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ASEAN, el tercer foco de crecimiento asiático

ASEAN, el tercer foco de crecimiento asiático

Asia-Pacífico, el gran motor del crecimiento mundial, engloba varias áreas geográficas y económicas con características muy diversas. En el noreste de Asia, destacan China, Japón y Corea del Sur, la segunda, la tercera y la decimocuarta economías mundiales. Y en el sur del vasto continente reemerge India que en 2016 crecerá un 7,5%, más que China. Pero, entre los dos gigantes chino e indio, está surgiendo en el sureste asiático otra dinámica área económica de diez países que suman una población de unos 635 millones de habitantes, un mercado muy heterogéneo pero con un gran potencial de desarrollo económico.

La región se integró progresivamente en el marco de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), una organización internacional de cooperación económica constituida en 1967 por Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Filipinas. A estos cinco miembros originarios se sumaron Brunei en 1984, Vietnam en 1995, Myanmar y Laos en 1997 y Camboya en 1999. Solo queda fuera Timor Oriental que sigue vetado por Indonesia. Cuarenta años después de su nacimiento, ASEAN representaría –sumados los diez países– la séptima economía mundial, la tercera asiática tras China y Japón, el 3% del PIB global y el 9% de la población mundial con una renta media per cápita de 4.300 dólares que duplica la de India. La región capta el 12% de las inversiones extranjeras. Y puede aprovechar las ventajas del dividendo demográfico porque, a diferencia de China y Japón que tienden a envejecer, más de la mitad de la población del sudeste asiático es menor de 30 años.

Un bloque política, social y económicamente heterogéneo

Los diez países han impulsado su integración económica constituyendo la “Comunidad Económica de ASEAN”. Pretenden establecer un mercado común eliminando progresivamente las barreras arancelarias, reducir o armonizar las no arancelarias y favorecer la circulación de mercancías, servicios, capitales, inversiones y la mano de obra especialmente calificada. El acuerdo firmado el 22 de noviembre de 2015 en Kuala Lumpur, entró en vigor el pasado 31 de diciembre del mismo año.

 

“Las diez economías de ASEAN suman un potencial mercado de 635 millones deconsumidores.”

 

Pero su aplicación práctica se presenta difícil dadas las diferencias políticas y asimetrías económicas y sociales entre sus miembros y una débil estructura institucional con una secretaría en Yakarta que no cuenta con los medios para asegurar el cumplimiento efectivo de los objetivos perseguidos. Las diversidades entre los diez miembros de ASEAN son notorias. En el ámbito político, encontramos países democráticos como Indonesia y Filipinas donde existe un pluralismo político con “características asiáticas”; al lado de otros países como Vietnam y Laos que son gobernados por un partido comunista con instituciones autoritarias y Tailandia gobernada por una Junta militar desde el golpe de Estado de 2014. En el ámbito económico, coexisten países con rentas per cápita muy elevadas como Singapur (55.000 dólares) con otros en vías de desarrollo muy pobres como Camboya (1.200 dólares). Y mientras Singapur es un hub financiero del sudeste asiático y Tailandia es un centro manufacturero de los sectores automovilístico y electrónica, Myanmar y Camboya atraen la producción textil y de otros productos de escaso valor añadido con unos costes muy inferiores a los chinos. También destaca un gigante demográfico como Indonesia con unos 260 millones de habitantes mientras Brunei cuenta con solo 400.000. Y culturalmente coexiste un denso mosaico de pueblos, religiones, lenguas, razas y formas de vida muy diversas. Los hay con una mayoría musulmana en Indonesia y Malasia, budista en Tailandia y Myanmar, y católica en Filipinas.

La tozuda realidad demuestra que, aunque el 96% de los aranceles han sido eliminados, el comercio intra-ASEAN es aún escaso. En cambio, siguen creciendo las relaciones comerciales bilaterales de cada uno de los diez con la vecina China. También la UE, Japón, Corea del Sur y Taiwán priorizan su presencia comercial e inversora en la región.

China penetra económicamente en el sudeste asiático

China impulsó las negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio con ASEAN, en vigor desde el 1 de enero de 2010, que abarca un mercado de casi 2.000 millones de consumidores. Una estrategia de penetración e interdependencia económica con la región, favorecida por las ayudas financieras aportadas por Pekín a varios países de ASEAN. También a través del Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras, instrumento financiero para canalizar más inversiones chinas para construir infraestructuras que conecten con China y de paso favorecer la internacionalización del yuan como divisa utilizada en las transacciones económicas internacionales.

Pero las relaciones políticas entre China y determinados países de ASEAN siguen envenenadas por las ambiciones territoriales de Pekín sobre algunos archipiélagos e islotes de gran valor estratégico y económico situados en el mar de China meridional, unas pretensiones que se confrontan con los derechos de soberanía defendidos de Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei. Pekín está modificando por la vía de los hechos el statu quo existente en unas aguas hoy aún controladas por la VII flota de EEUU, por donde transita el 70% del comercio marítimo de la zona. Pero los países de ASEAN no deberían jugarse su futuro a la carta china porque no es del todo fiable. No deberían quedar a la merced de Pekín. En la última década, las compras chinas a ASEAN crecieron un 20% anual. Pero en 2014 solo un 4,4% para caer un 6,5% en 2015. El cambio de modelo económico chino prioriza el mercado interior chino. ASEAN no debería depender tanto de la demanda china. En cambio deberían buscar un contrapeso en EEUU, la UE, Japón, Australia e India.

La UE difícilmente podrá competir con China

ASEAN-10 es, tras EEUU y China, el tercer socio comercial de la UE-28 fuera de Europa. Y la UE-28 es, tras China, el segundo socio comercial y representa el 13% del comercio exterior de ASEAN. La UE es de largo el primer inversor sumando el 22% del total de las inversiones extranjeras que atraen los diez países del sudeste asiático. Pero Europa, muy ausente políticamente en Asia-Pacífico, ha perdido la posibilidad de competir con la creciente influencia de China con un acuerdo de libre comercio con el conjunto de países de ASEAN vigente desde el 1 de enero de 2010.

La UE-28 es el tercer socio comercial de Singapur, Tailandia y Malasia, el cuarto de Indonesia. Pero Bruselas inició demasiado tarde las negociaciones para firmar acuerdos de libre comercio. Y no lo hizo con ASEAN-10 sino individualmente con varios estados miembros: Singapur y Malasia en 2010, Vietnam en 2012, Tailandia en 2013, Filipinas en diciembre de 2015 y con Indonesia en julio 2016. También lanzó las negociaciones de un acuerdo sobre protección de inversiones con Myanmar. La UE solo cerró dos, con Singapur en octubre de 2014 y con Vietnam en diciembre de 2015. Dos acuerdos aún no ratificados. Bruselas es competente para dirigir la política comercial de la UE. Pero el problema de fondo sigue siendo la falta de una única voz en el ámbito de la política exterior europea. Una fragmentación “política” que debilita el potencial de la UE-28 ante China. Y todo se complicó aún más con las incertidumbres creadas por el brexit y las presiones proteccionistas en Europa, a las vísperas de unas reñidas contiendas electorales en Holanda, Francia e Italia en 2017. Si la UE llega tarde, España tiene un muy escaso e intermitente peso comercial en ASEAN. Se vuelcan en China, un mercado no menos asimétrico y difícil. Las oportunidades empresariales en ASEAN son grandes en los sectores del transporte, energía, maquinarias, infraestructuras, etc. Algunos grupos ya están allí como Borges, Mango, Desigual, Fluidra, Simón o Torres.

La victoria de Donald Trump en EEUU favorecerá los intereses geoestratégicos chinos y rusos en Asia. Cuatro países de ASEAN, Singapur, Malasia, Brunei y Vietnam firmaron el Acuerdo Transpacífico (TIP) liderado por EEUU, ahora tocado de muerte. El pivot to Asia lanzado por Barack Obama en 2011 será reconsiderado por la administración Trump. Y es preocupante observar como el presidente filipino Rodrigo Duterte, el primer ministro malayo Najib Razak y la junta militar de Tailandia se van acercando y acomodando a la órbita china. El presidente Xi Jinping aprovechó la oportunidad para relanzar en la cumbre de APEC, celebrada los días 19 y 20 de noviembre en Lima, la constitución de una enorme área de libre comercio (FTAAP) que incluiría, además de China, los diez países de ASEAN, India, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda y otros.

Algunas economías claves de ASEAN

a) Singapur ocupa, tras Nueva Zelanda, el segundo lugar entre 190 Estados en el informe “Doing Business 2017” del Banco Mundial. También el segundo lugar entre 138 Estados en el Índice de Competitividad Global 2016 del World Economic Forum de Davos. Es el gran hub financiero y logístico del sudeste asiático. Su puerto y aeropuerto enlazan continentes, especialmente Europa con Asia-Pacífico. Disfruta de una estratégica situación geográfica en los estrechos de Malasia, paso casi obligado del transporte marítimo de mercancías y recursos energéticos, que conectan el Índico con los mares que conducen a China, Japón y Corea. Es una economía muy diversificada, sede de grandes bancos y empresas multinacionales y un centro tecnológico que apostó por una economía del conocimiento. El sector servicios, con los financieros con conexiones privilegiadas con la City de Londres y otras bolsas asiáticas y un turismo de alto nivel, representa el 70% del PIB. El inglés es también lengua oficial y sigue vigente un sistema jurídico basado en el common law británico y un poder judicial independiente con jueces expertos en Derecho Económico internacional que aportan seguridad jurídica a los inversores. Es un país abierto, seguro y estable y con incentivos fiscales, poca burocracia y notable transparencia y unos 5,5 millones de habitantes con gran poder adquisitivo. Es el principal socio comercial de la UE-28 en ASEAN.

b) Indonesia es la decimosexta economía mundial, la quinta economía asiática y la mayor de ASEAN donde representa el 36% de su PIB. Es un mosaico de pueblos, culturas y lenguas arraigadas a lo largo de un archipiélago de 13.466 islas e islotes donde viven 260 millones de habitantes con una renta per cápita de 3.400 dólares. Es el cuarto país más poblado del planeta, tras China, India y EEUU. Y un país clave en la región que intenta demostrar que islam, democracia y desarrollo son compatibles. Es el mayor país musulmán del mundo pero no un Estado islámico. La religión influye intensamente en la vida política y social del país pero, al igual que Malasia, sufre una presión de los islamistas más extremistas. La economía, muy rica en recursos naturales, podría crecer un 5,2% en 2016, una cifra insuficiente para dar trabajo a los millones de jóvenes que cada año ansían entrar en el mercado laboral. La demanda interna es el gran motor económico. El país precisa reformas estructurales, corregir la rampante corrupción, las desigualdades sociales y un fuerte impacto medioambiental. Urgen más inversiones para diversificar y modernizar una economía protegida y con unas infraestructuras muy insuficientes. El país deberá abrirse al exterior para lograr atraer más capitales que ayuden a financiar los déficits públicos. Pero las empresas multinacionales exigen más seguridad jurídica para invertir mucho más en un país con un gran potencial de crecimiento que ya cuenta con unas clases medias emprendedoras que ya suman 75 millones. Es el primer mercado automovilístico del sudeste asiático. Indonesia ocupa un rezagado 91 lugar entre 199 Estados en el “Doing Business 2017” y el 41 en el Índice de Competitividad Global 2016.

c) Tailandia es la segunda mayor economía, el principal hub manufacturero y la gran potencia turística del sudeste asiático. Pero el país atraviesa una larga etapa de inestabilidad política y social agravada tras el último golpe de Estado de 2014. Desde entonces, una junta militar gobierna el país sin una legitimidad democrática y con más incertidumbres después del fallecimiento el 13 de octubre del rey Bhuminol que reinó 70 años y dejó un vacío difícil de llenar en un país política y socialmente fragmentado. La economía crecerá un 3,1% en 2016 y la inflación es del 0,3%. La Junta militar presentó el pasado 28 de septiembre un ambicioso programa de reformas estructurales. Y prevé la inversión de 51.000 millones de dólares para mejorar las infraestructuras ferroviarias, carreteras, puertos y aeropuertos. Pero deberá abrir un sector de servicios muy protegidos para atraer a los aún reacios inversores extranjeros. Y revivir la demanda y la inversión interna para aprovechar mucho más el gran potencial de un mercado de 70 millones de consumidores con una renta per cápita de 5.700 dólares. Y corregir las desigualdades territoriales y sociales y la pobreza imperantes en las provincias y zonas rurales más alejadas Bangkok, la capital que aparara el poder político y económico del país. La UE-28 es el tercer socio comercial tras China y Japón. Pero entre Bruselas y la Junta militar mantienen unas tensas relaciones políticas que provocaron la suspensión de las negociaciones del Acuerdo de libre comercio iniciadas en marzo de 2013. Bangkok reaccionó reforzando sus nexos bilaterales con Pekín. Tailandia ocupa el lugar 46 en el “Doing Business 2017 y el 34º en Competitividad Global.

d) Vietnam es el nuevo tigre asiático que crece siguiendo el modelo de desarrollo chino. Lo hizo una media del 6% en los últimos diez años, solo superada por China. Se suman varios factores. Juega a favor su situación geográfica con frontera con China y cerca de las otras potencias económicas como Japón, Corea del Sur y Taiwán, facilitando su integración en las cadenas de producción de muchas multinacionales que operan en el mercado asiático. Con unos 92 millones de habitantes y una renta per cápita de 2.100 dólares, el país goza de unos recursos humanos con costes más bajos que los chinos pero excelentemente preparados gracias a que el Gobierno comunista destina a la educación de su joven población el 6,3% del PIB. La apertura y diversificación de la economía, que arrancó en los años noventa, atrae unas inversiones extranjeras que crecen año tras año y abren sus factorías en las zonas económicas especiales abiertas por las autoridades provinciales en todo el país. Vietnam reforzó su apuesta por la internacionalización cuando se sumó como parte firmante del Acuerdo Transpacífico (TIP) con EEUU, Japón, Australia y otros países del “Pacífic Rim”, dejando fuera a China. Y firmó el 1 de febrero de 2016 un Acuerdo de libre comercio con la UE, también pendiente de ratificación. Pero la llegada de Trump puede truncar la apuesta estratégica de Hanói. El país ocupa un rezagado puesto 82 en el “Doing Business 2017” y el 60 en Competitividad Global.

e) Filipinas

Filipinas tiene 103 millones de habitantes con una renta per cápita de 3.900 dólares. Crecerá un 6,4% en 2016, una inflación del 1,7% y un superávit de la balanza por cuenta corriente favorecida por las remesas de la diáspora filipina, unos 26.000 millones de euros en 2015, que representan el 10% del PIB. Aunque la corrupción es rampante y unas 40 familias controlan el 75% de la economía del país, van surgiendo unas clases medias urbanas que potencian el consumo interior y la inversión. Pero el crecimiento sigue beneficiando a unos pocos mientras persisten las desigualdades territoriales y sociales y no se crean suficientes empleos para una población muy joven que se ve obligada a emigrar: 11 millones de filipinos trabajan en el extranjero y sus remesas son un maná para las familias desfavorecidas. El Estado, en manos de la oligarquía, no recauda lo suficiente para invertir más en la mejora de infraestructuras sociales, sanitarias y educación. El Banco Asiático de Desarrollo urge aplicar unas reformas estructurales, aún pendientes, que aseguren una mejor “gobernanza” y se evite malbaratar el gran potencial de desarrollo de un país de unos 103 millones de habitantes. Los inversores extranjeros exigen más transparencia y seguridad jurídica. Además, los sectores económicos claves están protegidos. Una mejora del marco legal favorecería la llegada de más inversiones europeas. La UE es el cuarto socio comercial tras Japón, China y EEUU. Filipinas es el sexto de los 10 de ASEAN.  Y ocupa la posición 99 en el “Doing Business 2017” y la 57 en Competitividad Global. El populista Rodrigo Duterte que accedió a la presidencia el pasado 30 de junio se comprometió a dar continuidad a las políticas macroeconómicas pero también a reducir los niveles de pobreza. Pero preocupa el brusco cambio de su política exterior, que está girando desde la tradicional alianza con EEUU hacia un reforzamiento de los nexos políticos y económicos con China y Rusia.

Jaume Giné Daví

Profesor de la Facultad de Derecho de ESADE