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La financiación alternativa

Estas nuevas herramientas financieras podrían haber decaído con la recuperación económica pero, en cambio, se han consolidado como un modelo que ofrece garantías.

La financiación alternativa

Que la crisis económica supuso un cambio de paradigma para todas las empresas es una realidad indiscutible. Si además sumamos las nuevas formas de hacer negocios a escala global, una competencia cada vez más internacional y la adaptación necesaria para hacer frente a la revolución de la digitalización y la denominada industria 4.0, el resultado es que las estrategias y el día a día de las empresas no tiene nada que ver hoy con hace 20 años. No solo en términos de gestión, sino sobre todo de mentalidad. Sin ninguna duda, la innovación y la internacionalización se han convertido en los dos pilares básicos de la competitividad de las empresas –grandes y pymes–. Es un binomio que se retroalimenta y que determina el éxito en el mercado.

Para que este engranaje funcione hace falta estrategia, motivación, una apuesta decidida a largo plazo, determinación clara por parte de la dirección de la empresa y, evidentemente, recursos. Por ejemplo, cuando se empieza a exportar, la empresa deberá invertir recursos en participar en ferias internacionales, desarrollar un plan de comunicación, enviar los primeros pedidos y pagar los viajes para reunirse con potenciales socios o clientes en el extranjero, entre otros. En el caso de la innovación, y no nos referimos solamente a grandes proyectos de multinacionales en I+D, también se debe hacer frente a gastos derivados de la mejora de productos o servicios, la adopción de nuevas tecnologías, la mejora de la reputación o nuevas formas de comercialización.

Tradicionalmente, cuando la pyme requería de más liquidez para invertir en este tipo de estrategias la solución habitual solía ser acudir al banco, pero con la irrupción de la crisis económica se recortaron pólizas de circulante en poco tiempo y se contrajo el acceso al crédito bancario. Al mismo tiempo, el desarrollo de internet y el auge de las nuevas tecnologías desarrolladas generalmente por startups empujó con más fuerza que nunca, y la combinación de estos factores derivó en el nacimiento de nuevas formas de financiarse, lo que se ha bautizado como la financiación alternativa online y complementaria al banco (no nos referimos a los préstamos personales a través de páginas web). Hablamos de términos como el crowdlending, crowdfunding o invoice trading, que enseguida explicaremos.

Estas nuevas herramientas financieras podrían haber decaído con la recuperación económica que empezamos a experimentar, pero, en cambio, se han consolidado como un modelo sólido, solvente, de futuro, que ofrece garantías y ya está integrándose en gran parte del tejido empresarial. ¿Por qué? En primer lugar, porque se trata de la mejor manera para diversificar el mix de financiación (igual que una empresa que fabrica drones debería contar con más de un proveedor de chips y clientes en más de un destino, también tiene que tener más de una fuente de financiación). Y, además, estas nuevas herramientas ofrecen mucha agilidad, rapidez –ya que se gestiona todo por internet, sin necesidad de desplazarse al banco y con respuestas en muchos casos en un lapso de horas– y menos costes asociados al producto bancario, como es el caso de las comisiones o la obligación de hacer a través del banco determinadas operaciones o contratación de servicios.

La pregunta que aparece es natural: ¿todas las empresas pueden acceder a estos nuevos mecanismos de financiación alternativos al banco? Y la respuesta es que no. No por cuestión de tamaño (pueden beneficiarse startups, pymes o empresas más consolidadas) ni sector (hay ejemplos desde empresas industriales, tiendas de zapatos, gimnasios, productores de cerveza hasta aplicaciones para móviles o un dispositivo médico contra la apnea), sino porque hace falta que la organización esté saneada. Es muy importante subrayar y hacer hincapié en que este tipo de herramientas no son la última opción para una empresa que esté a punto de cesar su actividad. No es un último recurso. De hecho, una de las funciones de ACCIÓ no es solo asesorar las empresas para estudiar las mejores herramientas financieras que encajen con su proyecto empresarial, sino ayudarlas a definir un plan para reequilibrar su situación patrimonial y estructurar su estado financiero antes de acceder a estas nuevas herramientas.

Aunque cada empresa es un mundo y por tamaño y circunstancias sus necesidades serán diferentes, este contacto directo que tenemos con empresas y pymes catalanas nos permite conocer de forma directa cuáles son los principales motivos por los cuales se interesan en los mecanismos de financiación alternativa. Simplificando, lo podríamos resumir en tres. En primer lugar, por necesidades de circulante, con la posibilidad de acceder a préstamos a corto plazo. Luego, aquellas pymes que crecen y tienen éxito pero que requieren descontar facturas ya que reciben pedidos de mucho peso de grandes clientes que pagan a 6 o 9 meses. Y, por último, empresas que tienen que realizar inversiones relevantes con lo cual deben contar con nuevos accionistas o financiación estable a largo plazo que les acompañe en este reto.

Principales tipos

Y es en torno a estas necesidades como podemos analizar los principales mecanismos de las nuevas plataformas de financiación alternativa y sus características:

– El crowdlending: una plataforma digital pone en contacto inversores que tienen dinero con pymes que necesitan préstamos. La plataforma analiza el riesgo de la empresa y si determina que podrá devolver el préstamo, lo cuelga en su página web para que los inversores puedan empezar a hacer sus análisis y aportaciones. Es la plataforma quien firma el préstamo con la empresa y hace el seguimiento, para luego repartir entre los inversores el dinero que se irá devolviendo. Este mecanismo se dirige a empresas que han demostrado una capacidad clara de generar caja y de devolver los préstamos, no tanto a startups o emprendedores, y el importe puede llegar a los 150.000 o 200.000 euros, aunque de media se sitúa en torno a los 70.000 euros. Esta herramienta tiene éxito porque permite a los inversores diversificar las pymes a las que financian y recuperar pronto las inversiones ya que el plazo medio se sitúa en torno a los 12 meses.

– El invoice trading: la plataforma pone en contacto inversores con clientes que quieren descontar facturas. Es la respuesta a las necesidades puntuales de tesorería de la pyme que, a pesar de crecer, expandirse, aumentar facturación… recibe pedidos de empresas que pueden pagar al cabo de muchos meses. Tradicionalmente este lapso de tiempo hasta cobrar –y durante el cual se debe hacer frente a las necesidades de cada día, desde las nóminas hasta los gastos de producción– se cubre mediante pólizas. El hecho de recurrir a una plataforma de invoice trading supondrá menos riesgo bancario, más rapidez y agilidad. Si la factura es correcta en dos días ya se puede tener descontada, con importes que pueden variar entre los 3.000 y los 20.000 euros habitualmente.

– El crowdequity: esta herramienta se dirige a empresas y startups o proyectos de emprendedores. La plataforma agrupa inversores o microinversores de todo tipo, ya sean particulares o profesionales, con las empresas, que buscan socios que entren en su sociedad. La plataforma analiza el business plan o el proyecto de crecimiento por el cual busca accionistas y lo cuelga en la página web. La característica de este mecanismo es que los inversores pueden ser amigos, familia y, lo más relevante, los propios clientes o potenciales clientes. Los importes en este caso son muy relativos, pero habitualmente se mueven entre los 50.000 hasta el medio millón de euros.

– El crowdfunding de donación o recompensa: seguro que es el más conocido tanto por el tejido empresarial como por la población en general. Se ha hecho famoso en campañas de gadgets tecnológicos, películas o productos artesanales, pero no deja de ser una vía de financiación para una empresa o startup, la más sana ya que, en muchos casos, se genera gracias a los clientes. Puede ser de donación (quiero promover un proyecto determinado a nivel particular) o de recompensa (un profesional invierte en el desarrollo de un producto a cambio de comprarlo a mejor precio cuando esté finalizado). En el caso de los gadgets tecnológicos, la startup o el emprendedor pueden vender alguna preserie y testar su éxito en el mercado a través de una ronda de crowdfunding. Si los clientes apuestan por el producto y funciona, será una muestra del recorrido que puede alcanzar a medio plazo.

¿Cómo decidir cuál es la mejor opción? Si ya se tiene claro qué tipo de financiación es la más adecuada y se está en proceso de decidir qué plataforma elegir, es imprescindible fijarse en el equipo que hay detrás (trayectoria, perfiles, reputación), si hay inversores institucionales o si es transparente (¿es fácil encontrar en la página web las condiciones del producto?). También es buena idea estudiar las operaciones que se han firmado hasta ahora para ver las diferentes empresas que han confiado en la plataforma y buscar opiniones del resto de usuarios. Para dar visibilidad y confianza a estos nuevos instrumentos online, la Generalitat de Catalunya –a través de ACCIÓ– ha acreditado a Crowdcube, The Crowd Angel, Capital Cell, Arboribus, Ecrowd, LoanBook, Finanzarel y Novicap. Si la empresa, pyme o emprendedor dudan de si se cumplen los requisitos para acceder a este tipo de herramientas y se necesita asesoramiento para decidir qué camino seguir, también desde ACCIÓ nos ponemos a su disposición para ayudarles en este proceso así como en la continua difusión de la financiación alternativa –no solamente la online– a través del catálogo de financiación alternativa disponible en nuestra web.

Es verdad que aún hay camino por recorrer. Pero las empresas catalanas utilizan cada día más estas herramientas y mecanismos, que se traducen en más posibilidades de inversión y crecimiento así como la movilización de recursos privados en estas inversiones con riesgo. Esto es sinónimo de economía productiva y competitividad. Y es que la financiación alternativa empieza a ser mucho más que una alternativa.

Oriol Sans

Director de Financiación de ACCIÓ (Generalitat de Catalunya).