabajaba en la compañía Underwood.

Esta lista de ejemplos, incompleta, demuestra la capacidad de las mujeres para hacer evolucionar y revolucionar el sector, por lo que la industria no puede permitirse el lujo de excluirlas. Las bases ya han empezado a mover ficha para cambiar el sistema. ¿Se sumarán también los directivos, empresarios y responsables de la administración?

Nosotros así lo esperamos. Y mientras tanto, procuremos que nuestras hijas, hermanas y amigas se eduquen y formen en las denominadas áreas STEM –Ciencia, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas–, no solo por las magníficas oportunidades profesionales que ello implica, sino para que puedan liderar y resolver la imperiosa necesidad de que los valores femeninos no se queden solo en el nombre de la tecnología, sino en la concepción, desarrollo y alma de la misma. Sin duda, será una tecnología mucho más rica, además de justa.

Daniel Vidal on Twitter
Daniel Vidal
Abogado especialista en Derecho de Nuevas Tecnologías
Laura Marín on Twitter
Laura Marín
Consultora en comunicación especializada en estrategia y contenido digital