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América Latina, otra prioridad de la UE

La Unión Europea debe incrementar su presencia comercial e inversora en un continente con un gran potencial de crecimiento económico.

América Latina, otra prioridad de la UELa política comercial exterior de la Administración estadounidense, basada en el “América first”, abre unas ventanas de oportunidades políticas y comerciales para la Unión Europea. Donald Trump, recién sentado en la Casa Blanca, enterró con sendos plumazos el Acuerdo Transpacífico (TPP) que Barack Obama había firmado con 11 países de Asia-Pacífico en 2016 y el Acuerdo Transatlántico (TIPP) que EEUU negociaba con la UE.

Bruselas reaccionó acelerando las negociaciones de un Acuerdo de libre comercio con Japón, rubricado el 6 de julio en vísperas de la cumbre del G20 presidida por Ángela Merkel en Hamburgo. También dio luz verde al Acuerdo comercial con Canadá (CETA) que entró provisionalmente en vigor el 21 de septiembre, incluso antes de ser ratificado por todos los Estados miembros. Ahora, la UE prioriza los acuerdos con Méjico y Mercosur. Cabe recordar que el TPP también fue firmado por cuatro países del continente americano: Canadá, Méjico, Perú y Chile. Y debe aprovechar los titubeos del impetuoso presidente proteccionista para apostar firmemente por el Libre Comercio que permite eliminar o reducir aranceles y otras barreras no arancelarias para lograr mejorar la competitividad de las economías y empresas europeas en los países situados al sur del río Grande. Si la UE no reacciona, el vacío que pueda dejar EEUU será llenado por China que sigue penetrando comercialmente en toda América Latina.

Méjico, claroscuros en la segunda economía latinoamericana

Las contradicciones de Trump se manifiestan con su posición ante el Tratado sobre Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA o AELA). Tras denunciarlo en enero, EEUU inició el 16 de agosto una primera ronda de renegociaciones con Canadá y Méjico. Las presiones para su rescate llegaron desde las empresas estadounidenses sabedoras de la gran interdependencia de tres economías que engloban un mercado de 470 millones de habitantes. Las renegociaciones de un NAFTA 2 se presentan duras y largas, sobre todo para Méjico que precisa cerrar un acuerdo antes de las elecciones presidenciales de 2018. Trump, obsesionado con corregir el déficit comercial de EEUU con su vecino del sur (60.000 millones de dólares), lo pone difícil. Se constató en la quinta ronda celebrada en noviembre. Las abusivas condiciones que quiere imponer a su vecino del sur enturbian el futuro político y económico mejicano. Y favorecen las posibilidades de un triunfo del populista e izquierdista Andrés Manuel López Obrador en las próximas elecciones presidenciales.

Mientras tanto, las negociaciones entre UE y Méjico, que arrancaron el 25 de mayo de 2016, celebraron su quinta ronda el 2 de octubre de 2017. Bruselas firmó un acuerdo comercial con Méjico en 1997, en vigor desde 2000. Pero el nuevo será más ambicioso en los sectores agrícola e industrial, el acceso a los mercados públicos y los servicios y la protección de los derechos de la propiedad industrial e intelectual.

La UE es, tras EEUU y China, el tercer socio comercial de Méjico. Y Méjico precisa diversificar su comercio exterior para corregir su excesiva dependencia del mercado estadounidense, el destino del 82 % de sus exportaciones que representan el 29% de su PIB.

Más cerca de Mercosur

Las negociaciones con Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, aunque este último país quedará fuera del acuerdo), vienen de lejos. Se iniciaron en 1999, se relanzaron en 2010 para frenarse en 2012 y volverse a relanzar en mayo de 2016. Y tras muchos vaivenes y frustraciones, en la 28ª ronda celebrada el 7 de julio de 2017 se decidió dar un salto adelante para intentar cerrar un texto antes de fin de año y en todo caso antes de celebrarse las elecciones presidenciales brasileñas previstas en 2018. Las discusiones se centran en los sectores agrícola y ganadero de Brasil y Argentina. La llegada de los liberales Michel Temer y Mauricio Macri a las presidencias de las dos principales economías sudamericanas facilitaba alcanzar un acuerdo comercial que generará grandes oportunidades para nuestras empresas manufactureras, agroalimentarias y del sector servicios. La UE es el principal inversor y socio comercial y el destino del 21% del comercio exterior de Mercosur. Las exportaciones de la UE alcanzaron los 46.000 millones de euros y las importaciones 42.000 millones en 2016. El acuerdo incrementaría unos intercambios con un área económica de casi 300 millones de habitantes que para la UE solo representan el 2,5% de sus exportaciones y el 2,4% de las importaciones.

La Comisión Europea, que ostenta la competencia exclusiva para negociar los acuerdos comerciales, defiende las ventajas que ofrece el Mercosur para los sectores industrial y servicios con el acceso a los mercados públicos y la mejor protección de los DPI, etc. Y mucho más tras la victoria de Mauricio Macri en las elecciones legislativas parciales del 22 de octubre. El Acuerdo, que reducirá gradualmente el 90% de los aranceles y otras barreras no arancelarias, es apoyado por Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Suecia y Dinamarca. Y especialmente por España con una importante peso comercial e inversor en la región. Las exportaciones europeas a Mercosur cuestan más de 4.000 millones en aranceles. Pero Bruselas afronta dificultades para cerrar algunos temas sensibles para determinados estados miembros. Mercosur es un área muy competitiva en los ámbitos agrícola y ganadero. En las dos últimas rondas celebradas en Brasilia y Bruselas en octubre y noviembre, Francia e Irlanda pidieron reducir las cuotas de las importaciones de ternera. Otros países como Irlanda, Polonia, Eslovaquia, Austria, Hungría, Rumania y Bulgaria también piden limitar las importaciones de etanol.

La República Bolivariana de Venezuela, que se sumó a Mercosur en 2012, solo participa como observador en las negociaciones con la UE. El país, de 32 millones de habitantes, cobija fabulosas reservas de petróleo pero sufre un caos económico y, sin casi reservas de divisas, está al borde de la suspensión de pagos a pesar de la ayuda financiera recibida de China y Rusia. Debe reestructurar una deuda que podría alcanzar los 150.000 millones de dólares. Nicolás Maduro se agarra al poder reprimiendo duramente a la oposición política. La UE consideró irregulares las elecciones del 15 de octubre e incrementó el 13 de noviembre, con el embargo de la venta de armas, las sanciones contra el Gobierno de Maduro.

Brasil, el gigante enfermo

Brasil, el gigante latinoamericano, de 208 millones de habitantes, cayó en una etapa de turbulencias políticas con una corrupción endémica y una mala gestión económica que provocó una recesión. La economía, tras caer un -3,8% en 2015 y otro -3,6% en 2016, podría volver a crecer un 0,7% en 2017 y un 1,5% en 2018. Le favorece una subida de los precios del petróleo y otras materias primas. Michel Temer llegó a la presidencia tras el impeachment de Dilma Rousseff en abril de 2016 e impulsó una agenda reformista liberal para intentar reequilibrar unas cuentas públicas deficitarias. Hoy, el país ya no está técnicamente en recesión, la inflación bajo control y situada en un 2,5%, la menor desde 1999, permite bajar los tipos de interés y favorece el consumo interno. El desempleo aún se sitúa en un 12,4% afectando a unos 13 millones de ciudadanos en un país con altos niveles de economía informal. El Gobierno presentó en agosto un programa de privatizaciones de activos públicos para atenuar el déficit fiscal que, según el FMI, alcanza un 11% del PIB. Urgen unas reformas económicas, fiscales, laborales y de las infraestructuras cuya puesta en marcha se presenta difícil mientras persistan las incertidumbres políticas. Michel Temer sigue investigado por la Fiscalía de la República por presuntos casos de corrupción. Fue salvado dos veces de ser procesado por la Cámara de Diputados, la misma institución que un año antes se mostró implacable con Rousseff. Pero la fiscalía anticorrupción insiste en procesar al presidente por corrupción. Un complejo panorama de falta de transparencia política que frena las inversiones exteriores mientras se acercan las elecciones de octubres de 2018. La solución de la crisis no llegará con la vuelta del desacreditado Lula da Silva ni con la victoria del populista Jair Bolsonaro. Brasil precisa cambios políticos que permitan aprovechar el enorme potencial de sus valiosos recursos humanos y económicos.

La UE es el principal socio comercial de Brasil, representando el 20% de su comercio exterior, tras China (18,1%) y EEUU (14,8%). Para la UE, Brasil ocupa el 11º lugar representando solo el 1,7% de su comercio exterior.

Otra gran oportunidad para Argentina

Argentina, un país con 44 millones de habitantes, volvió a la senda de la recuperación económica. Tras caer un -2,3% en 2016, el PIB podría crecer un 3% en 2017. La inflación fue reduciéndose hasta un 17%. El desempleo que se sitúa en el 8% se reduce pero lentamente. Los analistas apuestan por una etapa de crecimiento económico liderado por el presidente Mauricio Macri que ha logrado restaurar la credibilidad y la confianza de los inversores internacionales tras largos años sin poder acceder, por impagos de la deuda, a los mercados financieros internacionales.

Macri, en el poder desde diciembre de 2015, salió reforzado en las elecciones legislativas parciales celebradas el 22 de octubre que renovaban la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. La coalición de centro derecha “Cambiemos” obtuvo el 41,72% de los votos con una participación del 78%. Se impuso en las circunscripciones más pobladas: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Y dejó definitivamente atrás los trece años de gobierno de Nestor Kirchner (2007-2015) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). El incontestable triunfo de Macri le permite acelerar las reformas económicas y sociales durante los dos próximos dos años e incluso presentarse a un segundo mandato en 2019. Pero Macri, al no contar con la mayoría absoluta parlamentaría, intentará alcanzar un consenso político y social para hacer realidad un ambicioso plan de reformas para reducir el déficit presupuestario. Un cambio del modelo que conlleva reformas fiscales, laborales y de pensiones, difíciles de llevar a cabo en una sociedad muy dividida y crítica con las clases dirigentes y el funcionamiento de las instituciones. Macri cuenta con el apoyo de los empresarios, pero también precisa pactar con los sindicatos y el peronismo no kirchnerista.

2018 será un año clave para confirmar los cambios. Argentina asumirá la presidencia del G20, una oportunidad de oro para que Mauricio Macri refuerce su agenda exterior. El país cuenta con más credibilidad y apoyos de los mercados para financiarse. Los inversores retornan gradualmente para participar en los proyectos estatales, destacando los destinados a mejorar las anquilosadas infraestructuras.

La UE es el segundo socio comercial de Argentina. En 2016 representó el 15,6% del comercio exterior argentino, solo superado por Brasil (20,5%) pero por delante de China (13,8%) y EEUU (9,1%). Un acuerdo UE-Mercosur reforzaría las oportunidades para las empresas españolas.

La Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico se constituyó en 2011 por Méjico, Colombia, Perú y Chile, cuatro países que suman 227 millones de habitantes, representan el 40% del PIB latinoamericano pero generan el 50% del comercio y la inversión extranjera. Los logros son remarcables: un desarme arancelario del 92%, la creación de un mercado integrado de valores (MILA), la eliminación de visados, etc. Ya hemos hecho referencia a Méjico. Colombia con cerca de 50 millones de habitantes vive una compleja transición política tras terminar el cruento y largo conflicto civil gracias al acuerdo de paz suscrito con las FARC. Un proceso que culminará con las elecciones presidenciales en mayo de 2018. La economía crecerá un 1,7% en 2017, la inflación bajó al 4,3% y se recuperó el consumo y las inversiones en infraestructuras. También Perú, 32 millones de habitantes, giró hacia la derecha tras el triunfo del presidente Pedro Pablo Kuzcinski en 2016 y se encamina hacia un crecimiento del 2,5% en 2017 impulsado por las inversiones en las infraestructuras y la mejora de los ingresos gracias al incremento del precio de los recursos naturales que exporta.

La presidenta chilena Michel Bachelet finaliza su segundo mandato con una crisis de Gobierno que afectó a su equipo económico y con un escaso apoyo popular que augura que Chile, al igual que Argentina, girará hacia un gobierno de centro-derecha en las elecciones presidenciales y parlamentarias a dos vueltas del 19 de noviembre y 19 de diciembre de 2017. Podría volver Sebastián Piñera que ya presidió el país entre 2010 y 2015. La economía crece un 1,4% en 2017, por debajo de los niveles alcanzados por los otros tres socios en la Alianza del Pacífico. El país latinoamericano con mayor renta per cápita se frenó a partir de 2015 tras haber crecido una media anual del 5% en las dos décadas anteriores. Le afectó la brusca caída del precio del cobre. Además, las empresas cuestionaron el resultado de algunas medidas económicas tomadas por Bachelet, sobre todo las reformas fiscal, laboral y educativa, que no lograron impulsar como se esperaba las inversiones y el consumo. Pero Chile, un país de 18 millones de habitantes, mantiene unos buenos datos macroeconómicos: una inflación del 2,1% y un desempleo del 6,7%. El PIB crecerá en 2018 a la par con los precios del cobre y otros recursos mineros que representan la mitad de las exportaciones. Pero los vaivenes económicos proseguirán mientras no se logre diversificar la economía, reduciendo gradualmente su gran dependencia del cobre.

América Latina vuelve a crecer pero lentamente

Según la OCDE, la economía mundial podría crecer un 3,5% en 2017. La Comisión Europea pronostica un 2,2% para EEUU y la zona euro. Y para China un 6,8%. América Latina también mejora, pero lentamente si lo comparamos con otras áreas y economías emergentes o en desarrollo de Asia y África. Pero Méjico, a pesar de las complejas relaciones comerciales con EEUU, crecerá un 2,2%, Argentina acelera (3%) y Brasil (0,7%) también supera la recesión económica. Chile, Colombia y Perú pueden crecer entre un 1,5% y un 2,5%. Bolivia lo hará un 4% y Uruguay, con un 1,6%, crece ininterrumpidamente desde hace 15 años. Pero no cabe echar las campanas al vuelo. Siguen pendientes las reformas estructurales no llevadas a cabo cuando muchos países latinoamericanos disfrutaban del gran boom de las commodities, favorecido por la alta demanda china. La brusca caída de los precios dejó unos elevados déficits fiscales y unos endeudamientos públicos y privados difíciles de corregir. Pero los precios se van recuperando, entre ellos el barril de petróleo que se situaba cerca de los 70 dólares a finales de noviembre.

En cambio, las economías de algunos países centroamericanos y del Caribe que no dependen de las exportaciones energéticas, van bien. Destacan Costa Rica y Panamá. Pero no acaba de arrancar la economía cubana, que cerró 2016 en recesión (-0,9%), la primera en 23 años y, según CEPAL, solo crecerá un 0,5% en 2017. Cuba sufre los impactos del huracán “Irma”, el colapso de Venezuela, su tradicional proveedor energético y las sanciones económicas impuestas por Trump que, tras acceder a la Casa Blanca, frenó la apertura a la isla iniciada por Obama con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas en 2015.

Sin embargo, persisten los riesgos e incertidumbres políticas debido al trepidante calendario electoral en 2018 y a los casos de rampante corrupción, entre ellos, el escándalo “Odebrecht”, una empresa constructora brasileña que pagó sobornos a políticos y empresarios de varios países de la región. Tampoco el clima de violencia o malestar social existente en varios países facilita el “hacer negocios”. Las empresas exigen más seguridad jurídica. Los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico son los países latinoamericanos mejor situados en el informe “Doing Business 2018” publicado por el Banco Mundial en octubre. Méjico, Chile, Perú y Colombia ocupan los lugares 49º, 55º, 58º y 59º en una lista de 190 estados. En cambio, los miembros de Mercosur están rezagados: Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil están en el 99º, 108ª, 117ª y 125º. También lo están Ecuador y Bolivia en el 118º y 152º. Venezuela ocupa el 188º lugar, solo por delante de Eritrea y Somalia.

Consideraciones finales

América Latina, muy rica en recursos naturales, no aprovechó los años de bonanza económica hasta 2014, basada en los altos precios de las materias primas, para modernizar las instituciones, hacer más reformas estructurales y mejorara las deficientes e insuficientes infraestructuras, otro talón de Aquiles. Cuando cayeron los precios y las exportaciones de los recursos naturales, las finanzas públicas se resintieron. También las insuficiencias de cualificación y formación profesional frenan el cambio tecnológico. Y debería contar con el marco institucional más favorable a la iniciativa privada y a las pymes que generan el 90% del tejido empresarial. América Latina también precisa mejorar su modelo de desarrollo para corregir las desigualdades territoriales y sociales y el fuerte impacto medio ambiental. La UE debe incrementar su presencia comercial e inversora en un continente con un gran potencial de crecimiento económico.

Jaume Giné Daví

Profesor de la Facultad de Derecho de ESADE