Que comprar por Internet es una práctica cada vez más extendida es un hecho. Paulatinamente los usuarios han ido perdiendo el miedo a facilitar sus datos bancarios en la web, y esta es una de las claves para que el e-commerce esté creciendo a pasos agigantados tanto en España como en el resto del mundo.

Comprometerse en una subasta sin pretender comprar o dejarse influenciar en exceso por las opiniones de otros usuarios son algunas de las meteduras de pata más habituales.

No obstante, el exceso de confianza puede hacer que nos volvamos menos precavidos. Estos son algunos de los errores más habituales, y que deberíamos tratar de evitar, según el portal Kredito24.com.

– Comprar desde redes WiFi públicas

Las redes públicas no garantizan la seguridad de datos financieros ni personales, ya que pueden ser hackeadas con facilidad. Es mejor utilizar redes wifi solo para navegar en busca de ofertas y, si se desea realizar alguna compra será más seguro hacerlo conectado a la red de un teléfono móvil.

– No fijar un límite de gasto en la tarjeta

Conviene utilizar una tarjeta exclusiva para compras online que además tenga un límite de gasto diario, semanal y mensual fijado. De esta forma se evitan males mayores en caso de ser víctimas de un robo de identidad.

– Utilizar versiones anticuadas del ordenador

Navegar en Internet con las versiones más actualizadas tanto del navegador como del sistema operativo es vital para beneficiarse de los últimos avances en protección contra software dañino. Igual de importante es contar con un antivirus de garantías.

– Comprometerse en una subasta si no se pretende comprar

Muchos portales de e-commerce funcionan a través de pujas. Ya sea porque nos hemos equivocado o porque nos hemos precipitado y después encontramos un mejor precio, comprometerse a una compra que luego se va a realizar puede acabar costando caro.

– Dejarse influenciar en exceso por las opiniones de otros usuarios

Tan negativo puede ser el no considerar las opiniones de compradores de un producto como tenerlas demasiado en cuenta hasta el punto de perder de vista nuestras prioridades, que tal vez no coincidan con las de otros clientes.