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Cataluña, entre la incertidumbre y la intención de pasar página

La parálisis institucional en Cataluña, tras la aplicación del artículo 155, finalizará el 21 de diciembre con la celebración de las próximas elecciones autonómicas. Sea cual fuere el resultado, la formación del nuevo gobierno de la Generalitat de Catalunya podría dar luz verde a numerosas partidas presupuestarias congeladas y disminuir el grado de inestabilidad que afecta a la economía y las empresas catalanas. Hemos analizado el escenario económico y financiero catalán, actual y futuro a corto plazo, con patronales y expertos en la materia. Fuentes consultadas invitan a la calma y también a recuperar la ilusión y la confianza en el futuro.

Barcelona, Cataluña.

A mediados de noviembre, la patronal Pimec (Micro, petita i mitjana empresa de Catalunya) convocó una Junta Directiva ordinaria en la que participaron más de un centenar de gerentes, directivos y presidentes de organizaciones, representantes de más de 50.000 empresas y autónomos catalanes. Los asistentes reclamaron el levantamiento de la intervención financiera de la Generalitat de Cataluña, la supresión del artículo 155 y el restablecimiento, lo antes posible, del autogobierno catalán, resultado de los próximos comicios del 21D. Desde la Pimec también valoraron un coste adicional de 230 millones de euros por el hecho de organizar las elecciones autonómicas en día laborable. Además de las pérdidas económicas mencionadas, la patronal lamentó los costes organizativos que supondrán para las pymes, con plantillas más pequeñas y menos recursos para establecer turnos de trabajo.

Aun así, dado el contexto político actual, la decisión de convocar elecciones autonómicas con la máxima celeridad posible ha sido aplaudida por las patronales. Todo apunta a que la formación de un nuevo ejecutivo catalán contribuiría a diluir el panorama de inestabilidad e incertidumbre que ha influido en la economía y las empresas catalanas durante los últimos meses. A día de hoy, la cuestión sigue siendo la misma: ¿dónde se halla Cataluña y su economía en estos momentos?

Un escenario complejo y desconocido

A finales del pasado mes de octubre, la Cambra de Comerç de Barcelona hizo una revisión de la economía catalana durante el tercer trimestre del año, donde se mostraban señales de moderación tras cuatro trimestres de aceleración constante. La cámara de comercio barcelonesa calculaba una desaceleración de tres décimas (hasta el 0,8%), situándose el crecimiento interanual en el 3,3%. Esa ralentización era fruto del progresivo agotamiento del ciclo expansivo, así como también de las consecuencias de la incertidumbre política sobre la confianza de empresas y consumidores, con efectos a corto y medio plazo sobre la inversión, el consumo y la ocupación. El turismo y el comercio son dos de los sectores que primero notan estos efectos, tal y como veremos después, dado que las reservas de hoteles para los próximos meses disminuyen y los establecimientos situados en la zona céntrica de Barcelona también han percibido una caída de las ventas, tal y como reconocen desde la Cambra de Comerç. De cara al cuarto trimestre, se prevé un crecimiento intertrimestral del 2%, mientras que el interanual se mantendría en 3,3%. La previsión de crecimiento del PIB seguiría en el 3,1% para este año, revisándose a la baja, hasta el 2,5%, el del año 2018, debido al impacto del contexto político sobre la inversión y el consumo.

Cifras aparte, las principales patronales empresariales catalanas también han definido el escenario económico que atraviesa la comunidad autónoma desde hace meses. Por ejemplo, Salvador Guillermo, director de Economía de Foment del Treball Nacional, sostiene que la situación económica catalana, igual que la española, sigue siendo de un “crecimiento económico sostenido e importante; superior a la media de la Unión Europea”. De todas maneras, Guillermo también hace referencia a la incertidumbre política y su repercusión negativa en esta buena marcha económica: “Esperamos que en un plazo de tiempo corto se disipe la niebla en el escenario político”. Por su parte, Antoni Abad, presidente de la Cecot, ha recalcado que la situación política ejerce un impacto sobre la sociedad y la economía catalanas. “También es cierto que a mayor estabilidad y menor incertidumbre, más propicia es la situación económica de cualquier sistema”.

Expertos como Josep Lladós, profesor de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) también se han pronunciado al respecto: “El escenario es de una complejidad inaudita, tanto por la inestabilidad política inherente y la incapacidad para alcanzar una resolución pactada al conflicto como por la resolución incierta de los procesos judiciales en curso. Son circunstancias que condicionan la adopción de algunas decisiones de inversión, generan una mayor dosis de incertidumbre, condicionan las movilizaciones sociales y ya han precipitado comportamientos poco coherentes con la racionalidad económica”.

Los efectos del traslado de empresas

En cuestión de dos meses, Cataluña ha pasado de recaudar el 22% al 19,5% del IVA español, según fuentes de la Agencia Tributaria. Esta caída significativa se produce tras el cambio de sede social de aproximadamente 3.000 sociedades catalanas, de las que aproximadamente un millar también han trasladado su sede fiscal fuera de la comunidad autónoma. No obstante, esta salida de empresas no afecta, de manera directa, a la financiación autonómica. En concreto, la parte del IVA recaudado se calcula a partir del consumo real en Cataluña, y no basándose en el domicilio donde se declaran los impuestos, tal y como aseguran desde la AEAT. Aun así, la fuga de empresas es el dato “más negativo” de este contexto económico, en opinión de patronales como Foment del Treball. “La salida de empresas, la mayoría de grandes dimensiones, se debe a la inestabilidad política reflejada en su cotización bursátil y también en su producción. Por lo tanto, se han visto obligadas a tomar medidas de contingencia que han consistido en cambiar sus sedes sociales y/o fiscales. Este comportamiento ha tenido lugar, con mayor intensidad, en las empresas que cotizan en Bolsa”, asegura Salvador Guillermo, director de Economía de Foment del Treball Nacional. Algunos de los traslados más llamativos se han dado en compañías catalanas –CaixaBank, Banc Sabadell, Abertis, Gas Natural, Cellnex y Colonial– que cotizan en el IBEX-35. Por lo tanto, los sectores financieros, energéticos, agua y construcción, son los que se han visto más afectados por este goteo de traslado de empresas que, en la actualidad, se ha ralentizado.

Cataluña cuenta con 260.000 empresas domiciliadas, según el Colegio Oficial de Registradores de España, por lo que el porcentaje de sociedades que han trasladado su sede social fuera de territorio catalán es del 0,95% del total. Por eso, Antoni Abad, presidente de la Cecot, invita también a pensar en las empresas que se han quedado en Cataluña. “Las resoluciones de contingencia, tomadas con libertad, deben apreciarse. De todas maneras, parece que hay más preocupación por las empresas que cambian de sede fiscal o social que por las que restan aquí. Estas últimas son la mayoría del tejido empresarial. La economía no es una ciencia exacta, sino social, donde los sentimientos y las emociones influyen en la toma de decisiones”, subraya. “Por lo tanto, la estabilidad económica del país –continúa– depende del agregado de decisiones individuales que tomemos. Cuanto más sensatas sean (para nosotros significa asumir riesgo de manera inteligente), cuanto mejor se expliquen y se haga de manera fidedigna, esas decisiones generaran confianza en lugar de generar alarma”. El tejido empresarial catalán se compone, principalmente de pymes: 59% son micro-empresas, 36% pequeñas y 3,5% medianas. El restante 1,5% son grandes empresas cuya importancia está justificada por su facturación, ocupación (a partir de 200 trabajadores) y exportaciones que influyen en la economía catalana.

Los movimientos empresariales se agravarían en el caso de que se trasladen los centros de producción o núcleos duros donde las sociedades suelen tomar las decisiones de mayor calibre. Así nos lo explican desde Foment del Treball: “Los efectos económicos y en términos de empleo serían relevantes y dejaríamos de analizar esta situación desde un punto de vista estático, limitado a un traslado de sede social. Además, se daría un efecto dinámico que penalizaría inversiones en Cataluña o, incluso peor, que se pudieran desviar inversiones futuras a otros territorios”. Desde la Cecot descartan un desplazamiento de centros de producción, a corto o medio plazo, aunque también advierten de las consecuencias preocupantes de los mismos. “Cataluña está considerada la región industrial más importante del sur de Europa. Esto quiere decir que el peso de la industria y la manufactura es superior al de otras comunidades autónomas. Poner en marcha una industria requiere mucho capital, además de una inversión considerable en maquinaria e inmovilizado, personal cualificado y especializado y tiempo suficiente para conseguir que se estabilice y sea rentable”. “Además, debemos tener en cuenta –reflexiona– que se suele generar un entramado de empresas y servicios auxiliares que comportan, entre otros factores, empleo estable y generación de riqueza en el territorio”. De todas maneras, desde la patronal han alabado la capacidad de adaptación de las empresas y de sus equipos de trabajo a entornos desconocidos y nuevos paradigmas económicos.

El comercio, optimista a medio plazo

A mediados del pasado mes de noviembre, la Associació Catalana d’Agències de Viatges (ACAV) hacía público que las reservas turísticas habían descendido un 12% durante el mes de octubre en Cataluña, primer destino del país. La menor demanda, sobre todo entre el turismo extranjero, se debería a múltiples factores acaecidos a lo largo de los últimos tres meses: huelga en los controles de seguridad del Prat, los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils y la incertidumbre política. Sin embargo, la asociación califica de buena esta temporada turística. “El sector turístico en Cataluña se ha visto resentido durante las últimas semanas, ya sea por entrada de visitantes o de gasto turístico. Por todo ello, exigimos a las administraciones y a los operadores que sigan trabajando de forma conjunta para superar este bache coyuntural”, apunta Salvador Guillermo desde Foment del Treball.

En otro orden de cosas, Pimec Comerç, patronal del sector del comercio de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña, ha realizado una encuesta entre sus asociados, donde se sostiene estos descensos de ventas en octubre en un momento de transición que se puede resolver en breve. El 72,81% de los 423 comerciantes entrevistados cree que las ventas serán las mismas, e incluso crecerán, en los próximos meses. El estudio también refleja que el comercio catalán, casi el 93% de los entrevistados, no ha experimentado ningún tipo de boicot, un dato a valorar ante la proximidad de la campaña navideña. Al respecto, Núria Beltrán, directora de la Escuela Universitaria del Comercio (ESCODI), ha calificado el actual escenario de “poco propicio”, en especial para el comercio, ya que la incertidumbre “desincentiva las compras”. Si bien las deslocalizaciones prácticamente no se producen en el sector retail, muy arraigado al territorio, este se debe plantear su expansión exterior como “sana” aspiración empresarial y “oportunidad de crear riqueza en el país”. En este sentido, las últimas cifras facilitadas por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad muestran el buen comportamiento, con cifras récord históricas, de las exportaciones catalanas. Durante el pasado mes de septiembre, las empresas catalanas vendieron al exterior por 6.073 millones de euros, lo que supuso un incremento interanual del 5,7%. Cataluña firmó su mejor mes de septiembre y acumuló unas cifras muy positivas, con un aumento de las exportaciones del 8,4%, durante los primeros nueve meses del año.

Volviendo al sector retail, Beltrán insiste en que el estado de ánimo afecta a la compra y el consumo de bienes duraderos, especialmente aquellos que requieren una mayor inversión. “La ilusión y confianza en el futuro es un factor que predispone a la gente a comprar. Esperemos que la inminente campaña de Navidad reactive el consumo”.

El sector financiero pide confianza y recuperar el autogobierno

El profesor de la UOC Josep Lladós reitera que el activo de mayor valor en el sector financiero es la confianza. También valora de “esencialmente económica” la deslocalización de entidades bancarias, con el propósito de proteger intereses de accionistas y clientes. “Se pretendía eliminar algunos de los factores que generaron una intensa volatilidad en el mercado de valores y el riesgo de fuga de depósitos. También se quería garantizar el acceso a los mecanismos de apoyo financiero por parte del Banco Central Europeo, en el marco de la Eurozona y la transición hacia la unión bancaria”. Aunque se prevén algunos cambios en el mercado en función de la preferencia de los usuarios de confiar sus ahorros en entidades con sede social en Cataluña o fuera de la misma, cabe tener en cuenta otros factores que influyen en las preferencias comerciales como la dimensión de la red de oficinas o la diversidad en la oferta de productos financieros.

La interpretación del artículo 155 y su aplicación en el marco constitucional ha generado un rechazo absoluto entre la mayoría de expertos constitucionalistas y también es ineficaz como instrumento para alcanzar la estabilidad política y económica, tal y como asegura el experto de la UOC. “Los próximos comicios facilitan una cierta contención de las incertidumbres intrínsecas al proceso en curso. A corto plazo ofrece un escenario institucional más previsible y reprime comportamientos especulativos en los mercados de deuda”, afirma Lladós. Las patronales empresariales consultadas también han criticado la aplicación del 155. “Nosotros entendemos que los conflictos políticos se deben resolver desde la política. Pensamos que en el siglo XXI, los conflictos europeos se dirimen y resuelven dialogando y pactando, algo que los empresarios, empresarias y equipos de trabajo estamos acostumbrados a realizar a diario”, recalca Antoni Abad desde la CECOT.

En definitiva, el 21D se abre una nueva etapa. ¿Qué hacer al respecto? Las fuentes consultadas nos dan algunas claves: recuperar el autogobierno, sumar fuerzas y trabajar codo con codo para recuperar la reputación de Cataluña, apostar por nuevos mercados y ámbitos de gestión, continuar con las políticas de reformas estructurales que mejoren la competitividad empresarial, trasladar confianza y seguridad a la inversión extranjera y conservar la serenidad y el sentido común para no perder la perspectiva. De no aparecer nuevos factores de desestabilización, la economía y la acumulación de renta probablemente seguirán con su trayectoria positiva de cara al año que viene. Y Cataluña y su gente están preparadas para ello.

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Ana León

Redacción