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El fenómeno clúster, colaborar para incrementar la competitividad

El fenómeno clúster, colaborar para incrementar la competitividad

Existen en todo el mundo más de 3.000 iniciativas clúster, entidades que agrupan a empresas de toda la cadena de valor para catalizar el incremento de su competitividad. Desarrollados bajo la forma jurídica de asociación, la gobernanza, operativa y desarrollo estratégico de un clúster se diferencia enormemente de un gremio tradicional. De hecho, muchas asociaciones han dado el paso adelante para convertirse en clúster y así adaptarse al frenético ritmo de cambio que ha sufrido la sociedad y el mundo de los negocios, dejando atrás estructuras rígidas y pasando a modelos de colaboración transversal que incorporan ya a toda la cadena de valor. Esta variabilidad en los miembros permite que no quede fuera del clúster conocimiento que puede ser esencial para el progreso del sector y su capacidad para competir internacionalmente.

Aspectos distintivos de un clúster: transversalidad y gobernanza

Los principales rasgos característicos son la inclusión de toda la cadena de valor de un sector, una orientación clara hacia la competitividad empresarial y el desarrollo de negocio (por encima de aspectos institucionales o acciones de lobby) y la igualdad de derechos entre todos sus asociados (voto y participación igualitaria independientemente de antigüedad, cuota o facturación).

En un clúster el modelo de gobierno es abierto, transparente e igualitario. La Junta está al servicio del socio que es el que determina el presente y futuro de la entidad. Al clúster lo dinamizan los miembros más activos, con una estructura horizontal liderada por los proyectos.

Las organizaciones tradicionales acostumbran a tener una estructura vertical presidencialista y una Junta directiva institucional, mientras que en un clúster la Junta Directiva es netamente tractora. Empuja los proyectos y el desarrollo del clúster de forma activa… y altruista.

Un fenómeno en expansión

Más de 1.300.000 millones de resultados en Google, el doble que hace un año así lo confirman. El fenómeno no es nuevo, ya que sólo en Catalunya existen 28 clúster que representan a más de 1.300 empresas. El valor añadido aportado y el bajo coste de adhesión (en ocasiones hasta 6 veces más económico que una asociación) han facilitado la rápida expansión del fenómeno.

El apoyo dado desde la Generalitat de Catalunya, a través del área de dinamización de clústers de Acció ha sido fundamental. En 2016 son ya 30 clúster los acreditados por el sello ‘Catalonia Clústers’ que comprende un programa de apoyo y dinamización que es referencia mundial.

Adicionalmente, Barcelona, ciudad acostumbrada a albergar el nacimiento de iniciativas emprendedoras y grandes proyectos de colaboración, alberga la sede del TCI Network (The global practitioners network for competitiveness, clusters and innovation).

Propuesta de valor y fomento de la innovación

La reticencia tradicional asociativa a juntar a clientes y proveedores en el mismo entorno ha dado paso a la búsqueda de sinergias y estrategias comunes propios de los sistemas de calidad total que tan buen resultado dieron a la industria japonesa del automóvil. La competencia es global y el trabajo conjunto en desarrollo de nuevos productos, optimización de procesos o la creación de una imagen y visión unificada de un sector para facilitar la internacionalización requiere de la colaboración de todos los actores implicados.

El clúster es el entorno perfecto para albergar proyectos de I+D+i transformativa. El ecosistema de colaboración que crean los clúster permite que todos los actores intercambien información sobre necesidades, lo que provoca que afloren proyectos de manera continua. Es habitual encontrar proyectos europeos de gran impacto para los diferentes sectores promovidos y gestionados por clústeres así como proyectos de menor envergadura pero que suponen un paso adelante en innovación.

Proyectando una imagen conjunta que beneficie internacionalmente al sector

Uno de los objetivos fundamentales de una entidad clúster es proyectar internacionalmente una imagen consolidada de su sector. Esto permite que las empresas que buscan vender sus productos o servicios en otros países puedan apoyarse en la garantía de calidad que representa la imagen que ha creado el clúster para ellos. Si hablamos en el ámbito tecnológico el ejemplo sería Silicon Valley. Cualquier empresa que quiera vender internacionalmente tecnología y venga arropada por dicha marca tendrá una mayor capacidad para transmitir calidad y confianza. Para una empresa, no estar en un clúster es perder una oportunidad de incrementar su competitividad y, a la vez, apoyar al sector y a la industria local.

 

Ivan Borrego Valverde

Director de Beauty Cluster Barcelona